BESTIARIO SECUNDARIO: la “llaga viva”

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En el año 1998, El Mercurio publica un artículo de opinión del profesor universitario Jorge Estrella: BESTIARIO UNIVERSITARIO. Lo recorté sin saber que posteriormente lo ocuparía como material obligatorio de lectura con mis estudiantes. Evidencié que el profesor Estrella no se equivocaba cuando dramáticamente señalaba que “la corrección de pruebas es una llaga viva, (…) en su soledad de corrector, el docente palpa de cerca la inutilidad de su tarea”.

El artículo referido Bestiario universitario (bestiario: en la literatura medieval, colección de fábulas referentes a animales reales o quiméricos) reflexiona pesimistamente (¿o realistamente?) acerca de las señales de éxito de un profesor: la evaluación de sus alumnos. La prueba de fuego de la eficacia pedagógica. La evaluación se nos transforma en ese momento epifánico, depositario de la (in)efectividad de nuestra labor. Comprobar in situ que el paradigma constructivista vygotskyano, la enseñanza para la comprensión profunda,  la implementación de estrategias metacognitivas en el aula, las dimensiones del aprendizaje de Marzano, la modificabilidad de la inteligencia, etc. no pueden contra años de desidia adolescente, de ese facilismo ingresado a nuestras aulas secundarias, llegado para quedarse.

No seamos injustos con nuestra apreciación. Vamos a la “llaga viva”. Usted le pide a sus estudiantes de cuarto medio que interpreten o le den algún sentido a  una novela breve, leída en casa. He aquí una “interpretación”:

Me parece que los adioses es un libro denso, difícil de entender por la cantidad de interpretaciones que cada persona puede darle a cada una de las frases y situaciones que se dan en el libro. Me costó mucho entender al comienzo porque no entendía quien narraba ni de lo que me estaban hablando porque empieza directo al grano, mejor dicho, no hay una introducción previa como para contextualizarse en lo que va a suceder.  El significado que le doy a la historia, es que creo que es una obra para diversas interpretaciones según quien la lea, especialmente centrándose en el narrador del libro. Repárese en la imposibilidad de interpretar por parte del estudiante, dada la “cantidad de interpretaciones” posibles.

El siguiente comentario o interpretación, es lo que suele realizar un estudiante apremiado por el tiempo: el copy paste. O más bien, un mal copy paste. La relación entre el hombre y la muchacha es una relación enfatizado en la intimidad profunda y secreta. Al fin y al cabo, aunque la muchacha no sea amante del hombre, es lo que separa de su legítima mujer. Porque el autor quiere sustraer la estructura narrativa de tal modo que solo es perceptible a un cuidadoso análisis. Usted como profesor sabe de inmediato que sus estudiantes, incluso de cuarto medio,  no redactan con la expresión “al fin y al cabo”, ni utilizan el verbo “sustraer”, ni adjetivan “intimidad profunda”, “cuidadoso análisis”.

O repare usted en el principio de coherencia y cohesión asignado a este parrafito: El libro en un principio puede parecer algo complicado de leer, y de hecho al comienzo yo pensaba que no estaba entendiendo nada, pienso que esto se debe a que de inicios no se sabe nada, partiendo por el título que uno se puede imaginar cualquier cosa, pero la historia después se va desenlazando y se entiende bien. Además tiene muy presente el tema de los prejuicios, del que uno se imagina cosas que no son al no conocer a las personas, y como algún cierto tipo de personas…. Redacción, ortografía y sintaxis quedan suspendidas en el tiempo y en el olvido…Usted sólo puede pensar, nostálgicamente, en qué me equivoqué, en que parte del proceso erré, porque a costa de escuchar que somos los responsables, nos autoflagelamos y nos hemos ido creyendo el cuento.

O si no, compruebe usted la “interpretación” siguiente: Para mí no fue fácil leer el libro porque no entendía bien al principio… Pero no me costó leerlo en el sentido de que no es lento de leer, además de que es cortito te mantiene atenta y alerta.

Fuera de esto, O esta otra,….Fuera de esto, la obra me pareció muy poco interesante y profunda ya que era muy corta y con un tema principal bastante ambiguo. Compruebe usted la relación de causalidad establecida por ese conector “ya que”: porque era muy corta era poco profunda y bastante ambigua…

O evalúe usted este diálogo con un estudiante ad portas de la universidad.

Me encuentro repasando la clasificación de las figuras literarias: metáfora, comparación, personificación, metonimia, etc. Al finalizar la clase se me acerca un estudiante para el cual el concepto de metonimia había quedado confuso. Vuelvo al intento de clarificar su duda a través de más ejemplos:

Mira, si te digo: me compré unos levi’s, levi’s es metonimia de jeans; estoy leyendo a Cortázar, Cortázar es metonimia de un libro de él; o si te digo que en mi casa tengo un Picasso… Picasso es metonimia de….el estudiante me interrumpe y responde ansiosamente: Ah! Un auto!. Cómo?- respondo yo. Sí, la marca de un auto…

No se vea queja alguna en esta reflexión pedagógica, es sólo dolor, un dolor incomprendido por alimentar día a día esta “llaga viva”…

Regina Varetto

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