Retroceso en aprendizajes y rendimiento físico: Las otras “alertas” detectadas por apoderados y profesores en el retorno presencial

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El retorno a la presencialidad trajo consigo una rápida alerta: en distintos puntos del país se multiplicaron los episodios de violencia entre estudiantes, con amenazas, golpizas y hasta uso de arma blanca. Según el balance del Ministerio de Educación del primer mes de clases estuvo marcado por un aumento del 67% de maltrato entre los escolares.

Sin embargo, a esa primera señal hoy se han sumado otros hechos de preocupación que siguen dando cuenta de las consecuencias que dejaron los dos años de clases telemáticas. Según han expresado el Colegio de Profesores, docentes y asociaciones del mundo educativo, existe un retroceso en los aprendizajes y un menor rendimiento físico por parte de los alumnos, especialmente entre quienes cursaron un cuadro covid-19.

La alerta se dio en el norte, específicamente en la región de Atacama, donde según el propio ministro de Educación, Marco Antonio Ávila, la asistencia a clases fue la más baja durante marzo. Sin embargo, para la presidenta del Colegio de Profesores, Yariela Ardiles, el problema radica en que “el Servicio Local no abrió los colegios a tiempo e incluso todavía hay colegios sin clases por la emanación de gases, colegios cerrados por la Seremi de Salud”, dijo a El diario de Atacama.

Ardiles también afirmó que los docentes han tenido que retroceder en la entrega de contenidos a los alumnos, lo que a su juicio deja en evidencia los efectos de los dos años de pandemia. “Los niños vienen bastante descendidos pedagógicamente; no hemos podido avanzar tanto, sino que estamos retrocediendo para nivelar a los estudiantes“, afirmó.

Respecto a las dificultades en la actividad física, la profesora Rosa Machucha, del Colegio Particular Byennét planteó que si bien los niños tienen interés, “la condición física de ellos se ha perdido un poco (…) siento que ha disminuido su capacidad física y pulmonar también. En aquellos que han estado afectado por el covid-19, con mayor razón”, dijo al citado medio.

Diagnóstico a nivel nacional

El presidente del Colegio de Profesores, Carlos Díaz, comparte los dichos expresados por sus colegas en Atacama, puesto que esta problemática sería transversal en el país. “Hay varias situaciones y síntomas que se han ido expresado con el correr de las semanas de clases, lo que demuestra que hay un impacto más allá de lo que uno hubiera esperado y que seguramente seguiremos encontrando en las próximas semanas”, sostuvo a Emol.

Por su parte, la fundadora de Escuelas Abiertas -organización que impulsa el retorno seguro a clases- María Teresa Romero, afirma que la presencialidad tiene que ser tomado como algo positivo, sin embargo también reconoce que a los problemas de sociabilización ya conocidos, se han generado deficiencias en el proceso lectoescritor, “encontrándonos con niños de tercero y cuarto básico que aún no saben leer ni escribir de manera adecuada”.

En cuanto al rendimiento físico, Romero plantea que la pandemia “acentuó aún más el sedentarismo y el sobrepeso en la población infantil. Las escuelas no son solo lugares de aprendizaje, sino que también espacios de alimentación y de esparcimiento físico. Es necesario que los estudiantes se mantengan activos, no solo por su salud física, sino que también por su salud mental”.

Brecha acrecentada por el capital cultural

Y aunque el diagnóstico se replica para los escolares de distintos puntos del país, hay un factor aún más profundo que complejiza el escenario y abre particularidades: la brecha acrecentada en estos dos años, dada por el capital cultural de cada familia.

Así lo plantea Jaime Retamal, académico de la Usach, doctor en Educación y experto en clima escolar y ciudadanía, quien afirma que “en todos los niños habrá retraso y este retraso se distribuye también socioculturalmente, dependiendo de las familias; es decir, impacta más en los más vulnerables”.

“Cuando la educación sale de la sala de clases y se instala -por decirlo así- en las mesas familiares, se amplían las brechas entre los estudiantes pues las familias tienen capitales culturales muy distintos unas de otras”, complementó.

Esta visión es compartida por el presidente del Magisterio, quienes reconocen que, tal como ocurren en la mayoría de las situaciones, esto perjudica a los sectores más vulnerables, pero también porque se desconoce lo que ocurrió al interior de los hogares estos dos últimos años.

No todos los niños estuvieron en las mejores condiciones abrigados en sus casas con estufas; muchos de ellos vivieron situaciones de violencia intrafamiliar o perdieron a sus familiares“, recalca Díaz.

“No se hizo un diagnóstico”

Ya lo dejaron en claro los hechos de violencia registrados en marzo: pocos previeron -o escucharon- que el estado psicoemocional de los alumnos no era el óptimo para volver a la presencialidad de golpe. Esto llevó a que el Mineduc debiera tomar una serie de medidas que incluyen desde la flexibilización de la Jornada Escolar Completa (JEC) hasta la solicitud de eliminar el Simce.

Pero el Colegio de Profesores cree que también faltó otra herramienta: un test diagnóstico que permitiera conocer “el estado de situación del retorno y las condiciones en que volvían los estudiantes; se dejó un poco todo al azar. Hubiera sido interesante que hubiera existido un mecanismo para conocer el estado de cada establecimiento del país”.

Misma opinión tiene Retamal, quien apunta a un llamativo “nivel de improvisación” en el proceso. “Se esperaba que quienes por años habían criticado al sistema escolar estuvieran más preparados desde el punto de vista de las innovaciones. Es una decepción la lentitud del Gobierno en esta materia tan sensible”, sostiene.

¿Cómo solucionar el déficit de aprendizajes?

Los estragos a nivel psicoemocional que dejó la pandemia son, a juicio del Magisterio, la principal urgencia a la que poner atención, incluso antes de intentar nivelar los conocimientos, pues si bien reconocen que son importantes, “pretender lograr aprendizajes atiborrando de trabajos a los estudiantes es el principal error”.

“Creemos que todavía es tiempo para que el ministerio vea la posibilidad de implementar a nivel nacional un análisis sobre este tema; y en segundo lugar, es fundamental entregar a las comunidades escolares y docentes los tiempos necesarios para que puedan dialogar más y preparar mejor el retorno”.

Carlos Díaz, presidente del Colegio de Profesores

“Creemos que todavía es tiempo para que el ministerio vea la posibilidad de implementar a nivel nacional un análisis sobre este tema; y en segundo lugar, es fundamental entregar a las comunidades escolares y docentes los tiempos necesarios para que puedan dialogar más y preparar mejor el retorno”, comenta Díaz.

Y en esto último, el Magisterio responsabiliza directamente al Mineduc, puesto que si bien las soluciones apuntan a flexibilizar el plan de estudios y reemplazar horas lectivas por espacios deportivos o artísticos, creen que es un error haber dejado “en libertad de acción de temas tan trascendentales como esos; queda al libre albedrío de los sostenedores“. De hecho, acusan que según sus catastros, una gran cantidad de colegios no han flexibilizado la JEC, “porque no quieren”.

Desde Escuelas Abiertas recalcan que general hoy sólo se conocen los “promedios” de las consecuencias de la pandemia, pero aquellos siguen escondiendo grandes brechas. “Por todo esto se hace imprescindible seguir midiendo y evaluando los impactos en los aprendizajes, es de real importancia conocer el detalle para poder ir con la ayuda necesaria a cada comunidad según sus propias necesidades”, zajaron.