Claves para mejorar los aprendizajes en escuelas con resultados insuficientes

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Alumnas liceoSegún los resultados que entregó la Agencia de Calidad de la Educación, 413 colegios del país permanecen en esta categoría. ¿Claves para revertirlo? Innovación, liderazgo directivo y trabajo en red son algunas de ellas.

Por Comunicaciones Educación 2020

La Agencia de Calidad de la Educación publicó los resultados de la Categoría de Desempeño 2018 que, en base al SIMCE y a indicadores de Desarrollo Personal y Social, divide a los establecimientos de educación básica y media en cuatro niveles según su desempeño: Alto, Medio, Medio-Bajo o Insuficiente.

¿Los principales resultados? Si bien este año la mayoría de los colegios mantuvo o mejoró sus resultados en relación a las mediciones anteriores, lo preocupante es que 413 escuelas —que tienen a estudiantes de los grupos socioeconómicos más bajos— han mantenido la categoría de Insuficiente desde la medición anterior, por lo cual están en riesgo de ser cerradas. Se trata de 218 establecimientos de básica y 195 de media, que podrían ver finalizadas sus funciones en uno o dos años, respectivamente, en caso de no cambiar su situación.

Sobre los resultados, Nicole Cisternas, directora de Política Educativa de Educación 2020, manifiesta que “estos indicadores nos permiten mirar lo que pasa en la escuela, pero creemos que ya es hora de actuar en la sala de clases, sobre todo en el caso de estos establecimientos en la categoría Insuficiente, que necesitan más apoyo para mejorar la calidad de los aprendizajes y revertir sus preocupantes resultados. En ningún caso la solución es el cierre”.

“Ya es hora de actuar en la sala de clases, sobre todo en el caso de estos establecimientos en la categoría Insuficiente”

Estos son los aspectos imprescindibles para lograr que los niños, niñas y jóvenes de estas escuelas logren aprender y desarrollarse de manera integral:

1. Más innovación pedagógica

No mejorarán los aprendizajes de los estudiantes si no cambian las formas de enseñanza. Así lo enfatiza la directora de Política Educativa, quien precisa que “es urgente que introduzcamos nuevas estrategias a las salas de clases, que motiven a los estudiantes e impacten en las prácticas pedagógicas. Y en esto es clave el apoyo a las escuelas en la formación de docentes y directivos”.

La profesional agrega que todas las escuelas tienen estudiantes con distintos niveles de aprendizaje y gestionar esta diversidad requiere de estrategias diferenciadas de enseñanza, que sean pertinentes a la realidad del establecimiento. “Tenemos que ser capaces de innovar para aumentar las expectativas y la motivación de las comunidades educativas. En muchas escuelas los profesores tienen bajas expectativas en sus estudiantes y eso repercute en su aprendizaje. De hecho, según datos SIMCE más del 50% de niños y niñas de 4° básico no cree que puede aprender. Debemos revertir esto con urgencia”, asegura.

“Tenemos que ser capaces de innovar para aumentar las expectativas y la motivación de las comunidades educativas”

2. Buen liderazgo directivo

El liderazgo directivo es el segundo factor que más incide en la calidad de los aprendizajes, con un 25%, cifra sólo superada por los docentes. Buenos líderes no sólo impactan en los estudiantes, sino también permiten que los profesionales de las escuelas desplieguen al máximo sus competencias, por lo cual son un aspecto clave en la mejora educativa.

Al respecto, Cisternas asegura que “necesitamos crear una política de fortalecimiento del liderazgo directivo, que nos asegure contar con los mejores profesionales en estos cargos, con una trayectoria directiva desafiante y con buenas condiciones salariales, además de planes de formación pertinentes a las diversas etapas de su desarrollo profesional”.

3. Trabajo en red

El trabajo en red es otro aspecto esencial a la hora de mejorar los aprendizajes. La evidencia muestra que la colaboración entre establecimientos permite compartir habilidades técnicas, experiencias y reforzar la confianza, aspectos que enriquecen el quehacer pedagógico. Así lo confirma Bárbara Kelly, coordinadora de Proyectos del Centro de Liderazgo Educativo de Educación 2020, quien añade que “el trabajo en red compromete a los distintos actores del sistema educativo en su conjunto, promueve la participación activa, y permite el reconocimiento y fortalecimiento de líderes. De esta manera, la colaboración da lugar a aprendizajes, auténticos, profundos y significativos”.

Además del trabajo en red entre los establecimientos, Cisternas señala que la intersectorialidad es otro factor relevante. “Muchas de las escuelas en niveles insuficientes atienden las mayores complejidades sociales del país. Por eso es fundamental que los planes de apoyo consideren la colaboración intersectorial, especialmente en temáticas asociadas a salud y desarrollo psicosocial”, indica.

“El trabajo en red promueve la participación activa, y permite el reconocimiento y fortalecimiento de líderes”

4. Mejor convivencia escolar

El clima de convivencia escolar afecta en el bienestar y desarrollo socioafectivo de los estudiantes, impactando significativamente en la conducta, disposición y rendimiento de los distintos actores de la comunidad educativa. De hecho, un reciente estudio de la Unicef revela que los resultados académicos en lectura son un 2% más bajo en aquellos ambientes donde el bullying prevalece. En este sentido, Cisternas manifiesta que las escuelas con bajos resultados deben recibir apoyo en esta materia. “Es necesario que se fortalezcan los equipos multidisciplinarios para atender temáticas de convivencia escolar y desarrollo psicosocial de los estudiantes”, afirma.

Además, agrega que es fundamental que las escuelas cuenten con estrategias focalizadas para monitorear la asistencia y disminuir el ausentismo crónico de los estudiantes.

5.- Más apoyo, ¡MENOS cierre!

Los bajos resultados no son sólo de responsabilidad exclusiva de la escuela. Sin embargo, con la actual legislación, los colegios que tienen rendimiento insuficiente por cuatro años deberán cerrar sus puertas. Según Cisternas, “los bajos resultados indican que el sistema ha tenido una escasa capacidad para mejorar. En el fondo, el cierre de una escuela es un fracaso de la política educativa del país: traslada el costo a los estudiantes y sus familias, y no responsabiliza a otros actores educativos, como los sostenedores y los equipos directivos”.

Añade que no es la presión sobre las escuelas el camino, sino el acompañamiento. “No existe un programa contundente para las escuelas que han tenido resultados insuficiente, por lo cual el cierre nos parece una medida injusta. Si queremos mejorar los resultados, el camino es el apoyo sistemático”, precisa.

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