El decálogo de la OEI para minimizar los impactos educacionales de la pandemia

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La Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura calcula que más de 177 millones de estudiantes de la región están sin clases. El organismo analizó los efectos académicos y sociales del cierre de los colegios y propuso medidas para contenerlos.

Fuente: Cooperativa.

La Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) ofreció un decálogo para paliar las consecuencias de la interrupción de las clases para tratar de frenar la expansión del Covid-19.

En un comunicado, la OEI presentó las conclusiones de su informe “Efectos de la crisis del coronavirus”, que analizó las repercusiones académicas del cierre de los colegios por la pandemia, los efectos en cuanto al abandono del aprendizaje y las medidas necesarias para reducir su impacto educativo y social.

El organismo, que calcula que hay más de 177 millones de estudiantes iberoamericanos afectados por la suspensión de las clases presenciales, desde educación infantil a superior, advirtió sobre la situación de aquellos alumnos que procedentes de entornos más desfavorecidos e instó a dotarles de conectividad y dispositivos para acceder a las aulas de forma online.

La OEI afirmó que que la educación a distancia en estos momentos puede ser una gran oportunidad, al permitir personalizar y adaptar la enseñanza según las necesidades de los alumnos. Para ello, explican, es indispensable contar con profesorado formado en el uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TICs), capaz de adaptar la metodología de aprendizaje a esta modalidad de enseñanza, así como tener contenidos y recursos pedagógicos de calidad.

Priorizar contenidos en los temarios del actual curso escolar, así como un mayor acceso a la formación a lo largo de su vida son otras soluciones para mitigar la repercusión del coronavirus en la educación. También la reactivación y ampliación de programas especiales, así como la contratación de nuevos docentes para compensar y corregir los efectos educativos de la pandemia.

En este sentido, el secretario general de la OEI, Mariano Jabonero, propuso un decálogo de recomendaciones para la educación en tiempos de coronavirus:

1. Para educar a un niño o una niña hace falta una aldea global. Debido a la pandemia, en estos momentos nos faltan las aulas, pero contamos con una familia y una gran aldea virtual llena de oportunidades de aprendizaje.

2. Hace tiempo que la educación salió de las cuatro pareces del aula. Los estudiantes aprenden ya en muchos casos de forma virtual, con independencia de espacios y tiempos escolares. Aprovechemos esa ventana de oportunidades como viento a favor en estos momentos de crisis.

3. Es necesaria una oferta educativa a la medida de cada alumno y de sus necesidades y posibilidades. La educación en línea ofrece excelentes oportunidades depersonalización. Puede ser un buen momento para ofrecer a cada uno lo que necesita y no dejar a nadie atrás.

4. En educación, a veces, menos es más. Obligados por estas circunstancias inéditas, debemos centrar la actividad educativa en aquellos aprendizajes con mayor relevancia, más significativos y que aporten mayor valor.

5. Una buena educación a distancia puede ser igual de eficaz que una presencial. Solo es cuestión de ajustar contenidos, metodologías, atención tutorial y evaluación.

6. El apoyo del profesorado es fundamental. Es preciso un profesorado formado en el uso pedagógico de las TICs y en las metodologías propias de la enseñanza a distancia, que promuevan la interacción frecuente con los alumnos y que ofrezcan una educación más personalizada.

7. Es preciso dotar de conectividad y dispositivos a alumnos procedentes de entornos más desfavorecidos. Igualmente, necesitarán programas de refuerzo cuando acabe el confinamiento, campamentos académicos y acceder a la formación a lo largo de la vida para mitigar los efectos adversos en el largo plazo.

8. Hay otras muchas cosas para aprender sin salir de casa. Este tiempo de suspensión de las clases presenciales ofrece otras múltiples oportunidades de aprendizaje no formal que no podemos desdeñar: lecturas, cine, juegos creativos o ejercicio físico.

9. Es una oportunidad para fortalecer el papel y el valor de la educación y de la escuela. Concedemos más valor a algo cuando nos falta. Muchos estudiantes pueden descubrir en estos momentos difíciles el valor de la escuela, especialmente aquellos que en algún momento la abandonaron.

10. De esta crisis saldremos adelante juntos, fortalecidos y con más aprendizajes. La educación ha sido siempre —y seguirá siendo aún más en el futuro— un elemento de cohesión social para ser mejores y más resilientes.

La OEI puso en marcha en su sitio web un espacio informativo donde monitorea, a través de fuentes oficiales, el impacto del coronavirus en la educación de Iberoamérica.

La web también hace un recorrido por las principales medidas de contingencia que se han tomado en 23 países iberoamericanos, incluido Chile, para garantizar la continuidad educativa, así como las estrategias tecnológicas y comunicacionales más significativas que se están desarrollado desde el comienzo de la crisis, desde la emisión de contenidos educativos en programas especiales en la radio o la televisión públicas hasta bibliotecas virtuales o acceso libre y gratuito a recursos docentes, como los que la propia OEI ha puesto a disposición de la comunidad educativa en su sitio web.

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