Aprender en un mundo que evoluciona: Ideas para fortalecer la educación desde el Congreso Futuro

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Acercar el contenido al público, involucrar a las empresas en la enseñanza, potenciar las cualidades que diferencian al ser humano de las máquinas y pasar de una mentalidad fija a una de crecimiento son algunas de las propuestas que se presentaron.

Fuente: Emol.

«En lo alto de la jerarquía, el contenido; en el centro del foco, el público». Esa es la frase que, «de creer en los tatuajes», el doctor en Matemáticas y profesor español, Eduardo Sáenz de Cabezón dijo que se escribiría en el pecho. La clave para el aprendizaje, dijo, es acercar el contenido al público.

Fue la propuesta que entregó en el segundo panel de la jornada de cierre del Congreso Futuro 2020, llamado «Aprender», que se proponía analizar cómo la introducción de la tecnología, el enfoque transdisciplinario y la discusión en torno a los valores han abierto horizontes para «pensar el ser humano de hoy y del mañana».

Para Sáenz de Cabezón, lo primero que debe hacer un educador es conocer a quien está enseñándole, de manera de poder entregarle el contenido de una forma que le sea atractiva. Esto lo hace «dotando de significado las preguntas» y ocupando las historias para «generar interés».

Según su visión, la curiosidad juega un rol principal en el aprendizaje. «Debe ser un agujerico no muy grande, que seamos capaces de saltar y que no genere frustración, porque cuando se cruza genera satisfacción», explicó. También señaló que se debe «recuperar el placer como motor de la enseñanza».

«Sin placer, curiosidad y contacto entre contenido y público, no va a ocurrir la comunicación», concluyó el académico de la Universidad de la Rioja, cuya presentación hizo reír al público y fue cerrada con aplausos.

La fuerza laboral del futuro

«Todos los días las cosas están cambiando», comenzó diciendo Guillermo Miranda, vicepresidente y director global de Ciudadanía Corporativa de IBM, quien precisó que su presentación no se trataría sobre la empresa. «Si todo está cambiando, ¿qué más debe cambiar?», preguntó.

Su exposición abordó los desafíos que el avance tecnológico supone para la enseñanza y el aprendizaje, e hizo al respecto una afirmación rotunda: «El mundo diseñado para los promedios está en extinción».

Miranda relató que la revolución industrial «parametrizó muchas cosas en función de los promedios», como el «ciudadano promedio» o la «familia promedio». «La idea de que el ser humano nace, estudia, trabaja y jubila va a evolucionar», aseguró. Esto implicará, defendió, «cambiar el paradigma educativo».

«No podemos organizar la sociedad en función a quién tiene título profesional y quién no tiene, porque hay más carreteras al éxito que esa. Las habilidades son una carretera al éxito», afirmó. «Pero las empresas también tienen que cambiar la forma de contratar».

Como ejemplo, mencionó que el año pasado IBM contrató un 15% de personas que no contaban con un título universitario ni técnico. También planteó que las empresas deben «ser parte de la educación» y romper la separación entre el sector educativo y el empresarial. «Todos tenemos que colaborar en cómo vamos a crear la fuerza laboral del futuro», dijo.

Educación para seres humanos

La siguiente presentación estuvo en manos de Cristóbal Cobo, doctor en Ciencias de la Comunicación y especialista senior en políticas de educación y tecnologías del Banco Mundial. Su exposición comenzó con una pregunta: «Si las máquinas aprenden, ¿qué les enseñamos a los que no son máquinas?».

«Tenemos que ser capaces de construir arquitecturas resistentes a los cambios del futuro», aseguró Cobo. También estableció que la brecha entre quienes tienen acceso a la tecnología y quienes no todavía es demasiado grande, considerando que «la innovación beneficia a quienes están preparados». «La mitad del planeta escucha los cantos que otros cantan sobre internet», dijo.

Así, explicó que es necesario «deconstruir el analfabetismo» para entender cuáles son los desafíos que hoy se presentan en el tema de la enseñanza. Lo que diferencia al ser humano de las máquinas, dijo, es que los primeros, además de conocer -«juntar a y b»- comprenden -leen entrelíneas y son capaces de hacer un consumo crítico-.

También señaló que la forma de aprender debe modernizarse, debido a que las máquinas aprenden de manera exponencial y el ser humano no. Por eso puso el foco de atención en conceptos como el «pensamiento algorítmico» y el «escepticismo inteligente».

«Es fundamental que las políticas públicas y educacionales dialoguen con estas dinámicas», dijo Cobo. «El reaprendizaje no es rápido y como son temas complejos, las soluciones también son complejas».

Recuperar la motivación

Por último, el turno fue de Susana Claro, doctora en Economía de la Educación, profesora de la Escuela de Gobierno de la U. Católica y una de las fundadoras de Enseña Chile. «Aprender tiene muchos obstáculos, pero nada importante se aprende fácilmente», dijo al comienzo de su presentación.

La académica centró sus palabras en la importancia de «recuperar una motivación resiliente» para aprender y la necesidad de pasar desde una «mentalidad fija» una «mentalidad de crecimiento», que considera la opción de seguir expandiéndose en el tiempo.

De acuerdo a un análisis realizado en base al Simce 2012 en estudiantes de II medio, «en el decil de más oportunidades, sólo un tercio de los alumnos cree que su mentalidad puede crecer». Los resultados empeoran a medida que baja el nivel socioeconómico.

«La mentalidad se aprende socialmente», explicó Claro. «Los estudiantes avanzan más cuando sus profesores tienen mentalidad de crecimiento, y esos profesores contagian su mentalidad a los demás profesores», añadió.

Para la académica, «la comunidad es el cerebro colectivo» y «mientras más conectado, es más grande». «Nuestro gran capital será nuestra motivación para el aprendizaje», finalizó.

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