El desafío de las escuelas para enseñar a las nuevas generaciones sobre el cambio climático

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Cambio climático

Alexis Ibarra – El Mercurio

La crisis climática ya no es la amenaza de un futuro lejano, sino una realidad global. No hay solución sin educación. Es necesario que todos los alumnos comprendan el cambio climático y se les capacite para formar parte de la solución, y que todos los docentes reciban los conocimientos necesarios para enseñar sobre el tema. Los Estados deben movilizarse para ello”.

Directora general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Según un estudio de Unesco, solo el 53% de los planes de estudio en el mundo incorporan la temática del cambio climático. Lo preocupante, además, es que aquellos países que sí lo incorporan le dan una prioridad muy baja.

La investigación —dada a conocer el martes— sondeó la realidad de 100 países y entrevistó a 58 mil docentes. El 40% de ellos dice no sentirse seguro al momento de enseñar sobre cambio climático y solo uno de cada tres se siente capacitado para explicar los efectos de este fenómeno en su localidad o región.

Pero, ¿Qué pasa en Chile? ¿Se enseña de forma adecuada esta temática?

Según el Ministerio de Educación, el currículum chileno sí contempla dicha temática. “Abordar el cambio climático es fundamental, en cuanto fortalece aprendizajes, tanto en conocimientos como habilidades y actitudes que permiten tomar conciencia sobre el aumento de la temperatura a nivel global y las consecuencias de los gases de efecto invernadero. Al mismo tiempo, permite poder tomar decisiones y proponer soluciones a dichas problemáticas. Es por esto que en el currículum escolar vigente el cambio climático y los desafíos socioambientales se abarcan desde educación parvularia hasta 4° medio”, precisa el subsecretario de Educación, Jorge Poblete.

Coincide con esta opinión Andrea Osorio, directora de Aprendizaje para el Futuro en Fundación Chile. “Las temáticas se han incorporado adecuadamente en tanto están vinculadas a contenidos específicos de las asignaturas, así como a las habilidades que los estudiantes deben desarrollar de acuerdo con el nivel. Esto da una oportunidad al docente, en tanto puede conectar contenidos con situaciones cotidianas para niños y niñas, en términos de los daños que sufre el planeta”, dice.

La especialista cree que para aproximar esta temática a los estudiantes, “lo importante es considerar la edad de los niños y las niñas, sus intereses, sus experiencias, y que puedan realizar tareas concretas a través de proyectos, exposiciones, obras que les permitan no solo identificar problemáticas, sino también sus soluciones”.

El subsecretario explica que en educación parvularia se fomenta la exploración y conocimiento del medio natural y social, apreciando su riqueza y manteniendo una actitud de respeto y cuidado del entorno; en la educación básica se incluye la importancia de conocer y valorar el entorno natural y sus recursos como contexto de desarrollo humano, y tener hábitos de cuidado del medio ambiente; mientras que para educación media se establece que se debe fomentar el conocer la importancia de la problemática ambiental global y desarrollar actitudes favorables a la conservación del entorno natural.

Foco en el territorio

Una posición distinta tiene Corina González, directora del Centro de Didáctica de las Ciencias y Educación STEM (Cidstem) de la PUCV y del doctorado en Didáctica de las Ciencias. “El currículum chileno efectivamente incorpora estas temáticas, pero no de la manera adecuada”, dice.

“No es lo mismo incorporar temáticas del medio ambiente que enseñar sobre cambio climático. El mayor problema que yo veo es que se aborda de manera superficial, muy teórico y poco aterrizado al territorio local”, plantea González.

La especialista cree que aún falta enlazar los contenidos sobre medio ambiente y cambio climático con la cotidianidad del estudiante. “Cómo estos fenómenos tienen su origen en las cosas qué hacemos, en los hábitos de consumo y en la forma de vida que llevamos”, aclara.

González, junto a un equipo de la PUCV, dictó el primer Diplomado en Educación en Cambio Climático, realizado en conjunto con la Fundación San José de Huinay en la localidad de Hornopirén, comuna de Hualaihué. Su foco fue instruir en estrategias de enseñanzas a los docentes, pero tomando en cuenta la territorialidad, es decir, qué problemas locales causa el cambio climático, qué podemos hacer en nuestra comunidad, cuáles acciones de mitigación son las más pertinentes.

A juicio de González, una buena estrategia es hacer visible el cambio climático en el territorio. “¿Cómo nos afecta la sequía?, ver cómo el río cada vez trae menos agua, ¿cómo se han incrementado los incendios forestales? La idea es que los estudiantes entiendan que el cambio climático no solo tiene que ver con los osos polares en el Ártico y que también les afecta a ellos”.

De ahí, dice la especialista, hay que explicar el fenómeno, sus causas, tomar conciencia de cómo repercuten nuestras acciones, para estudiar las consecuencias que esto acarrea. “La etapa final es analizar las acciones de adaptación y mitigación pensando que ya estamos viviendo las consecuencias de este fenómeno”, aclara González.

Para Osorio, el rol de los profesores es fundamental respecto de la mediación y la facilitación que deben realizar para ampliar la conciencia en este tema. “Sin duda hace falta incluir más instancias formativas y materiales didácticos que apoyen el aprendizaje en este ámbito, ya que el cambio climático es uno de los grandes desafíos que estamos viviendo como sociedad y la escuela es el lugar idóneo para reflexionar y promover soluciones que emanen desde las mismas comunidades educativas”.

“Debemos acercar cada vez más la cotidianidad a la escuela, de manera transversal, el tema de cambio climático no es solo de las áreas de las ciencias naturales o sociales —aclara—. El lenguaje, el arte y las matemáticas también pueden ser herramientas útiles en este desafío”.

Y añade: “El cambio climático es una temática que requiere del desarrollo de habilidades como la ciudadanía de los estudiantes, la cual se puede aprender involucrándose en problemas cotidianos del entorno y buscando soluciones. En esto es útil la metodología de Aprendizaje Basado en Proyectos, que permite integrar diversas asignaturas y que los estudiantes resuelvan desafíos de forma colaborativa para impactar de forma positiva a su comunidad”, enfatiza.

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