Aprender es Más: Estudio revela los desafíos a aprender en Latinoamérica

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Fundación SURA y REDUCA, elaboró un estudio que revela los desafíos del derecho a aprender, en este trabajo se analiza la realidad educativa de 14 países de la región, incluido Chile. ¿Los principales retos? Garantizar las trayectorias escolares, fomentar el protagonismo de los estudiantes y promover las habilidades del siglo XXI.

Aprender es MásA pesar de que el continente ha avanzado significativamente en los índices de acceso y cobertura, esto no ha ido necesariamente aparejado con un aprendizaje de calidad. Esta es una de las principales conclusiones del estudio “Aprender es más: hacer realidad el derecho a la educación en América Latina”, realizado por Fundación SURA y la Red Latinoamericana de Organizaciones de la Sociedad Civil por la Educación (REDUCA), de la cual Educación 2020 es parte.

La investigación fue presentada en el marco del lanzamiento de la Fundación SURA Chile, entidad que busca contribuir al desarrollo de nuestro país a través de sus líneas de inversión social en educación de calidad, formación de competencias laborales, innovación y emprendimiento. Así lo destacó en la ocasión David Bojanini, presidente del Grupo SURA, quien además señaló que “creemos que las empresas son motores que deben aportar a que la sociedad crezca y se transforme. Y en esta tarea son fundamentales los aliados como REDUCA y Educación 2020”.

Sobre el estudio

El estudio analiza la realidad educativa de 14 países, para identificar retos que permitan transitar desde la noción del derecho a acceder a la educación al derecho a aprender con sentido, calidad y foco en las habilidades del siglo XXI. “No basta con asegurar la matrícula y asistir a la escuela, si esto no se traduce en aprendizajes reales o las trayectorias educativas se ven interrumpidas (…). Lamentablemente estamos dormidos en Latinoamérica y esto no es posible”, manifestó en la ocasión Manuel Álvarez Trongé, presidente de Educar 2050 y secretario general de REDUCA.

En sus páginas, el documento también revela cifras que demuestran la deuda que existe con los aprendizajes: la mitad de los estudiantes de la región tienen bajos desempeños, es decir no cuenta con los conocimientos y habilidades esenciales para participar plenamente en la sociedad, y los estudiantes en situación de pobreza tienen dos años y medio de escolaridad menos que sus pares más aventajados económicamente. Además, la mitad de los jóvenes no termina la educación secundaria, cifra que en Chile llega a 110 mil estudiantes y que se ha duplicado en los últimos años.

Cabe destacar que lo anterior está estrechamente vinculado con el rezago de Latinoamérica: en la zona existen profundas desigualdades, que se ven reflejadas sobre todo en la realidad socioeconómica. Según la Unesco (2017), el número de personas pobres llegó a 186 millones, lo que equivale al 30,7% de la población.

Al respecto, Mario Waissbluth, fundador de Educación 2020, señaló que “aunque suene rudo decirlo, en materia educativa los latinoamericanos somos el basurero de los países avanzados. Y en este sentido, uno de los grandes desafíos es, efectivamente, promover innovaciones pedagógicas e impulsar un plan a largo plazo que permita disminuir la deserción escolar y la profunda segregación que existe en el continente”.

Según el estudio, ¿cuáles son los principales desafíos que enfrentar en Latinoamérica?

  1. Garantizar las trayectorias educativas completas, desde la primera infancia hasta la educación superior, impulsando mecanismos de acompañamiento que eviten que estudiantes se vean afectados por factores de exclusión (socioeconómicos, culturales, geográficas u de otro tipo).
  2. Fomentar la participación de los y las estudiantes como sujetos activos, que deben ser escuchados. La escuela se concibe como un espacio donde los estudiantes tienen la posibilidad de pensar, reflexionar, proponer y ser protagonistas en sus procesos de aprendizaje.
  3. Promover un aprendizaje con sentido, pertinente, inclusivo y a lo largo de la vida, que permita que todas las personas desarrollen actitudes y habilidades del siglo XXI. Se trata de apuntar a la formación de ciudadanos capaces de tomar decisiones, analizar contextos de manera crítica y adaptarse a un mundo cada vez más cambiante y exigente.
  4. Potenciar el rol del profesorado y el liderazgo de los equipos directivos, aspecto clave en el éxito de todo sistema educativo. Es crucial avanzar en políticas diferenciadas que permitan una mejor formación y condiciones laborales de estos profesionales, para lograr avanzar en los resultados.
  5. Sumar esfuerzos, porque abordar los retos que plantea el derecho a aprender requiere un esfuerzo de los gobiernos, del sector privado y de la sociedad civil.

Y, ¿qué pasa con Chile?

En el estudio se realiza un zoom a las realidades educativas de cada uno de los 14 países que participaron. En el caso de Chile, destaca una alta tasa de alfabetización y de cobertura en educación escolar, además de una creciente inversión en la materia, tal como lo señaló Alejandra Arratia, directora Ejecutiva de Educación 2020, quien estuvo a cargo de mostrar la reseña chilena.

“Sin embargo, en nuestro país tenemos un desafío tremendo en términos de inequidad (…), lo que se ve graficado en educación y que es insostenible. En cuarto básico, por ejemplo, el 49% de los niños cree que no pueden aprender, sólo el 10% de los estudiantes que pertenecen al nivel socioeconómico más bajo tiene buena comprensión lectora en segundo medio y muchas trayectorias se ven interrumpidas, sobre todo en la educación pública. Esto indica que no estamos resguardando el derecho a aprender”, añadió la directora.

¿Cuáles son los retos que el estudio recomienda abordar en el país?

  • Entregar a las escuelas mayor libertad para innovar al interior de las salas de clases, de modo de abordar mejor la diversidad y movilizar los resultados de aprendizajes.
  • Crear una carrera directiva, que asegure que los profesionales que lideren los establecimientos sean los más competentes y mejores preparados.
  • Aumentar tanto la cobertura como los coeficientes técnicos para la educación parvularia.
  • Fortalecer las trayectorias educativas existentes en la formación técnico profesional, facilitando su continuidad de estudios.

Estudio completo aquí: “Aprender es más: hacer realidad el derecho a la educación en América Latina”.

Fuente: Comunicación Educación 2020

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