Cómics que deberían leerse en los colegios

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Especialistas en tebeos nos recomiendan títulos y nos recuerdan que son algo más que una iniciación a la lectura.

Por Eneko Ruíz Jiménez (El País)

wonderwoman_num10Hay una clásica frase que asegura que “los niños que leen tebeos hoy serán lectores de literatura de mañana”. Puede sonar inofensiva y positiva, pero esconde prejuicios que siguen persiguiendo al cómic. La sentencia se utilizaba como justificación para aquellos padres avergonzados de que sus hijos leyeran aquellos tomos llenos de dibujitos. Por suerte, aquella concepción del noveno arte queda ya lejana para muchos. Los niños que leen tebeos hoy seguirán leyéndolos de adultos. Pero ¿cómo incorporarlos a la lectura?

Una corriente de profesores estudia cómo introducir las viñetas en la enseñanza, sea como motor de asignaturas o como complemento literario. “La utilización educativa del cómic es tan amplia como inexplorada. Más allá de los clásicos usos del cómic como iniciación a la lectura, existen aplicaciones directas como material de apoyo y estudio en Historia, Humanidades o Ciencia”, explica Álvaro Pons, referente del tebeo en España.

 

Pedro Cifuentes, profesor de ESO en Valencia, dibujante de cómics didácticos y Premio Nacional de Educación para el desarrollo en 2010 ya lo aplica a sus clases: “Conviene diferenciar entre bibliografía de cómic que cualquier biblioteca escolar debería tener y la que todo aficionado debe leer. Un chaval de 14 años no puede iniciarse leyendo si le endiñas Maus (menos Watchmen), pero debería leerla en su vida. En ESO lo que importa es la iniciación, disfrutar con la imaginación y dejarse llevar por las viñetas. Ya llegará el momento de plantarse ante pilares sesudos”.

La periodista Elisa McCausland hace también una dicotomía en la selección: “La propuesta encierra una cierta problemática, la de considerar el cómic como pedagógico. Una parte del profesorado ha pasado a considerarlo instrumento, excusa, para tocar ciertos temas. Por ejemplo en la corriente de Medicina Gráfica, aunque también es importante hablar del medio en los colegios como independiente”.

Para hacer más sencillo este acercamiento, hemos preguntado a expertos, creadores de cómics y divulgadores qué cómic llevarían al aula. Estas son sus propuestas:

Elisa McCausland, investigadora y escritora de Wonder Woman: el feminismo como superpoder.

El Eternauta, de Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López. Cómic de ciencia ficción pulp con sustrato político.

La Leyenda de Wonder Woman, de Renae De Liz. Propuesta superheroica para las nuevas generaciones desde la que abordar el arquetipo de la superheroína y su potencial subversivo.

Epicuro, el sabio, de William Messner-Loebs y Sam Kieth. Obra que aborda, desde el humor, un punto de vista a explorar por las nuevas generaciones como es el hedonismo material que propugnó el filósofo al que da nombre este cómic”.

José A. Serrano, responsable de Guía del cómic

El teatro del cuerpo humano, de Maris Wicks. ¿Y si alguien consiguiera hacer para los chavales de la generación Cartoon Network algo parecido a lo que hizo Érase una vez… el cuerpo humano? Eso es lo que logra Wicks con este cómic en el que un esqueleto actúa de presentador de una obra de teatro en la que explica el cuerpo. Especializada en cómics de divulgación científica (tiene publicadas en EEUU tres novelas gráficas y un webcómic), la autora consigue retener la atención del lector más joven y hacer amable la ingente cantidad de información que se presenta recurriendo a frecuentes gags y a una estética colorida que no desentonaría en un capítulo de Hora de aventuras.

ArrugasLos cómics de divulgación científica han dejado de ser una curiosidad exótica y cada vez se pueden encontrar más títulos (en España destaca la serie de biografías breves de científicos realizada por Jordi Bayarri), pero este tebeo es posiblemente el más ambicioso y atractivo. Una obra que resulta ideal para estudiantes de primaria y su estructura facilita la consulta puntual, como apoyo cuando los niños tengan que estudiar en clase el sistema respiratorio o el aparato digestivo.

Unicómic (José y Joan Miguel Rovira Collado y Eduard Baile). En la Universidad de Alicante, esta asociación trabaja en un canon escolar de cómics para el fomento de la lectura en centros educativos. Han desarrollado distintas propuestas didácticas y un canon de 30 obras universales. Estas son tres:

Superman y su familia, de Art Baltazar y Franco. Para conmemorar el 80º aniversario del nacimiento de Superman y del género superheroico, estos cómics nos presentan para un público infantil algunos de los superhéroes más conocidos.

Cualquier álbum de Astérix y Obélix. Son obras fundamentales del noveno arte y podríamos proponer para Educación Secundaria aquellos que nos ofrecen una segunda lectura, como Obélix y compañía, sobre el capitalismo, o La residencia de los dioses, y la especulación urbanística.

Alguna de las historietas de Pulgarcito, publicada originalmente en castellano (reeditados por Ediciones B). Las aventuras de Pulgarcito y su gato Medianoche, creados por Jan en 1981, están repletas de referencias intertextuales a la literatura infantil y juvenil.

Carla Berrocal, ilustradora y presidenta de la Asociación Profesional de Ilustradores de Madrid que ha colaborado en el periódico M21 y publicado obras como Epigrafías.

Adolf, de Osamu Tezuka. A través de una intriga periodística, se nos explica la Segunda Guerra Mundial y parte de la posguerra en Alemania e Israel.

La Rosa de Versalles, de Riyoko Ikeda, para explicar la Revolución Francesa. Es muy divertido leer un romance y todas las intrigas de corte mientras aprendes sobre la época y de cómo la crisis económica llevó a los franceses a levantarse contra la monarquía gala.

Queer: una historia gráfica. Creo que es muy importante que los jóvenes lean cómics-ensayos de este tipo. Aprenderán que hay otras concepciones de la sexualidad distinta y podrán sentirse más libres y mejor con su condición sexual, sea la que sea.

Carlos Romá Mateo (Dr. Litos), investigador en enfermedades raras, profesor universitario y responsable del cómic The OOBIK, que publica la revista Principia.

Arrugas, de Paco Roca. Uno de los primeros ejemplos de cómics que abordan la enfermedad. El tema del envejecimiento, la senectud y los estragos del Alzheimer en la persona que lo padece y quienes lo rodean es cercano para casi cualquier lector; pero el éxito no se debe solo a eso, sino a una maestría narrativa. La obra permite plasmar el desarrollo de una patología devastadora, pero lo hace desde un prisma amable donde prima el ensalzamiento del recuerdo.

Píldoras azules, de Frederik Peeters. Probablemente uno de los relatos más humanos sobre la normalización de la enfermedad y el SIDA. Peeters ofrece una autobiografía donde desnuda sus sentimientos en una relación con una pareja seropositiva, antes y después de conocer el demoledor dato. Una historia de amor y confianza como armas contra la adversidad, que sirve además para derribar estereotipos y proporcionar testimonio de cómo los avances en medicina pueden suponer un faro en medio de la oscuridad de la desesperación, desconocimiento y el miedo a aquello fuera de nuestro control. Un imprescindible en el cada vez más abundante campo de lo que está empezando a denominarse “medicina gráfica”.

La Visión, de Tom King, Gabriel H. Walta y Michael Walsh. Si hay un género idóneo para llevar a las aulas cualquier tema, es la ciencia ficción. Relatos que nos cuestionan como especie. Aquí añadimos a la receta un universo presente en el imaginario colectivo como los superhéroes. En 12 capítulos el más inhumano de Vengadores intentará convertirse en un miembro de la sociedad con una familia creada por él. En sus páginas asistiremos a situaciones cotidianas que se suceden paralelas a cuestiones que redundan en los temas del género: ¿qué nos hace humanos? ¿Puede recrearse la mente artificial? ¿Los recuerdos conforman la realidad? ¿Llegará la tecnología a permitir reemplazar lo más querido? Puede ser empleada para hablar de filosofía, de historia, del funcionamiento del cerebro humano, y de mucho más.

Gabriel H. Walta, dibujante ganador del Eisner por La Visión

El fantasma de Anya, de Vera Brosgol. Además de tratar temas tan importantes en la adolescencia como el deseo de ser aceptado o la dificultad de adaptarse, introduce un elemento sobrenatural que lo hace muy entretenido.

Valerian, de Mézières y Christin. No puedo imaginar una mejor lectura para todas las edades. Plantea muchas de las reflexiones “clásicas” de la mejor ciencia-ficción con un derroche de imaginación que resulta verdaderamente apabullante.

Jesús Marugán, dueño de la tienda Akira cómics

AsterixDios ama, el hombre mata, por Chris Claremont y Brent Anderson. Esta novela gráfica de la Patrulla-X trata el tema de la xenofobia y el racismo, el odio al distinto, y también el poder y la influencia que los telepredicadores han tenido en la función de movilizar, algo que recuerda mucho a las propias redes sociales.

Maus, de Art Spiegelman. El autor nos cuenta la vida de sus padres, judíos polacos, en la ocupación nazi, primero en el gueto de Varsovia y en el campo de concentración de Auschwitz. Una historia necesaria para entender una parte importante de nuestra historia como es el Holocausto, y para aliviar un poco la narración los personajes son animales antropomórficos: los gatos son nazis, los ratones, judíos y los polacos, cerdos.

Ghost in the Shell, de Masamune Shirow. Un manga en el que una agente de policía futurista persigue a una entidad cibernética que anhela tener forma corpórea. Una reflexión de lo que supone el ser humano, el existencialismo, lo que nos hace o no humanos, y los límites de nuestra consciencia respecto a las máquinas.

Pedro Cifuentes Bellés, profesor de Sociales en ESO y dibujante de cómics didácticos. Lleva el proyecto Historia del arte en cómic, seis volúmenes en crowdfunding del que saldrá este septiembre el primero. “Todos los institutos deberían contar con los clásicos: Astérix, Tintín, etc…”.

Las Almóndigas del Espacio, de Craig Thompson. Un tebeo juvenil modélico y original, que plantea una aventura excitante y divertida sin perjuicio de tratar temáticas (la sociedad de consumo, el medio ambiente, los futuros distópicos) que se pueden tratar muy bien en Geografía de Tercero de la ESO.

Hilda, de Luke Pearson. El tebeo perfecto para iniciarse. El dominio de la narrativa gráfica que ejerce su autor es apabullante. Cada página de Hilda destila sentido de la maravilla y son tebeos protagonizados por una heroína encantadora, buena, valiente, imaginativa y con corazón. A mis chavales de Primero de la ESO les han encantado todos los álbumes.

Solos, de Bruno Gazzotti y Fabien Vehlmann. Una historia de supervivencia, de aventuras, de amistad, de ciencia ficción y toques postapocalípticos protagonizada por un grupo de chavales que se quedan solos en su ciudad. El resto ha dejado de existir. Tratar de desentrañar el misterio, a la par que vamos cogiendo más cariño a los personajes, hará que nuestros alumnos se planteen dilemas que darán juego a interesantes debates.

Ari, cazador de dragones, de Manuel Gutiérrez y Xulia Vicente. Primer número de esta fantasía heroica en estado puro reflejo de lo que, como recuerdo a los chavales, podrían llegar a componer ellos si trabajan duro, se esfuerzan y aprenden a perseguir sus sueños.

Álvaro Pons, referente en España de la divulgación de la historieta y profesor de la Universidad de Valencia.

En el aula de Historia: tebeos como El arte de volar y El ala rota, de Kim y Altarriba son lecturas para que el estudiante analice la historia de este país desde diferentes perspectivas, o Berlín de Jason Lutes, apasionante retrato de la historia europea más compleja.

En Ciencias hay opciones, desde como medio de divulgación con Neurocómic, de Matteo Farinella; a usarlo como motivación para la discusión, analizando por ejemplo los superpoderes de los personajes de Marvel y DC desde una perspectiva científica.

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