7 claves para criar hijos felices y empáticos, según psicólogos de Harvard

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2017-08-28-6297ZHQ8815Luego de determinar que la empatía es la gran clave para ser felices, psicólogos de la prestigiosa Universidad de Harvard comparten una guía de consejos para educar a niños cariñosos, respetuosos, conscientes y preocupados por los demás. Por Macarena Fernández en El Definido Todos los padres del mundo quieren, por sobre todas las cosas, que sus hijos sean felices y se conviertan en personas buenas, comprensivas y amables. Pero resulta difícil educarlos en la empatía cuando ellos conviven a diario con tecnologías y redes sociales que, muchas veces, se convierten en plataforma de la intolerancia o el ataque a otros que piensan distinto. Investigaciones recientes concluyen que no somos empáticos por naturaleza. Es algo que requiere de conciencia y deliberación, y por eso mismo el aprendizaje de este valor es tan importante. En esa línea, un grupo de psicólogos de Harvard estudió el tema en rigor y determinó que el rol de los padres es clave para que los niños crezcan en la empatía, lo que luego les permitirá tener buenas relaciones a lo largo de sus vidas, aportando además a su felicidad. Luego publicaron unaguía de consejos prácticos para aprendamos a criarlos en torno a ésta, al respeto a los demás, la tolerancia y el amor. En El Definido les contamos de qué se trata.

1. Desarrollar relaciones cariñosas con los hijos

Los niños aprenden sobre respeto cuando son tratados de esa manera. Entonces, cuando nuestros hijos se sienten amados, se apegan a nosotros y ese apego los hace más receptivos a nuestros valores y enseñanzas. Para fortalecer esto, los investigadores recomiendan: – Pasar tiempo regular juntos, un espacio emocionalmente íntimocon los niños. Por ejemplo, el tiempo de lectura a la hora de acostarse o destinar un día fijo al mes para pasar a solas con cada hijo y compartir una actividad que le guste mucho. – Establecer conversaciones significativas que saquen a la luz sus pensamientos como: ¿Cuál fue la mejor parte de tu día? ¿La parte más difícil? ¿Qué lograste hoy que te hace sentir bien? ¿Qué hicieron por ti hoy? ¿Qué hiciste tú por alguien? ¿Qué aprendiste hoy en la escuela o fuera de la escuela?

2. Educar con el ejemplo

Los niños aprenden valores observando nuestras propias acciones y las de otros adultos que ellos respetan. Por eso, debemos ser conscientes de practicar la honestidad, imparcialidad y el cuidado de nosotros mismos. Buscar resolver conflictos de manera pacífica, controlar la ira y otras emociones complejas. Pero también debemos mostrarles la humildad, la autoconciencia y la honestidad, reconociendo nuestros errores y defectos. Algunos consejos de los psicólogos: – Participar regularmente en el servicio comunitario, causas sociales o cualquier forma de contribuir a la sociedad. Mejor aún si haces parte a tus hijos. – Conversar con tu hijo cuando comete un error que le afecta a él, pedir perdón y explicar cómo planea evitar cometer el error la próxima vez. – Aliviar el estrés: es necesario aliviar el estrés porque esto permite estar más atento de los demás. Por esto, se recomienda que los padres pasen tiempo con sus amigos, salgan a pasear, meditar, realizar algún deporte, etc.

3. Preocuparse de los demás como una prioridad

Es muy importante que los niños oigan y vean de sus padres que preocuparse por los demás es una prioridad y que es tan importante como su propia felicidad. Hay que mantener altas expectativas éticas de los niños y priorizar eso sobre otras expectativas: que cumplan sus compromisos, que hagan lo correcto incluso cuando es difícil, defender principios importantes de equidad y justicia, etc. Como consejos recomiendan: – Dar un mensaje claro: en lugar de decirles “sólo quiero que seas feliz”, debiésemos agregar “sólo quiero que seas bueno y feliz”. Verbalizar ese enfoque de la vida. – Animar a los niños a resolver sus frustraciones. Antes de dejar que tu hijo abandone un equipo deportivo, una banda o una amistad, pedirles que consideren sus obligaciones con el grupo o con el amigo y alentarlos a resolver problemas.

4. Darles oportunidades para practicar el cuidado por lo demás y la gratitud

Los estudios muestran que las personas que practican el hábito deexpresar gratitud son más propensas a ser útiles, generosas, compasivas y indulgentes, y también son más propensas a ser felices y sanas. Para los niños, los psicólogos recomiendan: – Darles responsabilidades reales: que ayuden rutinariamente, por ejemplo, con los quehaceres domésticos y con los hermanos menores. Cuando este tipo de acciones de rutina son esperadas pero no recompensadas, es más probable que se arraiguen en las acciones de cada día (solo premiar los muy poco comunes). – Conversar sobre actos cariñosos y desinteresados que ven en su vida cotidiana o en la televisión y sobre los actos de justicia e injusticia que podrían presenciar o escuchar en las noticias. Preguntarles cómo ven estas acciones y que expliquen por qué piensan que son cariñosas o desinteresadas, justas o injustas. – Que el “dar las gracias” se transforme en un ritual diario a la hora de la comida, la hora de acostarse o en el auto, por ejemplo. Animar a los niños a expresar su aprecio por los miembros de la familia, profesores u otras personas que contribuyen a sus vidas.

5. Ampliar el círculo de preocupación de los hijos

Casi todos los niños simpatizan y se preocupan por un pequeño círculo de familias y amigos. Nuestro reto es ayudar a los niños a aprender a tener empatía ya preocuparse por alguien fuera de ese círculo, como un niño nuevo en clase, alguien que no habla su idioma, un vecino nuevo, etc. Esto porque también deben considerar cómo sus decisiones afectan a una comunidad. ¿Cómo lograrlo? – Animarlos a considerar las perspectivas y sentimientos de aquellos que pueden ser vulnerables, como un nuevo compañero de colegio o un niño que tiene problemas familiares. – Darles ideas sencillas para tomar medidas concretas de ayuda a los demás, como consolar a un compañero de clase que fue víctima de bullying o entregarle tips para llegar al alumno nuevo. – Usar las historias de periódicos o TV para iniciar conversaciones con niños sobre las dificultades y desafíos de otras personas, o simplemente las diferentes experiencias de niños en otro país o comunidad. – Reforzar la importancia de escuchar a los demás, especialmente a aquellas personas que pueden parecer desconocidas y que pueden ser más difíciles de entender de inmediato.

6. Promover su capacidad de ser pensadores críticos y creadores positivos de cambios en sus comunidades

Los niños están naturalmente interesados en los temas éticos y de lucha social, porque les interesa mucho aprender sobre justicia. Y por esto, también están interesados en asumir roles de liderazgo para mejorar sus comunidades. Los investigadores recomiendan las siguientes acciones: – Animarlos a tomar medidas contra los problemas que les afectan, como el ciberacoso o una esquina de la calle peligrosa. – Proporcionar oportunidades para que los niños se unan a causas, ya sea reduciendo la falta de vivienda, apoyando la educación de las niñas en los países en desarrollo, llamando la atención sobre la difícil situación de los animales maltratados o cualquier área que les interese. – Animarlos no sólo a “hacer por los demás”, sino a “hacer con” los demás, trabajando con diversos grupos de estudiantes para responder a los problemas de la comunidad. – Darles dilemas éticos para resolver. ¿Qué deben hacer cuando un compañero de escuela les dice cosas malas sobre otro niño? ¿Cuando ven a alguien engañando en una prueba o robando? ¿Cuándo han hecho algo mal y tienen miedo de admitirlo a sus padres o cuidadores?

7. Ayudarlos a desarrollar el autocontrol y manejar los sentimientos de manera efectiva 

Debemos enseñarles a los niños que las emociones en sí mismas no tienen nada de malo, pero algunas maneras de lidiar con ellas no son útiles. Los niños necesitan nuestra ayuda para aprender a manejar los sentimientos de manera positiva (como les contamos en este artículo). Para esto, los psicólogos recomiendan: – Enseñarles a identificar sus sentimientos. Lograr que los niños nombren sus sentimientos difíciles como la frustración, la tristeza y la ira y animarlos a hablar de por qué se sienten de esa manera. – Practicar tres sencillos pasos juntos: detenerse, tomar una respiración profunda por la nariz y exhalar por la boca, y contar hasta cinco. Practicarlo cuando esté tranquilo para que lo aprenda bien y luego lo pueda aplicar cuando esté triste, frustrado o enojado. – Establecer límites claros. Use la autoridad sabiamente para establecer límites claros y explícale a tu hijo que estos límites se basan en una preocupación razonable y amorosa por su bienestar. Algunos consejos para modelar mejor tu autoridad puedes encontrarlos en esta nota o en esta otra nota, que escribimos. – Practica con tu hijo cómo resolver conflictos. Toma un conflicto que tú o tu hijo vieron o experimentaron y que tuvo un mal desenlace. Luego usa el juego de roles para que el niño pueda ponerse en los distintos lugares y comprender mejor cómo sienten los otros. FUENTE

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