Casi 3 de 10 profesores creen que en todo curso siempre habrá alumnos que se quedarán atrás

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Screen Shot 2017-04-10 at 13.35.49El desafío es sacar provecho de la mayoría de los docentes que sí confían en el potencial de todos sus estudiantes. A través del trabajo colaborativo, estos pueden ayudar a reencantar a sus colegas menos entusiastas.

Por Margherita Cordano F. El Mercurio
Las clases de matemáticas de Fabiola Bolaños empiezan con un saludo que no toma demasiado tiempo. Después de eso, el trabajo para los alumnos del colegio Raúl Silva Henríquez de Arica es constante; todos juntos o entre parejas revisan las tareas del día anterior, repasan conceptos y, al final de la hora, aprenden algo nuevo. En esta sala de clases no se pierde el tiempo.

“Les exijo al máximo porque confío mucho en sus habilidades, sé que si les transmito esta idea de estar siempre trabajando y de no fomentar los minutos muertos, ellos van a querer responder a las altas expectativas, van a esforzarse por cumplir con el profesor y con ellos mismos”, explica esta docente -finalista del premio Global Teacher Prize Chile, que destaca a los mejores maestros del país- respecto a los alumnos de 1° a 4° medio a los que enseña.

Aunque el establecimiento en el que trabaja tiene un 90% de vulnerabilidad, Fabiola confía en que los 44 niños de cada aula pueden todos llegar a la educación superior.

Mentalidad creciente

Como ella, la gran mayoría de los profesores del país creen que a futuro sus alumnos obtendrán al menos un título de un centro de formación técnica, instituto profesional o universitario. Solo el 15% piensa que sus estudiantes solo terminarán 4° medio, mientras que el 1% cree que ni siquiera van a poder cerrar este último nivel de educación escolar.

Las cifras son parte de los resultados que entregó la encuesta Voces Docentes, que por segundo año realizaron Elige Educar y el Centro de Políticas Públicas de la Universidad Católica. Su objetivo fue recoger la mirada de los docentes respecto de diferentes aristas de su profesión, siendo el énfasis de este año las creencias y expectativas en torno al aprendizaje de los estudiantes.

La encuesta fue de carácter cuantitativo, e involucró a mil profesores de educación inicial, básica y media. Los docentes provenían de establecimientos municipales, particulares subvencionados y particulares pagados (en contextos urbanos y rurales) a lo largo de todo el país.

Entre los datos destaca que el 75% de los encuestados cree que la principal causa que explica el resultado de sus estudiantes se relaciona con su contexto familiar, sus habilidades y esfuerzos o su contexto social (ver gráfico). Asimismo, se vio que entre los profesores predomina una mentalidad de crecimiento -aquella que considera que la inteligencia es un potencial que se puede aumentar- y que dos de cada tres declaran estar seguros de lograr que los niños con problemas de aprendizaje comprendan los contenidos que se les enseña.

Sin exigencias

A pesar de esta mayoría optimista, la encuesta vio que existe un 29% de profesores que creen que en todo curso siempre habrá un grupo de alumnos que se quedarán atrás, sin importar lo que hagan sus docentes. Dos de cada 10 maestros también piensan que cuando un estudiante no tiene habilidades para una asignatura, es mejor no exigirle tanto.

“Este año nos enfocamos en preguntar respecto a cómo los profesores se enfrentan y perciben lo que es una dinámica de aprendizaje dentro del aula. ¿Por qué? Porque creemos que lo que ellos piensan influye directamente en las oportunidades que entregan -o no- a los estudiantes dentro de la sala de clases”, plantea María Paz Medeiros, investigadora y subdirectora de Elige Educar. “Un profesor que cree que sus alumnos no van a lograr aprender, inconscientemente, a través de la falta de refuerzos, por ejemplo, transmite eso a los niños a su cargo”.

Lo mismo piensa Susana Claro, profesora asistente de la Escuela de Gobierno de la Universidad Católica, quien tuvo acceso a los resultados. “Aunque esa no siempre sea la intención, las mentalidades, actitudes y expectativas se transmiten. Por lo mismo, encuestas como esta son importantes para empezar a trabajar en cómo podemos fomentar que los profesores confíen más en las habilidades de los estudiantes”.

Medeiros comenta que el principal desafío es reencantar a los profesores desesperanzados. “Hay que pensar en cómo transmitirles la importancia de tener altas expectativas. Es súper necesario que se les recuerde lo mucho que pueden lograr, fortalecer su confianza y empoderarlos en su rol”. La tarea -continúa- no es solo de los establecimientos educacionales y su directiva, sino de quienes elaboran políticas públicas centradas en el área.

“Creemos que la mejor forma de trabajar es a través del trabajo colaborativo con los pares que tienen más expectativas. Ellos son un factor clave en esto”.

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