La dura realidad de los menores que estudian sin Internet en Chile

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La desigualdad que ha quedado al descubierto con la pandemia toca varios ámbitos de la vida, y en el caso de las y los niños más vulnerables, se refleja en la falta de acceso a un computador o a una conexión con la cual puedan acceder a las herramientas dispuestas por el gobierno.

Fuente: CNN Chile.

Uno de los análisis que más se ha planteado en torno a la pandemia es que revela, o acrecienta, la desigualdad del país. Un ejemplo de aquello es la educación online que ha impuesto el gobierno para continuar con el aprendizaje durante la cuarentena que muchas comunas viven, pero esta medida no estaría beneficiando a todos por igual.

Así como en cualquier otro establecimiento público, las y los apoderados llegan hasta sus portones para retirar el material de estudio necesario para sus hijos, principalmente ante la imposibilidad de acceder a un computador.

Nancy Sepúlveda, profesora de la Escuela Alexander Graham, señaló que “con el correr del tiempo nos fuimos dando cuenta que no todos tenían acceso a entrar a la página, porque no había Internet o no tenían computador”.

A esto se suma que hay zonas completas del país en las que una conexión a Internet no es más que un sueño, algo que se espera cambiar.

María Alejandra Grebe, directora nacional de Educación, afirmó que entre los Ministerios de Educación y Transportes anunciaron “un convenio para iluminar Chile, y que ojalá de aquí a 2022 Chile esté iluminado, llegando con acceso a Internet a todas esas zonas que no lo tienen”.

Si bien se toma como un gran avance, no sería suficiente considerando todas aquellas familias que no tienen el dinero para costear un servicio que poco a poco toma mayor preponderancia.

Casi la mitad de los estudiantes de la educación pública no cuenta con una conexión de Internet en sus hogares. Para ellos no existe la educación online, sólo el trabajo duro en guías impresas.

Quienes no pueden acceder a la plataforma Aprendo En Línea reciben ayuda de sus establecimientos para que cuenten con sus guías y textos de trabajo que no pueden revisar por su cuenta.

Incluso, la directora Grebe señala que han sido los mismos estudiantes que mediante WhatsApp se han contactado con los docentes para resolver sus dudas. En otros casos han sido los mismos profesores los que han viajado a las casas de los estudiantes afectados.

Esta pandemia sin dudas pilló mal parados a varios recintos educacionales. Por ejemplo, el Instituto Superior de Comercio (Insuco) ni siquiera contaba con un sitio web. Allí, han logrado habilitar antiguos computadores para que los alumnos que no tengan uno puedan utilizarlos.

Andrea Bravo, directora del Insuco, aseguró que la dura realidad de algunos estudiantes más vulnerables se ha agudizado con la crisis sanitaria, pero que está presente siempre. “En tiempos normales sabemos que las primeras dos horas de clases, si bien es cierto debieran ser las más productivas, es difícil, porque los niños están esperando que toquen el timbre para alimentarse en el desayuno“, afirmó.

Así, esos pizarrones en las aulas aún vacías siguen a la espera del retorno de sus estudiantes, mientras algunos de ellos aún deben resolver cómo poder continuar con su aprendizaje ante tan desigual panorama.

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