A los tres años, los cuentos, canciones y dibujos ayudan a entender más sobre vacunas

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Explicar a los niños sobre las vacunas

Marguerite Cordano – El Mercurio

Durante los primeros meses del 2020, los niños de prekínder de la Escuela Diego Portales Palazuelos, de Concepción, hablaban del covid-19 como “un bichito que enfermaba a las personas” y el “culpable” de que ya no pudieran salir a jugar con sus amigos.

Con el tiempo y la ayuda de sus profesoras, esas primeras definiciones se convirtieron en explicaciones más elaboradas: hoy los párvulos manejan conceptos como virus y saben que “si no nos lavamos las manos y usamos alcohol gel nos podemos enfermar; también que hay que vacunarse para ganarle a la pandemia”, indica la educadora Beatriz Cifuentes.

Este conocimiento se ha ido desarrollando a través de la lectura de cuentos, mediante espacios enfocados en conversar sobre las emociones que los niños van sintiendo y dedicando tiempo a hablar sobre vivencias y cambios de rutina, agrega Marcela Mendoza, otra de las educadoras de párvulos de este establecimiento en la Región del Biobío.

Así como se ha hecho allí, los especialistas en educación inicial concuerdan en la necesidad de discutir y no obviar el tema con los más chicos.

Simple y didáctico

“La palabra coronavirus ya está en el colectivo de la sociedad chilena y mundial; la información está en todos los medios de comunicación y también se accede a ella a través del diálogo al interior de la familia. Entonces es una instancia que como adultos significativos, como personas que acompañan la educación y la crianza, no podemos eludir”, plantea Fabiola Mánquez, educadora de párvulos y directora del departamento de Calidad Educativa de la Junji. “A veces no abordarla genera más ambivalencia en seguridad y ansiedad que si tomamos el tema y reflexionamos con ellos en torno a lo que han escuchado, a lo que saben y a lo que sospechan”, explica.

Por lo mismo, hablar sobre el proceso de vacuna que desde hoy los involucra a ellos es importante, concuerdan los especialistas.

A fines de noviembre, el Instituto de Salud Pública (ISP) autorizó el uso de emergencia de la fórmula del laboratorio Sinovac para el segmento de entre 3 y 5 años. Este lunes se empieza a aplicar en menores con comorbilidades específicas, y desde el jueves está disponible para todos dentro de ese rango etario.

Fabiola Mánquez sugiere a las familias ser prácticas: partir preguntando a los niños por qué creen que los coronavirus llevan ese nombre, explicarles que los virus son tan pequeños que ni con los anteojos del abuelo podemos verlos, rememorar las veces en que se han sentido enfermos —aprovechando de preguntar qué cosas sintieron— y conversar sobre procesos de prevención, haciendo uso de libros y canciones.

“Actualmente existen una variedad de cuentos que ayudan a explicarles a las niñas y niños pequeños lo que está ocurriendo con la pandemia de una manera simple y didáctica. No es necesario entregarles muchos detalles acerca de la situación actual, ya que esto podría generarles mucha ansiedad y angustia, pero sí es fundamental poder conversar acerca de lo qué está ocurriendo, los cambios que esto trae consigo y las posibles emociones que pueden sentir”, concuerda María Virginia López, psicóloga y jefa del área de Gestión Educativa de Fundación Educacional Oportunidad.

Los dibujos, historias e incluso una actuación también son aliados a la hora de explicar a los más chicos.

Para seguir jugando

Respecto a la vacuna misma, Mánquez pone énfasis en la importancia de saber anticiparse, estableciendo con antelación el procedimiento y sus características.

“Es sumamente importante que los adultos verbalicemos esta experiencia, estableciéndola como una forma de cuidarnos. Hay que explicarles que así como cantamos la canción para lavarnos las manos y protegernos, vacunarnos también es otra forma de ayudar a sentirnos bien, para que después podamos seguir jugando”, explica.

Anticiparles que esto va a ocurrir “permite disminuir la ansiedad, los miedos y preocupaciones que pueden aparecer y de esta manera pueden estar tranquilos”, advierte López, quien también sugiere que es útil contarles “que los padres, abuelos y otros familiares ya se colocaron la vacuna y que están muy bien. Para los niños y niñas es muy significativo cuando se relacionan sus experiencias con la vida de los demás”.

En ese sentido, conviene mostrarles el brazo, comentarles que puede que el pinchazo moleste un poco, pero recordarles que ese día la familia va a estar especialmente preocupada de cuidarlos y acompañarlos.

María Luz Endeiza, infectóloga pediátrica y jefa del vacunatorio de la Clínica Universidad de los Andes, recuerda que a los 3 años un niño ya ha pasado por varios procesos de vacunación previa —contra la meningitis o la hepatitis B, por ejemplo—, por lo que también se puede trabajar sobre esa idea, recordándoles que esos pinchazos anteriores fueron rápidos y no provocaron problemas.

“Es muy probable que si los padres sienten miedo, angustia, ansiedad, inseguridad o alguna otra emoción, se lo transmitan a los niños y niñas. A veces, los adultos piensan que por ser pequeños no se dan cuenta o no entienden lo que está ocurriendo a su alrededor. Sin embargo, ellos sí perciben y notan todo lo que ocurre. Es por esta razón que es muy importante que los padres puedan identificar las emociones que trae consigo este proceso para ellos y puedan gestionar sus emociones, informarse y resolver sus dudas previo a la vacunación”, concluye María Virginia López.

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