Claves para enfrentar el cyberbullying

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El surgimiento de nuevas plataformas y redes sociales. El anonimato que entrega la virtualidad. La falta de comunicación por el ensimismamiento tecnológico. Los nuevos dispositivos tecnológicos que permiten tener un acceso a Internet en cualquier momento. Esto y más, son los factores que han dado lugar al desarrollo de otro tipo de violencia: el ciberacoso.

Editado por Eileen San Martín.

Cuando los niños/as empiezan a crecer, los adultos les entregan consejos advertencias sobre precauciones e inquietudes. Sugieren cuidados para que nada malo les pase, teniendo en cuenta la infinidad de cosas que ocurren donde habitan. Desde personas desconocidas y lugares atiborrados de gente, hasta espacios más peligrosos que otros.

En cambio, cuando les entregan un smartphone, el proceso no siempre va acompañado de consejos. Esta herramienta les permite interactuar con personas desconocidas, visitar foros con miles de usuarios activos e ingresar a sitios web que poseen un contenido amplio.

Con el aporte de las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC’s) han surgido múltiples formas de mantener vínculos en Internet. Esto ha permitido que las acciones en la virtualidad crucen la pantalla y se manifiesten en el cotidiano. No resulta una coincidencia que el acoso y hostigamiento se despliegue también en la red.

El uso de pantallas

Las agresiones online son una extensión de los actos violentos de la vida real, pero la justicia no siempre lo entiende así. Actualmente, no hay una ley que aborde este tipo de ataques. Tampoco hay programas gubernamentales que insistan con la protección de víctimas que viven algún episodio de violencia digital.

Esto es un problema si tenemos en consideración el nivel de exposición y uso frecuente al que están expuestos a Internet. Los adolescentes entre 15 y 16 años afirman haber comenzado a usar dispositivos digitales por primera vez a los 7 años (73% según la prueba PISA 2015). Según la encuesta SIMCE 2015, un 92% tiene Internet en su hogar.

Según un estudio de Ipsos, 4 de cada 10 chilenos tiene un hijo o conoce a uno que ha vivido violencia cibernética. De estos casos, en un 34% de las ocasiones, el agresor resultó ser un compañero de curso del afectado.

Del total de agresiones, un 84% se realizan por redes sociales. Le sigue un 59% vía teléfonos celulares, 52% por mensajería instantánea online. Otro 50% por sala de chat online, 31% email y 35% por otros sitios web. Por otro lado, un 28% mediante otras formas de tecnología.

El surgimiento de nuevas plataformas y redes sociales. El anonimato que entrega la virtualidad. La falta de comunicación por el ensimismamiento tecnológico. Los nuevos dispositivos tecnológicos que permiten tener un acceso a Internet en cualquier momento. Esto y más, son los factores que han dado lugar al desarrollo de otro tipo de violencia: el ciberacoso.

La segunda causa de muerte en Chile

El ciberacoso está asociado a consecuencias sociales, físicas y mentales en la vida de los estudiantes que son violentados mediante alguna plataforma virtual. Es igual de grave que una agresión física o psicológica presencial. Múltiples estudios afirman que puede implicar un desajuste social y psicológico, baja autoestima, aislamiento, depresión, ansiedad, bajo rendimiento académico y suicidio, entre otras complicaciones.

Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente un millón de personas se suicidan en el mundo cada año. En muchos países, el suicidio es una de las cinco primeras causas de mortalidad entre 15 a 19 años. En Chile, el suicidio es la segunda causa de muerte en población adolescente. Según Ministerio de Salud, el 2015 en la Región Metropolitana fallecieron cerca de 700 personas por lesiones autoinflingidas. 47 casos correspondientes a niños o jóvenes entre 10 a 19 años.

Huérfanos digitales

Una iniciativa que destaca por su impacto y relevancia en los establecimientos educacionales es Brave UP. Esta organización tiene como propósito educar, prevenir, medir y facilitar la detección de casos de acoso y ciberacoso. Se lleva a cabo mediante charlas, talleres y tecnología, según detallan en su sitio web.

Estas acciones se levantan con el objetivo de promover y facilitar la comunicación entre padres, estudiantes y profesores. Una de sus iniciativas es el «Diagnóstico Digital». Corresponde a una escala de convivencia escolar, donde se mide la percepción de los estudiantes sobre la institución. El objetivo es generar estrategias útiles para mejorar la convivencia escolar y digital de los establecimientos educacionales.

Para el creador de la app, Álvaro Carrasco, uno de los primeros pasos para combatir el ciberacoso es que los padres sean mentores digitales. Por otro lado, que los colegios logren mostrarle a sus estudiantes que la tecnología fue creada para aprender. No sólo para el ocio.

Para Álvaro, el uso de la tecnología por parte de jóvenes, se sitúa como el principal canal de comunicación que tienen con el mundo. “Veo a huérfanos digitales. Chicos que están muy solos en Internet y que buscan un espacio de validación, cariño y respeto. Lamentablemente, están solos en este descubrimiento”, precisa.

Educar para cuidar, compartir para aprender

En agosto de 2018, el diputado Sebastián Keitel (Evópoli) presentó un proyecto que busca modificar la ley. Su objetivo de tipificar las formas de ciberacoso e incluir medidas efectivas. La idea es que los colegios cuenten con protocolos de acción y con sanciones para toda persona que incurra en estas malas prácticas.

Si sabes de algún tipo de acoso por Internet, hay organizaciones que están dispuestas a ayudar. Una de ellas es Todo Mejora. Allí, podrás encontrar un chat online que contacta con especialistas. Ellos pueden acompañar en este proceso y encontrar una salida de manera gratuita y confidencial. También puedes descargar la aplicación en tu celular.

A la vez, puedes solicitar ayuda de manera segura y confidencial al fono Salud Responde. Esta es una instancia del Ministerio de Salud, donde encontrarás a profesionales dispuestos a ayudarte. Te entregarán información, apoyo y educación. Para contactarte debes marcar al 600 360 7777 .

Es importante que si vives algún tipo de violencia virtual no borres nada y saques pantallazos de las agresiones. Si decides realizar una denuncia este material es igual de importante que contar con testigos. Si necesitas asesoría puedes consultar la página Acoso.Online. Su principal labor es denunciar la difusión de pornografía no consentida. Cuenta con las herramientas para poder acompañarte en el proceso de denuncia.

Fuente: El desconcierto.

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