Estudiar en pandemia: cómo ha sido la experiencia de los alumnos con necesidades educativas especiales

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Una clase, antes de la pandemia, del Diploma en Habilidades Laborales de la UNAB. Foto: gentileza UNAB.

Por Romina Douglas en El Dínamo

La modalidad de clases online ha sido desafiante para muchos estudiantes, en especial para aquellos que se encuentran en situación de discapacidad.

El año académico 2020 comenzó de manera habitual, pues aún el COVID-19 no se veía como una amenaza local. Sin embargo, al culminar la primera quincena de marzo, la pandemia ya se había expandido y las puertas de las distintas instituciones de educación superior, una a una, comenzaron a cerrarse.

Tras ello, la única opción para dar continuidad a los estudios, al menos hasta que la pandemia pudiese estar en cierto modo controlada, era a través de la educación online, modalidad que desafiaba a los planteles a dar un giro radical y a buscar en tiempo récord las mejores opciones tanto para profesores como estudiantes, una tarea compleja y más aún en el caso de los programas impartidos para alumnos con necesidades educativas especiales.

Diversas voces contaron a EL DÍNAMO cómo sortearon estas dificultades derivadas de la crisis sanitaria, en el marco del Día Internacional de las Personas con Discapacidad.

Educación online y balance 2020

“A mí me costó un poco ocupar la plataforma de primera y después le agarré vuelo”. Con estas palabras Marcos Mejías (34), estudiante de segundo año del Diploma en Habilidades Laborales de la Universidad Andrés Bello (UNAB) de la sede Concepción, resume cómo fue embarcarse en la educación online.

En el caso de la UNAB, las clases y actividades de su programa para alumnos con necesidades educativas especiales se están dictando a través de la plataforma Blackboard y los resultados han sido mejores de lo esperado.

“En marzo, cuando llegó esto de sorpresa, la tecnología ya estaba preparada. Entonces, lo que nosotros hicimos, como equipo del Diploma en Habilidades Laborales, fue hacer esta plataforma más amable para nuestros alumnos. Los estudiantes se adaptaron perfectamente bien. Siempre hay algunos con más dificultad escolar e informática que otros, pero es natural”, destacó María Theresa Von Fursterberg, directora de dicho programa de la UNAB.

Una experiencia exitosa, aunque no por eso poco compleja, que comparten en la Universidad Central, donde la plataforma principal que han estado empleando es Microsoft Teams. Allí resaltan que, habiendo pasado el primer semestre que marcó el inicio de la modalidad online y una reorganización completa del sistema de trabajo, este segundo semestre ha sido mucho más fácil e incluso ha habido una mayor participación de los alumnos con necesidades educativas especiales.

De todas formas, para la directora del Programa Universitario de Formación Socio-Laboral para personas en situación de discapacidad intelectual y del desarrollo (Prufodis) de la U. Central, Angélica Valladares, es importante mencionar que la pandemia explicitó las desventajas y de la desigualdad que hay para algunos sectores y grupos.

“Sin duda que las personas con discapacidades y los estudiantes en situación de discapacidad se ven muy en desventaja, porque no sólo se trata de entender un nuevo lenguaje o el uso de ciertos recursos y plataformas, sino porque para las personas con discapacidad se necesitan algunos ajustes adicionales; tecnología especializada”, puntualiza Valladares.

Por otra parte, las directoras de ambos programas para alumnos con necesidades educativas especiales coinciden en que la presencialidad es irremplazable, especialmente en el caso de los alumnos con necesidades educativas especiales, para quienes el “aprender haciendo” es clave dentro de sus procesos formativos.

Ambos programas tienen una duración de tres años y se orientan a jóvenes mayores de 18 años que cuenten con necesidades educativas especiales, apoyándolos a transitar hacia la vida laboral, acorde a sus intereses y habilidades.

Por lo mismo, en la UNAB optaron por extenderles gratuitamente las matrículas a sus estudiantes y postergar las prácticas para marzo de 2021. “Lo que tenemos pensado es que los de tercero vayan a sus prácticas presenciales, si es que es posible, y los demás tengan un sistema híbrido; donde algunas clases puedan seguir siendo virtuales, las más teóricas, y las otras clases que sean presenciales, de manera que no vayan todos los días a la universidad, sino que día por medio y en grupos pequeños”, adelantó la directora del Diploma en Habilidades Laborales.

Mientras que en la U. Central, la directora de Prufodis, Angélica Valladares, señaló que, aunque algunas prácticas se tuvieron que adaptar a la modalidad virtual y hubo ciertas instituciones que pudieron abrir oportunidades durante este segundo semestre, “yo creo que el desafío para nosotros es que el próximo año los jóvenes que egresen, por ejemplo del tercer año, van a tener que pasar por un primer semestre en que vamos a tener que reforzar algunos elementos yextender el programa al menos por un semestre más“, añadió.

De todas formas, el balance que realizan de este 2020, bajo el sistema de educación online, es positivo. Así también lo plantea Marcos Mejías, quien afirmó que “yo aprendí harto con esta nueva modalidad que antes no la conocía. Me gustó mucho, he aprendido hartas cosas, sobre todo en administración”.

Sin embargo, estos buenos resultados no hubiesen sido posibles sin el apoyo de las familias de los alumnos con necesidades educativas especiales. “En este grupo, que son jóvenes que no tienen necesariamente una discapacidad sensorial que podría ser mucho más compleja de abordar, lo que ha sido clave es una interacción muy directa con la familia de los estudiantes. Estando todos en casa, se nos dio la oportunidad de que al menos un representante de la familia hiciera una colaboración directa con nuestros docentes del programa y, por lo tanto, ahí hubo un acompañamiento”, concluyó Valladares.

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