Carta de docente despedido de Independencia

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La carta del docente despedido del Liceo San Francisco de Quito al alcalde Gonzalo Durán: “Usted no quiere que los niños que nazcan con una alita rota vuelen”

Por Decente de Independencia (El Desconcierto)

Alcalde Independencia
Foto: El Desconcierto

Gonzalo Durán, hoy me dirijo como actual docente de la comuna de Independencia, aunque prontamente seré un ex docente, puesto que ha decido no renovar mi contrato amparándose en los resquicios legales y la inestabilidad laboral que tanto nos aqueja a las y los docentes. Quizás me recuerde, alcalde, porque estuve sentado en su oficina comentado situaciones de discriminación, censura y acoso laboral. ¿Recuerda? Sin duda, lo debe recordar y por eso decide sacarme de la comuna, debido a que le molestan los docentes que deciden alzar la voz ante la injusticia.

Alcalde, recuerdo ese día y debo admitir que siempre tuve desconfianza de sus palabras, porque no olvido que su sector ha mentido en reiteradas ocasiones a los más excluidos de nuestra sociedad. Sin embargo, escuché todo su discurso y quise, ingenuamente, creer en usted. Pensé que quizás era distinto, pensé que en verdad estaba comprometido con la diversidad, pero no. La verdad es que está lejos del compromiso. Recuerdo la declaración de principios de la comuna, una que dijo como si fuese un discurso aprendido de memoria, una que lo mantiene como una persona comprometida con la diversidad para verse como un progresista, no obstante con el paso del tiempo me di cuenta que todo era una gran mentira.

Después de unos meses me enteré a través de un reportaje en El Desconcierto que unos docentes en el 2014 también estuvieron en su oficina para describir situaciones de autoritarismo y discriminación en el liceo San Francisco de Quito y usted, ¿Qué hizo? Nada. También estuvo en su oficina una funcionaria el 2016 para describir situaciones de acoso laboral en el liceo San Francisco de Quito y usted ¿Qué hizo? Nada. En el 2018 estuve acompañado de Víctor Hugo Robles, un reconocido activista y amigo personal del querido Pedro Lemebel y, además, entregué ocho cartas que daban cuenta de mi trabajo, situaciones de discriminación y persecución laboral descritas por docentes y ex docentes. En ese momento dijo que en ese liceo hay un clima laboral de mierda ¿Recuerda? Dijo también que ante la ignorancia poco se podía hacer y que esos apoderados tenían que llevarse a sus hijos a una escuela Opus Dei ¿Recuerda?, en relación a la negativa a leer “La esquina es mi corazón” de Pedro Lemebel por un grupo de estudiantes. Admitió que el establecimiento mostraba una resistencia a tratar temas de diversidad. ¿Recuerda?, quizás se va desdecir, dado que ese es su juego electoral ¿no?, ese es juego de los votos, ¿no?

En ese mismo juego en el cual posa con una polera de Lemebel, mientras mantiene en su comuna una institución sexista con un largo historial de acoso y saca a las y los docentes que se atreven a denunciar. Debo admitir que he pensado que le diría Lemebel, alcalde, y quizás replicaría los pasajes dedicados a Camilo Escalona “Tal vez nunca fuiste de los nuestros”, o de la crónica El exilio fru fru “Tal vez siempre quisieron pertenecer a ese mundo Jet set que muestra los dientes en las revistas de moda…. En fin, el término de siglo pasado desbarató el naipe ético de la whisquierda”.

Entonces, alcalde Durán, usted seguirá en su puesto de poder disfrazándose de algo distinto, seguirá discurseando mientras saca gente de la comuna. Ganará, quizás, otra elección y nos encontraremos, en una de esas por la comuna en la cual me he criado, pero sabiendo que mi camino está trazado por la consecuencia y la dignidad. Seguiré ejerciendo mi labor docente para ayudar a construir un país distinto, mientras usted seguirá, quizás, posando con la polera de Lemebel para ganar votos y, a la vez, mantendrá todo igual en el liceo San Francisco de Quito, liceo que discrimina y acosa a trabajadores que tienen un discurso distinto al que impera. Sin duda, no le temblará la mano en sacar cada piedra de su zapato, porque al final del día le interesa ser reelegido para seguir disfrutando esa cuota de poder, les interesa un par de votos, ya que usted no quiere que los niños que nazcan con una alita rota vuelen. Esa es nuestra gran diferencia, alcalde, porque seguiré con los excluidos, mientras usted administra la educación y el sistema que nos excluye. Seguiré desobedeciendo ante la injusticia, porque como diría Pedro “me apesta la injusticia y sospecho de esta cueca democrática” y usted seguirá reprimiendo a las y los que decidimos alzar la voz. Usted seguirá vendiendo su discurso en el marketing y posando en la vitrina neoliberal de los valores del mercado.

*El autor decidió resguardar su identidad para esta carta.

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