Aprender a guardar silencio

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BLOGNo me cabe la menor duda que todas las personas estamos llenos de vivencias, experiencias y reflexiones que son muy interesantes y serían enriquecedoras para muchas personas poder compartirlas. Sin embargo, pareciera ser que nos encontramos tan “ahogados” en nuestra propia historia que hemos ido perdiendo la habilidad de escuchar de manera genuina y desinteresada a las personas que nos rodean y con ello la desconexión es pan de cada día en esta era de la hiper-conectividad.

¿Cómo podrías reencontrarte con los demás? Un ejercicio fundamental dice relación con la capacidad de escuchar lo que las otras personas tienen para decirnos y para lograrlo de buena manera es necesario aprender a guardar silencio, y no me refiero sólo a estar callado, sino que a aprender a silenciar nuestra mente y el ruido interior que se vuelve un verdadero zumbido que incluso muchas veces impide que nos podamos oír y sentir a nosotros mismos.

La necesidad egocéntrica de ser quien siempre está diciendo a las demás personas cómo es el mundo y la manera en que debe ser llevada la vida propia y la de quien se cruce en su camino, así como quienes requieren constantemente la aprobación y consejos de otras personas; nos ejemplifican casos de personas que suelen tener un gran ruido interior que se proyecta exteriormente dificultando la comunicación fluida y abierta consigo mismo y los otros, alejándonos de la capacidad de escucha y del arte de saber guardar silencio para no perder ningún detalle de todo aquello que ocurre mientras estamos intentando encontrar todas las explicaciones y hacerlo “excelente”.

No es casualidad que las personas tengamos dos orejas y una boca, y es precisamente para poder oír el doble de lo que hablamos, aunque probablemente todos conocemos personas que aún no se enteran de ello.

Cada vez que nos comunicamos de manera genuina con otro es necesario dejar de lado lo propio para conectarse con aquello que la otra persona necesita expresarnos, ¿acaso cuando tú te expresas no esperas ser sinceramente atendido? ¿y qué ocurre cuando sientes que no te prestan atención? No dan ganas de continuar profundizando y mucho menos de compartir aquello que para ti es realmente importante. Pues bien, a quienes te rodean les ocurre lo mismo.

Entonces si lo que buscas es desarrollar tu crecimiento personal y la habilidad de comunicarte efectivamente contigo y los demás, algo fundamental es saber escuchar, y no es posible escuchar hacia dentro ni hacia fuera si primero no hemos logrado la capacidad de callar un instante, de mordernos los labios y entender que si bien todos tenemos algo que contar, regalar un momento de atención sincera y desprejuiciada construirá un vínculo de confianza que abrirá de par en par las puertas de la comunicación efectiva en nuestras relaciones.

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