Blog de Mónica Celedón: En el día del Profesor y la Profesora

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Pocos temas me resultan tan sensibles como la vocación de educador.

Desde hace un año, con el objetivo de seducir a los mejores futuros docentes, se otorga el financiamiento de la carrera de pedagogía, en forma diferenciada, a quienes obtengan buenos puntajes en la PSU, con la idea de asegurar la calidad de estos profesionales a través de la conquista de los mejores alumnos y alumnas egresados de Enseñanza Media.

¿De qué mejores estamos hablando? ¿Serán acaso los mejores maestros, aquellos que obtienen un buen puntaje en la PSU?, ¿Es acaso ese un parámetro que asegure la capacidad de reencantar a nuestros estudiantes y provocarlos para que despierten sus potencialidades y trabajen junto a ellos? La gratuidad de la carrera, plata “líquida” de libre disposición y un viaje de 6 meses al extranjero, ¿despertarán las vocaciones dormidas de aquellos que no se les dio esa oportunidad?

El Tarot tiene entre sus arcanos mayores a la figura del Ermitaño, simboliza al maestro, al hombre sabio, es quien ha empezado el camino de vuelta. Solo lleva una pequeña lámpara y un bastón, es decir, su luz interior y un objeto como apoyo. Él ya sabe sobre la fragilidad, sobre las caídas, él ya sabe que lo aprendido es esa luz que palpita en su corazón, es aquello que le dio credibilidad y vive en él, no fuera de él. La sabiduría del Ermitaño es haber aceptado la vida como una realidad donde conviven los opuestos. Podemos ver el bien, porque no negamos el mal, reconocemos la luz, porque ya caminamos en la oscuridad. Es así, que uno aprende que ante tanta certeza, es necesario encontrar la incertidumbre. El Ermitaño aprendió que en el camino de regreso, ese que ya hizo de ida, y que conoce, hay que saber sospechar y volver a mirarlo iluminado, ahora,  desde su pálpito, ya no a la espera que se enciendan faroles o que algún oráculo le diga por dónde seguir. Ese es el maestro, es el que realiza nuevamente el camino, el de regreso, el mismo camino que hizo a tropezones y que ahora escoge hacer con el corazón. ¿Creen acaso que se puede hacer ese camino gratis? ¿Se podrá formar verdaderos maestros a quienes no han escogido desde el corazón, sino desde la oportunidad?

Sí, sospecho de una solución que ofrezca el dinero como despertador de vocaciones. Sospecho de los principios del Mercado, que suponen que las motivaciones de los clientes son las mismas del resto de los seres humanos. Sospecho del cálculo y la estadística que crea realidades, y atrofia  los sentidos, que fija parámetros egocéntricos y subestima las excepciones, congelando  la  empatía para reconocer las motivaciones de las personas a quienes debe servir.  ¿Cómo no sospechar? si la voz de los estudiantes sigue reclamando por sus maestros.

Sería necesario, entonces, que las autoridades responsables, empiecen seriamente a incorporar esta realidad y, que consideren que bastaría que se hiciera acto la palabra y reconociera a sus educadores en el ejercicio mismo de su profesión, con las mismas oportunidades que otros profesionales, si siguen declarando que son la clave del desarrollo y el futuro de los niños y niñas de nuestro país.

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