5 razones por las que “Mira tú” fue la mejor serie educativa hecha en Chile

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miratu1ESCRITO POR MQLTV Creada en el año 2002 por los genios de Aplaplac, “Mira Tú” fue una serie educativa de 12 capítulos emitida por un TVN que solíamos ver durante todo el fin de semana, mientras comíamos galletas y tomábamos leche.

En una docena de capítulos, de media hora cada uno, una voz en off relataba las anécdotas de Belinda (Blanca Lewin) y su pololo Maxi (Néstor Cantillana), quienes recorrían distintos lugares y edificios patrimoniales de la zona centro y sur del país con el objetivo de “distraer” al abuelo Ambrosio (Víctor Rojas), un anciano cascarrabias que odiaba al novio de la chica, con el que se enfrascaba en discusiones sobre su ignorancia frente a los sitios que visitaban.

Eran otros tiempos. La Internet no era tan masiva y la dupla de Álvaro Díaz y Pedro Peirano nos sorprendía antes de convertirse en Juan Carlos Bodoque y Tulio Triviño, mientras nosotros éramos felices tomando Neto y comiendo Obleids. A 14 años de aquella icónica serie educativa, en MQLTV te presentamos 5 razones por las que “Mira Tú” debería volver a la televisión.

1. Aprendíamos sin darnos cuenta

Entre animaciones y divertidas situaciones por las que pasaban los protagonistas, tuvimos didácticas explicaciones de la historia de Chile y de la riqueza histórica que guardan lugares que muchas veces ignoramos, tanto de aquellos recurrentes como otros que ni siquiera habíamos escuchado hablar. La cantidad de tumbas y misterios del Cementerio General de Santiago, las aventuras y secretos de ciudades como Iquique y Valparaíso, el lugar donde vivió Pedro de Valdivia con su amante Inés de Suarez, los tiempos mozos de los trenes por Chile. Datos curiosos que se nos grababan en la mente y que hoy sin duda aportarían como contenido educativo a una televisión abierta que hoy en día dedica más horas a la farándula que a la cultura.

 

 

2. El abuelo Ambrosio

Quizás porque ahora nos recuerda a nuestro abuelo. Quizás porque nuestros papás se reían con él. Don Ambrosio era el suegro que hacía enojar a Maxi, aunque la mayoría de las veces era al revés. Por sus años, sabía mucho de historia… no cosas muy exactas, pero al menos algo cachaba. Como era gruñón y “enchapado a la antigua” nos hacía reír mientras contaba alguna anécdota histórica que la mayoría de las veces no tenía demasiados datos precisos. De todas maneras, era un gran guía de viaje, pero por sobre todo, un amante de su nieta. miratu3

3. Conocíamos el mundo por la tele

Algunos de los que veíamos esa serie todavía no teníamos ni “Naturaleza” en la básica. Con suerte estábamos terminando los dictados y “Comprensión del medio” sonaba como peor que un ramo de la universidad. Fue en ese contexto donde tres personajes que nos hacían reír, nos mostraban lugares maravillosos como Sewell, el Parque Nacional Conguillío, Iquique, Valparaíso, entre otros más. Para los de regiones, conocer el Teatro Municipal o La Moneda era casi un sueño, y quizás para los santiaguinos entender por qué la Quinta Normal se llamaba Quinta Normal era tan curioso como saber qué pasó en lugares tan simbólicos como la mismísima Plaza de Armas. miratu2

4. Nestor Cantillana y su mítico Citroen Visa

Parece que Maxi amaba tanto a su polola que cada fin de semana manejaba su propio auto para sacar a pasear al abuelo de la polola, aunque se odiaran mutuamente. Esa constancia de ser un pololo pobre pero honrado, sumado a su humilde pero apañador auto amarillo, eran los signos más evidentes de que la serie estaba protagonizada por gente como nosotros.  

 

 5. Nos dejó con ganas de recorrer Chile y conocer más historias

Dicen que conociendo se aprende y con esta serie, sin haber viajado, recorrimos Chile rompiendo la barrera de tiempo y el espacio: en media hora dábamos un paseo ciudades completas y entendíamos procesos políticos, sociales y económicos que habían ocurrido en un lapso de más 200 años. Además, ¿hay alguien a quien no le guste viajar? Puede que salir con el abuelo de la polola no sea una gran idea, pero hay muchos que sueñan con viajar y llegar a visitar tantos lugares de Chile como sea posible. La serie “Mira Tú” nos dejó con la moraleja de poner atención en aquellas historias que cuenta la calle y contrastarlas con las que contaban nuestros abuelos, así como también, nos dejó con ganas de recorrer y visitar aquellos recónditos lugares de Chile que nos quedan por descubrir.  

ESCRITO POR MQLTV

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