3 pilares para aumentar el rendimiento del alumnado

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Colegio Argentino modelo BINEl IES José Manuel Estrada, en la localidad de Santa Teresa (Argentina), puso en marcha hace unos años el proyecto BIN (Básico-Imprescindible-Necesario) con el objetivo de aumentar el rendimiento académico de sus estudiantes. Su profesor, Ariel Alberto Rotondo, nos cuenta en qué consiste.

Por Educación 3.0

Entre las cuestiones que nos impulsaron a desarrollar una experiencia de cambio educativo, podemos mencionar que existían altos índices de abandono escolar y repetidores en el centro, fracaso en la continuidad de los estudios superiores y escaso acompañamiento a la vocación. También nos preocupaba la disparidad de criterios en la evaluación y calificación, la comunicación deficiente y las dificultades en la organización administrativa.

El nuevo modelo de aprendizaje debía hacerse con los recursos con los que contábamos y en completo acuerdo con las normativas pedagógicas y administrativas, llegando a la construcción de un proyecto educativo.

Transformación sustentada sobre tres pilares

1. Aprendizaje enfocado en el estudiante

Elaboramos estrategias que nos permitieran ir más allá de ‘otra forma’ de aprender contenidos. Articulamos diferentes herramientas para acompañar a nuestros estudiantes en el descubrimiento y el desarrollo de su vocación y en la construcción de un proyecto de vida que les permita convertirse en agentes de cambio.

Se estableció una nueva estructura horaria dividida en espacios de Aprendizaje Colaborativo con distribución de roles para el desarrollo de actividades basadas en el currículo (con grupos homogéneos por curso) y espacios para el desarrollo de la vocación (con participantes de todos los cursos).

Para el tratamiento de los contenidos curriculares, se implementó el modelo BIN (Básico-Importante-Necesario). Cada docente estableció qué contenidos se consideraban básicos e importantes de acuerdo al contexto de nuestra comunidad y qué contenidos consideraban necesarios de acuerdo a los requerimientos vocacionales de los estudiantes y a la oferta que se podía brindar a partir de la disciplina.

El docente se convirtió en facilitador de los aprendizajes con un papel proactivo en el desarrollo de estrategias didácticas, el fomento y la regulación del trabajo en equipo, la orientación de los aprendizajes y la evaluación.

Se propuso un sistema de evaluación por competencias como proceso continuo y permanente en lo individual y en lo colectivo; teniendo en cuenta las inteligencias múltiples, el uso de herramientas para hacer visible el pensamiento y utilizando el error como una parte fundamental del proceso de aprendizaje.

2. Transparencia

Se digitalizó la totalidad de las gestiones administrativas, organizativas y pedagógicas, permitiendo ahorro de papel físico y reducción de tiempos, facilitando el acompañamiento y la evaluación permanente de los procesos de enseñanza y aprendizaje, el trabajo en equipo y el vínculo con la comunidad, permitiendo a todos el acceso a la información en tiempo real, respetando la privacidad y fomentando la identidad institucional y las responsabilidades compartidas.

3. Liderazgo distribuido

Se trata de un estilo de gestión abierto, donde se promueven tiempos y espacios para la participación y reflexión compartida, donde todos se sientan protagonistas de un proyecto que le es propio y donde observen que su contribución importa y tiene impacto, contribuyendo a identificar dificultades con la mirada puesta en la mejora.

Cambio estructural

Todo esto requirió un gran esfuerzo de reflexión sobre la práctica y mejora continua, entendiendo el error como una de las claves principales del aprendizaje, ‘reculturalizando’ el papel docente, formado en formatos más tradicionales, y las familias, educadas en el marco de dichos formatos.

Se tuvo que trabajar mucho para pasar de una cultura individualista, que se trasladaba a los estudiantes a través del desempeño en evaluaciones y calificaciones, a una cultura colaborativa, donde se aprende con el otro.

Mayor implicación por parte de los estudiantes

La aplicación de estas estrategias de forma conjunta permitió que desde 2015 hayan reaccionado favorablemente los factores que nos preocupaban. Además se han notado mejoras en otros aspectos como en el interés, la argumentación y la autoestima de los estudiantes.

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