Aprendizaje y desarrollo: primeras señales de dificultad pueden observarse en infantil y primaria

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Cuando los niños tienen problemas en la escuela, las familias tienden a preocuparse un montón. Incluso, pueden llegar a decepcionarse. Esto se ve reflejado principalmente cuando reciben el boletín de notas.

Fuente Sincrolab. Editado por Eileen San Martín.

Las malas notas no siempre son el resultado de un mal trabajo del niño o de su irresponsabilidad a la hora de estudiar. En muchas ocasiones, las notas obtenidas por los alumnos pueden esconder otros problemas, incluso más internos y personales.

Los motivos son siempre múltiples y suelen aparecer combinados entre sí; la mayor parte de ellos se debe a dificultades del aprendizaje no detectadas ni tratadas a tiempo. Estas se ven reflejadas en elementos externos al individuo, como problemas escolares, familiares y/o sociales.

En las etapas de educación infantil primaria ya se pueden empezar a identificar los primeros indicadores que pueden llevar al niño al fracaso escolar y emocional. Además, los alumnos que presenten dificultades en esta etapa educativa también las podrían presentar durante la etapa de educación secundaria.

El problema está en que se topan con realidades como la excesiva ratio de alumnado. No es viable para un pedagogo, psicólogo o psicopedagogo, hacer pases de pruebas psicológicas por tiempo y coste para obtener una detección temprana general.

Zaira Santana, Dra. Psicopedagoga en Psicotogether, resalta esta realidad de la orientación educativa: «los orientadores están desbordados, muchas veces incluso “cansados” o estiman que hay unas necesidades más importantes que otras. Lo cierto es que cada niño es importante. Es complicado cuando te dicen que hay otros niños más necesitados y tienes que esperar un año”.

La detección temprana evita frustración, desmotivación y baja autoestima

Sin embargo, la detección temprana de dificultades del aprendizaje repercute en el bienestar y motivación del alumno. Una detección a tiempo es una victoria para el niño, para su familia y para el sistema educativo, ya que se evitan situaciones derivadas de la falta de atención y orientación especializada.

En este sentido, los profesionales de la educación y psicología demandan herramientas que faciliten su labor para lograr alcanzar el objetivo que todo orientador desea: el bienestar del niño.

Gracias a las nuevas tecnologías ya es posible mecanizar el proceso de detección temprana recogiendo información automáticamente sobre el niño a través de la observación de las personas que mejor lo conocen, sus padres y profesores. La rapidez y el importante ahorro de tiempo permite invertirlo en la intervención y solución del problema.

La observación de padres y profesores, clave para la identificación de las dificultades del aprendizaje y desarrollo

En realidad, lo que se busca es identificar alertas en ámbitos como la escritura, el cálculo, la lectura o la memoria, pero también nos interesa conocer si el niño puede tener problemas relacionados con la audición, la visión y la psicomotricidad, así como con la conducta, la autoestima o el estado de ánimo e incluso situaciones particulares como el acoso escolar o las altas capacidades.

Se busca elaborar una visión global del niño para saber cuáles son las necesidades reales de los alumnos. A partir de ahí, cómo trabajar para su pleno desarrollo en una educación inclusiva.

Tanto las familias, como maestros y educadores son un importante agente de detección temprana. Cada uno desde su ámbito y de manera complementaria pueden apreciar en los niños indicios o señales que interfieren en su aprendizaje y desarrollo.

El primer paso es SABER para después HACER

La información recogida sobre el perfil del alumno es el punto de partida para que los profesionales confirmen el diagnóstico. De esta manera, pueden iniciar a tiempo el programa de intervención adecuado.

Pueden utilizar terapias de videojuegos o pasatiempos que ejercitan la concentración y la memoria. Esto ayuda a mejorar el rendimiento cognitivo de los niños con TDAH y otras dificultades del aprendizaje.

Sin duda, la educación y la orientación asumen nuevos retos cada día. La sociedad demanda nuevas exigencias: pedagógicas, tecnológicas o logísticas, con el objetivo de conseguir la equidad e igualdad de oportunidades, apostando por la innovación y por la calidad educativa.

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