CALIDAD Y CONVICCION

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Tantas veces hablamos de nuestros puntos de vista y opinamos de cómo se deben hacer las cosas, sin embargo, cuando estamos realmente convencidos de una propuesta, podemos ser capaces de transmitir con entusiasmo lo que pensamos.

Cuando hablamos de calidad y pedimos educación de calidad, me pregunto ¿dónde empieza la calidad en educación?  Es entonces dónde pienso que,  inevitablemente, la calidad está en el docente que se entrega con convicciones claras en su clase, y para sus estudiantes.

Cuando un docente cree en su grupo de aprendices, y cree en sus propias capacidades para entregar las herramientas y así adquieran los aprendizajes necesarios para enfrentar caminos desafiantes, sin duda, logra resultados positivos.  Mas allá de los recursos con los que contamos en el establecimiento,  está el convencimiento de que como profesionales de la educación tenemos las capacidades de generar cambios, aquellos cambios que nos hacen crecer como personas y nos  permiten ser mejores.

Claramente los buenos docentes son los que dejan huella y marcan la diferencia entre lo que aprendemos y cómo cambiamos a través de lo aprendido.

Calidad en la educación está claramente determinada por cómo me entrego a la tarea de educar, obviamente, uno como docente espera reconocimiento y recursos adecuados que complementen la entrega, pero también es importante tener claro que la vocación de educar es parte de ejercer con vocación de servicio; uno no debe dejar a factores externos la  vocación por educar.

Educación es la capacidad de generar cambios en positivo y nosotros, los educadores tenemos la responsabilidad de crear realidades que permitan que estos cambios sean posibles.

Desde los niveles iniciales de la Educación Parvularia hasta los más profundos y específicos áreas de aprendizaje, están determinadas por la entrega del docente. Entonces no puedo limitar el requerimiento de educación de Calidad sólo a los recursos materiales y económicos de quienes tienen el derecho a la educación.  Pues cuando un Docente cree de verdad que puede generar cambios en sus niños, niñas y sus familias, entonces tenemos más de la mitad de la demanda ganada, la otra parte claramente está en manos de quienes acceden a la educación con la convicción de que lograran los aprendizajes y las herramientas para desarrollarse en base a sus intereses y capacidades.

Entonces, los primeros responsables de encantar a los educandos somos los profesionales de la educación, quienes tenemos la obligación de reinventarnos para cada uno de nuestros estudiantes, pues es a ellos a quienes debemos convencer que tienen la capacidad y las posibilidades de lograr lo que tanto anhelan.

Tengo la Convicción que un educador con vocación de servicio, y amante de su profesión, sin duda,  genera los cambios para formar mejores personas, con convicciones claras y desafíos propios; por lo tanto, el docente tiene las herramientas para que sus aprendices se encanten, crezcan y sean protagonistas de una sociedad más justa.

Mónica Rojas Lobos.

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