Colapso emocional de la educación en Chile: ¿cómo abordar el 2021?

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Los educadores inevitablemente cumplen con un rol de contención emocional dentro de sus comunidades, pero muchas veces no cuentan con los conocimientos o herramientas para responder a cabalidad este desafío.

por Agenda País en El Mostrador

La pandemia ha azotado de gran manera la salud mental de estudiantes, apoderados y docentes del país. Un estudio de Educación 2020 e Ipsos asegura que el 58% de los estudiantes reconoce que la situación sanitaria lo tiene preocupado o estresado. Por otro lado, resultados de Elige Educar revelan que un 77% de los profesores padece de estrés por la educación a distancia al igual que los apoderados.

Ya se cumplen casi 13 meses en que los estudiantes de distintos niveles han visto interrumpidas sus clases a causa del coronavirus. El cierre de escuelas a nivel mundial alcanzó a más del 89%, esto es, a más de 1.400 millones de niños, niñas y jóvenes, según la Unesco. Con ello, más de 60 millones de docentes dejaron de enseñar en aulas presenciales y comenzaron con una metodología online de manera improvisada.

En Chile, alrededor de 3 millones de niños y jóvenes se encuentran actualmente sin clases presenciales y estos meses de clases online han traído consecuencias emocionales y de aprendizaje tanto para los estudiantes, padres y profesores. Y la preocupación se hace aún mayor cuando un estudio realizado por el Mineduc y el Banco Mundial asegura que los jóvenes perderán 88% de lo aprendido vía online después de 6 meses de ausencia de la sala de clases.

Estas cifras llaman a tomar decisiones concretas tanto para mejorar la salud mental como el sistema de educación a distancia, sobre todo en la fase híbrida que se está pensando para este 2021.

“Los educadores y educadoras, quienes mantienen un vínculo directo con la mayor parte de las familias del país, pueden jugar un rol decisivo en esta estrategia. Tal como se ha declarado prioritario el cuidado de los equipos médicos, como país debemos brindar todo nuestro apoyo a los docentes, resguardando su bienestar y potenciándolos como agentes de salud mental”, comenta Ignacio Zenteno, director de Asesorías en Aprendizaje Socioemocional de Fundación Impulso Docente.

Educadores en contención emocional

Los educadores inevitablemente cumplen con un rol de contención emocional dentro de sus comunidades, pero muchas veces no cuentan con los conocimientos o herramientas para responder a cabalidad este desafío. Un estudio reciente del laboratorio de investigación Summa indicó que más del 80% de los docentes considera una prioridad participar en acciones formativas relacionadas a brindar apoyo socioemocional a los estudiantes.

Las familias parecen sentirse igualmente desafiadas en este aspecto: según una encuesta realizada por Educación 2020, más de la mitad de las y los apoderados (55,3%) reporta que les ha costado acompañar emocionalmente a sus hijos durante el período de cuarentena y un 69% señala que le gustaría recibir apoyo del establecimiento para poder hacerlo.

Por lo tanto, urge que “los establecimientos educativos cuenten con apoyo y espacios de desarrollo profesional, para que los equipos puedan perfeccionarse y reorganizarse de modo de atender a las necesidades de las comunidades”, agrega Bernardita Yuraszeck, directora ejecutiva de Fundación Impulso Docente.

Así, la fundación entrega tres estrategias basadas en evidencia para lograr de parte de los profesores a bajar la ansiedad de los alumnos en las clases de manera online:

  1. Primero, tomar conciencia de las emociones, generando un espacio en clase que permita reconocer qué se siente, nombrar emociones y expresarlas.

  2. Luego, aplicar ejercicios de respiración para regular esas emociones.

  3. Y tercero, finalizar con una instancia de gratitud. Agradecer por las pequeñas cosas positivas y por los compañeros/as, profesores y familia contribuye al bienestar emocional de los alumnos.