¿Clases separadas para niñas y niños?: Expertos debaten idea propuesta por Premio Nacional de Ciencias Exactas

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file_20180122153952María Teresa Ruiz afirma que las mujeres hacen menos preguntas en la sala de clases debido a que se cohíben por la presencia de los varones. Desde Educación 2020 y la U. de Chile están en desacuerdo con el diagnóstico. Por Consuelo Ferrer Durán en Emol “Las niñas no preguntan para no quedar como pernas, porque los hombres le tienen pánico a las mujeres muy destacadas e inteligentes”. Fueron las palabras emitidas por María Teresa Ruiz, Premio Nacional de Ciencias Exactas en 1997 y la primera mujer en estudiar Astronomía en la U. de Chile, durante su participación en el panel “El género en la ciencia” del Congreso del Futuro. Por eso, la doctora en astrofísica propone que “un modelo ideal sería que las clases fueran separadas y los recreos pudieran ser mixtos”, una idea que se contradice con la línea con la que busca avanzar el Ministerio de Educación. Es también una idea que ha sido propuesta por diferentes corrientes de estudio, algunas de las cuales señalan incluso que es beneficioso para las mujeres tener clases separadas hasta los 14 años, para afianzar su autoestima y seguridad, y luego incorporarse a un sistema mixto. Pero no se trata de una idea ampliamente aceptada por los diferentes actores en educación. Un camino “drástico” “Odio hacer charlas en secundaria de colegios mixtos, porque las niñas se cohíben y están con cara de lata, mientras que los niños están mucho más activos”, esgrimió como uno de sus argumentos la astrónoma durante la charla. Para Salomé Martínez, doctora en Matemáticas y académica del Centro de Modelamiento Matemático de la U. de Chile, “proponer medidas en base a una experiencia no es la manera de avanzar”. “Hay que estudiar más cualquier camino, sobre todo si es tan drástico como proponer la segregación. Lo que no me gusta de estas medidas es que sugieren que las mujeres necesitan un trato especial para hacer las cosas. Se requiere un cambio mucho más profundo en la sociedad”, explica Martínez a Emol. La académica participó en 2014 de un estudio del Centro de Investigación Avanzado en Educación (CIAE) de la U. de Chile, llamado “Mujeres y las matemáticas: ¿Cuáles son las expectativas de los profesores?”, que reveló que los propios docentes tienen peores expectativas sobre el rendimiento de las niñas en matemáticas, en contraste con el de los niños. “Efectivamente las mujeres participan menos, pero es también porque son minorías. Probablemente haya un efecto social muy arraigado que supera la sala de clases y la familia, y que tiene que ver con la falta de mujeres en general, con la falta de modelos en ciencia y matemáticas”, complementa. Un problema del sistema y no del alumno El estudio es uno de los que cita Nicole Cisternas, directora de Política Educativa de Educación 2020, para hablar de la propuesta de Ruiz. “Hay costumbres del sistema escolar, que a veces son inconscientes, que contribuyen a eso: por ejemplo, que los profesores le preguntan más a los hombres que a las mujeres”, explica. “Hay prácticas pedagógicas explicitas que contribuyen a esta brecha, no tiene que ver solo con lo que le pasa a los niños. Como sistema educativo tenemos que plantearnos cómo disminuir las diferencias y no poner la responsabilidad en el estudiante solamente”, agrega. Cita, además, otros estudios que muestran es que hasta los cinco años no hay mayores diferencias entre los niños, en relación a sus aptitudes y gustos, sin embargo a medida que ingresan al sistema escolar comienzan a darse brechas asociadas a estereotipos, como que los niños son mejores para matemáticas y ciencias, y las niñas para la lectura y las humanidades. Habla, incluso, de lo que se conoce como el “currículum oculto”, que tiene que ver con los estereotipos que los profesores transmiten inconscientemente: los ejemplos que dan, las imágenes que muestra, a quiénes pregunta y a quiénes presenta en espacios de liderazgo. “A medida que avanza la trayectoria escolar, esa distancia se va ampliando. El sistema escolar contribuye a la ampliación de las brechas de género, por eso nos parece que hay que plantearse soluciones más integrales. El mundo es mixto y tenemos que aprender a convivir todos desde pequeños”, comenta Cisternas. Para ella, las soluciones tienen que partir en la educación inicial y básica. “Hay que resolver cómo trabajamos la formación docente para que los profesores comprendan que hay prácticas pedagógicas que influyen en ello, que ellos tienen mucho que hacer y que no es algo dado”, concluye. Fuente: Emol.com  Por Consuelo Ferrer Durán

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