Académica del exPedagógico analiza actual escenario de alumnos: «Es crítico para todos los niveles»

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Más de dos semanas han transcurrido desde que se determinó la suspensión de clases en todos los niveles del sistema educativo.

En el caso de los estudiantes de Educación Superior, la gran mayoría de los jóvenes de primer año no alcanzaron a ingresar a un aula universitaria, debido a los retrasos del Proceso de Admisión 2020 y el estado de emergencia establecido por la preocupante expansión del coronavirus (Covid-19), que mantiene a cientos de millones de personas en alerta en todo el mundo.

La medida busca que las comunidades educativas puedan resguardarse en casa, con la intención de privilegiar la salud de cada una de las personas. Para facilitarlo se han generado una serie estrategias de aprendizaje y trabajo a distancia.

La acción también fue adoptada posteriormente por muchas empresas y servicios que vieron el incremento de la curva de contagio, especialmente en la región Metropolitana.

El llamado de las autoridades es a mantenerse en casa, en aislamiento (si tal es el caso) y evitar cualquier innecesaria exposición social. Sin embargo, y en lo que respecta a los estudiantes, se ve que esta “pausa” de las actividades no se asocie a unas pequeñas vacaciones, sino como una medida de prevención en la que se debe seguir cumpliendo con las responsabilidades: una oportunidad de aprendizaje.

En el caso de los y las estudiantes de Enseñanza Media, sobre todos aquellos que deberían rendir la PSU a fines de 2020, se les aconseja el aprendizaje en casa, manteniendo horarios de estudios, pausas y autonomía para seguir adquiriendo conocimientos desde sus hogares, gracias a las tecnologías disponibles, ojalá bajo la tutela de un profesor a través de canales online o sistemas e-learnning.

Con respecto a los universitarios, se los llama a mantenerse atentos y atentas a las comunicaciones oficiales de sus respectivas casas de estudios, revisar frecuentemente los e-mails e informarse por vías oficiales y autorizadas.

Para ampliar estos dos últimos puntos, la doctora en Educación de la Universitat de Barcelona (España) y académica de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, Ana María Soto, entregó un análisis de cómo se verá afectado el año escolar y la continuidad universitaria.

Además, y con la intención de “sacar partido” al contexto, sugirió algunas recomendaciones para que los y las estudiantes no pierdan el ritmo de estudio.

Pregunta: ¿este estado de emergencia podrá interrumpir definitivamente el año escolar y académico? De ser así, ¿cuáles son las consecuencias que usted visualiza a futuro?

Respuesta: la actual situación sin duda trastoca la habitual continuidad de las programaciones en los distintos niveles del sistema educacional. Los calendarios, tanto escolar como los propios calendarios académicos de la distintas casas de estudios, consideran plazos acotados, que en el caso de estas últimas ya habían sido críticos por el movimiento social del segundo semestre de 2019.

De manera inmediata, esto nos obliga a preguntarnos el sentido de esos tiempos y debiera ser una oportunidad para dar un nuevo sentido a los aprendizajes. Lo que vivimos no solo es la interrupción de actividades académicas, vivimos un proceso de confinamiento en que las personas sienten fuertes incertidumbres porque sus sistemas de vida están amenazados.

Eso hace de la actual situación un buen escenario para desarrollar habilidades fundamentales del S XXI: el manejo de la incertidumbre, el valor que tiene reconocernos co-responsables de la comunidad en que vivimos, los nuevos recursos que promueven un aprendizaje desde los mundos vitales, entre otras. Eso requiere que entendamos si mantenemos la hiper valoración de contenidos tradicionales o si avanzamos a fortalecer la creatividad, la innovación, el pensamiento estratégico.

Otra de las consecuencias de esta situación es que hace emerger nuestras diferencias sociales y nos obliga a avanzar hacia una sociedad más equitativa. No todos los niños y jóvenes tienen las mismas facilidades para estudiar y acceder a las iniciativas que el Mineduc está promoviendo.

P: ¿qué responsabilidad tienen los y las jóvenes en el actual contexto?

R: creo que la sociedad ha sido clara en llamarlos a hacerse responsables de la seguridad de sus familias. Es una oportunidad para aprender que la existencia, que las vidas personales requieren condiciones colectivas de las que ellos son responsables. Lo que hoy está en juego es la calidad de vida de sus familias y también sus propias vidas. Lo que hemos perdido son las seguridades.

P: ¿cómo se debería trabajar bajo la modalidad de teletrabajo entre profesor y estudiantes?

R: lo primero es reconocer y asumir que hablamos de una modalidad virtual que sólo transitoriamente reemplaza a la presencial. En este sentido, se debe avanzar en comprender que para el aprendizaje es fundamental la construcción de vínculos y por tanto lo que hoy tenemos es la oportunidad de contar con canales. Eso no garantiza la comunicación. Requiere que los profesores podamos vincularnos.

P: para los estudiantes de Enseñanza Media, ¿qué consejos podría entregar?

Me parece que el Mineduc ha insistido en la necesidad de trabajar en su plataforma de aprendizaje en línea. Entendemos además que cada comunidad escolar ha solicitado a sus profesores diseñar materiales específicos. Es fundamental que valoren este esfuerzo de sus profesores. En general, no se va a aprender si no están disponibles unos y otros.

En el caso de nuestro programa, nos interesa poder comunicarnos con ellos para apoyar procesos críticos para sus posibilidades luego de terminada la enseñanza media. Me refiero especialmente al registro social de hogares, FUAS, entre otros.

Todas las instituciones que trabajamos con el PACE estamos disponibles para apoyarlos.

P: en el caso de los estudiantes de Enseñanza Básica, ¿cuál es la responsabilidad de los padres y del establecimiento?

Es imprescindible que estén alertas a la forma como los niños y niñas están significando estos procesos. Eso incluye el problema de la sobreinformación que puede generarles ansiedad, la clave es que estamos cambiando nuestras rutinas como una forma de proteger unos a otros y que esto es un gesto valioso y fundamental para nuestra sociedad, y debemos comunicárselo y lograr que lo comprendan.

P: ¿este escenario de suspensión de clases es más perjudicial y difícil de sobrellevar para los/as universitarios?

R: También es crítico. Si bien contamos con estudiantes con mayor autonomía, los fines de la Educación Superior involucran complejos procesos formativos que conduzcan a instalar una racionalidad profesional que requiere amplios procesos de reflexión. Hay tareas de mediación de aprendizajes que no se logran con los canales de redes sociales.

Es el momento para analizar a nivel personal y familiar sobre cuáles son nuestros aprendizajes y cómo estamos aportando a poyarnos mutuamente.

P: ¿cómo se implementarán las actividades del Programa PACE?

R: por lo pronto, intentamos mantener nuestro contacto con los establecimientos que integran PACE UMCE. Nos interesa estar disponibles para apoyar procesos cuyos plazos se definen con carácter impostergable como el FUAS, la revisión de antecedentes para postular a beneficios sociales, la situación particular de los y las jóvenes migrantes, entre otras.

Queremos avanzar en hacer que las comunidades escolares nos valoren como parte de sus dinámicas regulares y como un aporte a sus acciones.

Fuente: Biobío Chile.

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