Ansiedad Matemática: la nueva “enfermedad” entre los escolares chilenos

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pantallas-ipad-pro_0003_Capa 1Puede producir que los niños decidan que no sirven para materias relacionadas con números, lo que incide directamente en su desarrollo laboral y en sus futuros ingresos. La sufren los niños hasta en los países más avanzados del mundo.

La demanda de carreras profesionales relacionadas con ciencias, tecnología y matemáticas va en aumento alrededor del mundo. Como una forma de anticiparse, países miembros de la OCDE han estado observando la forma en que los escolares se relacionan con dichas materias, intentando promover el desempeño individual. Sin embargo, información obtenida en recientes estudios – realizados en Europa y Estados Unidos – indican que la aprehensión hacia las matemáticas y la ansiedad que ésta genera es lo que lleva a los escolares a presentar un déficit importante que conlleva un bajo éxito en la entrada a las profesiones STEM (por sus siglas en inglés: science, technology, engeneering and mathematics). En 2012 Chile se encontraba entre los 10 países de la OCDE donde las matemáticas generaban más ansiedad en los escolares. Estas cifras no han sido actualizadas, pero en 2016 los resultados de la última prueba PISA – Programa para la Evaluación de Alumnos de la OCDE– queda claro que el panorama no es más alentador. Chile alcanza un promedio de 457 puntos, bajo el promedio de 500. En 2017, la Escuela de Psicología de la Universidad de Chicago publicó el estudio The Math Anxiety-Performance Link: A Global Phenomenon, que ahonda en las consecuencias de la relación entre la ansiedad y las matemáticas en escolares. El estudio señala algunos elementos que hacen que los escolares sufran de lo que los autores denominaron Ansiedad Matemática. “La calidad y cantidad del input que los niños reciben respecto de la matemática, de sus padres y profesores, es clave. También la presión social y estereotipos aprendidos en el colegio o en la casa. Los estudios que hemos realizado demuestran que existe una conexión clara entre lo que ven y escuchan en los adultos y la manera en la que se desempeñan después en las carreras STEM”, explica una de las representantes de la Escuela de Psicología de la Universidad de Chicago. Y agrega: “Hasta el lenguaje no verbal de los padres cuando ayudan a sus hijos en sus tareas de matemáticas es captada por ellos y traducida en que es difícil y que se requiere de habilidades poco frecuentes, por lo que una parte del cerebro deja de generar recursos para aprenderla con soltura”. Una forma de enfrentar este desafío global, aseguran en el estudio, es el uso de la tecnología como complemento en la formación matemática de los niños. “Ya en 2016 la UNICEF aseguró que la brecha digital exacerba desigualdades en el acceso a información y conocimiento. Reducirla permite sinergias virtuosas de inclusión social y cultural entre niños, niñas y adolescentes, con impactos positivos en el desarrollo de capacidades y generación de oportunidades para toda su vida”, explica Javier Arroyo, fundador del método Smartick, una plataforma virtual de aprendizaje de matemáticas para niños entre 4 y 14 años, que funciona en base a la inteligencia artificial. En este contexto, asegura Arroyo, es que tiene todo el sentido llevar la tecnología a las salas de clase y apostar por que sea el complemento perfecto para una educación actual y efectiva. “Hoy existen desarrollos tecnológicos como la inteligencia artificial, asociados por ejemplo al estudio de las matemáticas, que permite identificar el estilo de aprendizaje de cada alumno diseñando un plan de estudios personalizado e incluso adaptándose en tiempo real al ritmo y capacidad del niño, evitando así la Ansiedad Matemática, presente en todos los tipos de colegios del país”. “Las nuevas tecnologías son clave en el desarrollo de estas habilidades, las que se presentan como centrales en el presente y especialmente en el futuro. Es un error considerarlas menos que una sala de clase, porque el complemento es lo que ayuda a los niños a alcanzar su máximo potencial. La inteligencia artificial, además, hace que la manera de enseñar matemáticas sea ciega a todos los estereotipos. La plataforma no sabe cuáles son las características de quien hace los ejercicios, de ahí que, por ejemplo, en Smartick funcione de la misma forma para niños y niñas, libres de los comentarios de los adultos que hacen que la ansiedad se contagie con rapidez, en la casa y en el colegio”, explica el experto.  Daniel Gonzalez de la Vega y Javier Arroyo fundadores SmartickSobre Smartick Smartick es un método de aprendizaje online de matemáticas para niños de 4 a 14 años. Este innovador sistema, de origen español, está consiguiendo resultados extraordinarios: ocho de cada diez alumnos mejoran su nota en la asignatura de matemáticas y un 94% incrementa su capacidad de cálculo, lógica y resolución de problemas. En apenas 6 años en el mercado 32.000 niños de 100 países han pasado por el método. Esta startup fundada en 2009 por dos emprendedores españoles, Daniel González de Vega y Javier Arroyo, está cosechando numerosos reconocimientos. Recientemente, la Comisión Europea le ha otorgado 1,3 millones de euros para poner en marcha un estudio con el objetivo de maximizar el rendimiento de los niños en edad escolar. Además, ha sido elegida como una de las 15 mejores startups mundiales de 2016 por el jurado de The Next Web en Nueva York. En 2016 estableció una nueva sede en Estados Unidos (Boston) e inició operaciones en México y Sudáfrica. Actualmente, cuenta con un equipo de 45 ingenieros, matemáticos, pedagogos, psicólogos y educadores.

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