Efectividad de las clases en tiempos de cuarentena

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El COVID-19 sin duda tomó por sorpresa al mundo de la educación, el cual no estaba preparado para pasar al formato remoto y reducir, hasta nueve veces, el tiempo de las clases presenciales (ahora por video-conferencia). Incluso algunos establecimientos educacionales han optado por eliminar las clases presenciales casi por completo, optando por herramientas digitales de gestión del aprendizaje como “Moodle”. A su vez, no se sabe si efectivamente se podrá levantar la suspensión de clases el 27 de abril, o si más adelante habrá una segunda suspensión indefinida de clases, escenarios en los cuales, seguiríamos bajo el formato remoto por muchos meses más. Existe la preocupación de que este cambio de formato afecte la calidad de la educación, ya que se pone en cuestión la efectividad de las clases a distancia.

Sin embargo, en el pasado, han habido iniciativas exitosas de modalidades de aprendizaje semipresencial como “Aula Invertida”, que optimizan el uso del tiempo de las clases presenciales. Greg Green, mundialmente conocido como precursor de esta modalidad, el año 2010 dirigía uno de los liceos de menor rendimiento académico en el distrito de Michigan, Estados Unidos. Decidió probar algo nuevo y fue el primero en implementar “Aula Invertida” en su país. Luego de dos años, ya se pudo constatar una baja en la tasa de reprobación, de 35% a 10%, y un aumento en la tasa de admisión de sus estudiantes a la educación superior, de un 63% a un 80%, manteniendo ese nivel hasta el día de hoy.

Greg se reúsa a cerrar su año escolar, y enfrenta hoy el desafío de disminuir considerablemente las horas “presenciales” (video-conferencia) en el establecimiento donde es director. Para lograrlo, se está apoyando de varias herramientas, pero le está poniendo especial énfasis a la efectividad de las clases, y se refiere a este tema hablando de “Classroomate”, un software desarrollado por una empresa chilena, el cual maximiza la efectividad de las clases, a través del conocimiento de los perfiles cognitivos de aprendizaje de los estudiantes:

“Una de las decisiones más importantes que un docente debe tomar es cómo diseñar una clase, de modo que sus estudiantes aprendan lo más posible, ya sea dejando la clase en línea o haciéndola presencialmente. El problema es que los docentes no sabemos de antemano cómo aprende cada curso, ni cada uno de nuestros estudiantes. Classroomate hace justamente eso. A través de un cuestionario, identifica el perfil cognitivo de aprendizaje de los estudiantes, o su manera particular de aprender, desde el punto de vista de la psicología cognitiva. Luego, deja a disposición de los docentes estrategias pedagógicas, especialmente pensadas en base al perfil del curso, y de cada estudiante en particular. Te orienta para poder diseñar rápidamente una sola clase óptima para el curso, considerándolos a todos. Esto tiene además un efecto muy positivo en la motivación e involucramiento de los estudiantes, ya que la herramienta también te entrega estrategias comunicacionales, que te permiten fortalecer el vínculo con ellos, mejorando el clima de aula. Entonces, sabes cómo comunicarte de la mejor manera posible con tus estudiantes, y sabes qué hacer pedagógicamente para que aprendan a su máximo potencial, en línea o presencial. Estamos frente a una herramienta que, sobre todo en tiempos de clases a distancia, es fundamental para asegurar la calidad de los aprendizajes académicos y emocionales.”

Durante el año 2018, el ingeniero civil matemático de la Universidad Técnica Federico Santa María, Juan Carlos Chavarría, llevó a cabo un riguroso estudio sobre la efectividad de Classroomate, en un colegio público de la Región Metropolitana de Chile con 950 estudiantes. El estudió concluyó que los resultados académicos de los estudiantes cuyos docentes utilizaron el software intensivamente, fueron 18% mejores que los resultados académicos de los estudiantes cuyos docentes no utilizaron el software para diseñar sus clases (grupo de control).

El contexto actual nos obliga a buscar nuevas alternativas para mejorar la efectividad de las clases, optimizando así el escaso tiempo disponible. Es de esperar que esa efectividad mejorada de las clases beneficie la calidad de la educación, incluso después de acabada la cuarentena. Estudiantes con mejores resultados académicos, no porque se les exija más, si no porque la manera de asistir el aprendizaje, es apropiada para cada curso y cada estudiante.

 

 

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