Año de Elecciones: ¿Hacia dónde va la Educación?

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School break at Muslim school on the Temple MountLa educación y la infancia son pilares esenciales de las sociedades. La manera en la cual la comunidad se conecta con ellas, determina esencialmente el devenir de los países y su desarrollo. En Chile, sin duda alguna, tenemos una deuda enorme con nuestra infancia. Casos como los sucedidos en Sename o Coanil, evidencian el trato que nuestro Estado les otorga a quienes, según los discursos públicos, representan el futuro de la nación.

Los sistemas educativos están íntimamente asociados al trato que los países les otorgan a sus niños, niñas y adolescentes.

Conocemos los enormes casos de niños con diagnósticos de depresión y crisis de angustia, por un sistema escolar que los presiona en un marco competitivo, donde lo que es importante es tu calificación o puntaje en SIMCE o PSU. Es tan despreciable la realidad, que incluso en niveles de educación inicial, existen rankings de estudiantes, clasificándolos más tarde y aislando a los menos aventajados, con recomendaciones tan absurdas como la medicación o la visita al psicopedagogo.

Lo anterior, es lo que hemos sembrado y cosechado en décadas. Pero, ¿Qué hemos conseguido con este sistema desquiciante?, en realidad poco o casi nada. Hemos logrado que los actuales adultos y jóvenes profesionales, carezcan de las habilidades y competencias mínimas para desarrollar sus propias vidas, como además desempeñarse en el mundo laboral (PIACC, 2015). Generaciones de adultos que son incapaces de tolerar el fracaso, la crítica y las dificultades propias de la vida misma. Cosechamos una población altamente volátil, manipulable y que hoy en día, tiene una salud mental francamente horrible. Nos focalizamos solamente en el rendimiento y la mejora de comprensión lectora y de matemática. En resumen, hemos construido consumidores que deben adaptarse a un sistema social sin el menor cuestionamiento.

Estamos en un año clave en educación, en miras de un nuevo período presidencial. Es urgente que podamos redefinir lo que tenemos y hemos alcanzado, en perspectiva de la sociedad que deseamos construir. Es incomprensible que la voz de los profesores no sea considerada en la política pública educacional, pero si la de economistas, ingenieros, sociólogos o psicólogos. Nuestra educación necesita que sus actores principales, estudiantes, profesores y familias, trabajen de forma cooperativa y colaborativa, pero eso requiere un marco conceptual y paradigmático diferente, no el actual, donde la lucha entre éstos, nos lleva a cifras demenciales de licencias por salud mental en profesores, casos de crisis de pánico con estudiantes y familias que no saben qué hacer con sus propios hijos e hijas.

La real transformación de la educación, nace de entender y aceptar que lo intrínseco de ella, es lo profundamente humano y social, no la competencia ni la mercantilización de sus agentes. Sólo de esta manera, seremos capaces de construir una sociedad con valores y principios éticos adecuados para el país que queremos y soñamos profundamente.

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Carlos Ruz Matemático y Profesor. Director de Fundación Maule Scholar, columnista de El quinto poder. Aprendiz de Investigador. Trabaja por una Educación de Calidad para todos los niños y niñas.
Carlos Ruz
Matemático y Profesor. Director de Fundación Maule Scholar, columnista de El quinto poder. Aprendiz de Investigador. Trabaja por una Educación de Calidad para todos los niños y niñas.

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