Seis de cada diez directoras de jardines infantiles dicen que los párvulos se desmotivan con frecuencia en clases remota

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Jardín Infantil

Fuente – El Mercurio

Si mantener vivo el interés de un adolescente durante las clases a distancia es difícil, resulta aún más complicado lograrlo con un niño que inesperadamente tuvo que dejar de ir al jardín infantil para quedarse en la casa intentando aprender a través de una pantalla.

Así lo demuestran los resultados del Cuestionario Covid —parte del Diagnóstico Integral de Desempeño (DID)— aplicado por la Agencia de Calidad de la Educación: seis de cada 10 (59%) directoras de centros educacionales de este tipo señalan como una dificultad muy frecuente la deserción o desmotivación de los párvulos y las familias en actividades remotas realizadas durante la pandemia y los confinamientos.

El DID, que fue aplicado a cerca de 3.400 jardines infantiles y salas cuna que reciben aportes del Estado, contenía adicionalmente una encuesta específica sobre coronavirus que fue respondida por 1.661 establecimientos (49% del total de participantes).

Actividades presenciales

“Estos datos confirman lo que el Ministerio de Educación y organismos nacionales e internacionales habían adelantado: las actividades presenciales no son reemplazables por lo remoto. En el caso de los párvulos, están atravesando una etapa esencial para su desarrollo y aprendizaje futuro, por lo tanto la interacción con otros pares en un espacio físico especialmente adaptado para ellos, junto con la contención que les entregan las educadoras, es fundamental”, asegura Daniel Rodríguez, secretario ejecutivo de la Agencia de Calidad de la Educación.

El cuestionario también recogió información sobre la modalidad de funcionamiento que tuvieron los jardines infantiles el año pasado. De quienes respondieron, el 84% señaló estar sin clases presenciales entre marzo y diciembre; un 16% dijo que implementaron un sistema mixto con actividades online y presenciales, y solamente un centro educacional indicó que no dejó de recibir ni de trabajar con los preescolares de manera presencial.

En esa misma línea, se les consultó sobre las actividades más importantes en el contexto de crisis sanitaria. Según las directoras, estas fueron “continuar apoyando el proceso de desarrollo y aprendizaje de los niños y niñas del jardín infantil” (88%); “atender las necesidades de alimentación de los párvulos” (77%), y “atender y apoyar el bienestar socioemocional de los niños y sus familias” (53%).

“Los resultados que muestra el DID nos preocupan. Pero tenemos una buena noticia: más del 73% de los jardines infantiles están abiertos actualmente, pero es urgente que todos retomen sus actividades presenciales. Nuestro llamado a las familias es a llevar a los niños y niñas: el jardín infantil es un espacio seguro, de cuidado y aprendizaje, con las condiciones de infraestructura, personal idóneo y protocolos sanitarios. No hay tiempo que perder”, advierte María Jesús Honorato, subsecretaria de Educación Parvularia.

Interactuar con los niños

Verónica Jelvez, encargada del jardín infantil y sala cuna Cuncunita de la Ligua (Región de Valparaíso), centro que participó del DID y del Cuestionario Covid, dice que para el equipo pedagógico la llegada del coronavirus resultó un reto y un cambio en todos los procesos educativos.

“La pandemia aún no se va y nuestro jardín se adaptó a este nuevo escenario. El desafío fue difícil en un comienzo, aunque siempre estuvo la intención de no dejar de lado en ningún momento a nuestros párvulos y sus familias”, afirma.

Sobre las estrategias que han aplicado en estas circunstancias para mantener la atención de los infantes, Jelvez explica que estas son “a través de material concreto, cápsulas educativas y experiencias virtuales. La motivación la realizamos a través de actividades enfocadas en el juego y en la dinámica de interactuar con los niños para mantener su atención de acuerdo a sus edades”.

Rina Silva, directora del jardín infantil Coñue de San José de Maipo, el cual todavía no ha retornado a clases presenciales, dice que en el recinto han “buscando un montón de estrategias y acciones para realizar con base en nuestra realidad”.

Y explica que, cada dos semanas, las parvularias envían a los padres una planificación con indicaciones simples para que realicen tareas con los niños. Por ejemplo, para reforzar la autonomía, los apoderados deben pedirles a los infantes que identifiquen su ropa, que la guarden o que se la pongan solos.

Para fomentar la participación y hacerlo todo más entretenido, las docentes mandan cápsulas de video donde ellas mismas se graban realizando alguna tarea y así los niños pueden imitarla. También envían cortos de TikTok para que saquen ideas y luego los papás pueden mandar de vuelta un registro de sus hijos llevando a cabo la actividad propuesta.

“Nosotros llamamos (a los preescolares), les decimos “¿qué te gustaría hacer?”. Hemos hecho tareas de cocina, porque los niños ayudan a la mamá a cocinar, o en la hora del baño, etcétera. Potenciamos actividades a partir de los intereses de ellos”, puntualiza Silva

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