Cómo favorecer el aprendizaje desde la casa

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Crear un ambiente de calma, establecer un horario, escuchar a los niños y no agobiarlos recomiendan especialistas en educación.

Fuente: La Tercera.

Desde el lunes, millones de estudiantes del país se encuentran en sus hogares. La suspensión de clases ordenada por el gobierno, como medida preventiva ante la crisis del coronavirus, trasladó íntegramente las tareas escolares al ambiente doméstico y planteó un desafío a los padres. Sin formación pedagógica y a menudo con trabajo que realizar, los adultos se enfrentan a la pregunta ¿cómo facilitar y favorecer el aprendizaje desde la casa?

En la situación de emergencia que atravesamos, los especialistas subrayan que es fundamental crear un ambiente de tranquilidad para los niños. “Esta es una situación excepcional que va a provocar y está provocando un ajuste en el estilo de vida de todos”, dice la sicóloga Alejandra Cheyre, de la Facultad de Educación de la Universidad del Desarrollo.

“Tenemos que transmitirles calma, que los niños comprendan que en su casa están seguros y que las decisiones que toman su colegio y sus padres es por su seguridad y de toda la comunidad”, explica la sicóloga.

Si bien a algunos padres les preocupa la idea de que sus hijos pierdan clases y eventualmente se retrasen en los contenidos, “la idea no es convertir la casa en un colegio, sino descubrir en lo cotidiano las oportunidades de aprender”, advierte Valeria Cabello, experta en aprendizaje de la Facultad de Educación de la Universidad Católica. “En ese sentido, no hay que recrear las rutinas del colegio, pero sí dotarlos de una estructura”, agrega.

Alejandra Cheyre coincide en la necesidad de establecer una rutina básica, dentro de un contexto menos rígido. “Si bien hay una cierta laxitud de horas, es aconsejable que se mantengan algunos horarios y rutinas. Que se organicen actividades”, dice. El orden permite que los niños sepan lo que va a ocurrir más tarde, es decir, les aporta predictibilidad. “La predictibilidad aporta calma; el horario aporta calma”, subraya.

Para dar forma a esa rutina cotidiana se pueden definir horas para ciertas actividades: jugar, leer, la hora de almuerzo y de dormir. Valeria Cabello, la experta de la UC, recomienda hacer organizadores gráficos, pizarras o usar relojes antiguos para marcar las horas y las actividades. “Dentro de esta situación de incertidumbre, ellos saben que algo va a pasar concretamente”, recalca.

En este contexto, una de las oportunidades es involucrar a los hijos en las actividades domésticas: ordenar o cocinar juntos. “Se puede comenzar el día con algunas tareas cotidianas, como ordenar los juguetes los más pequeños o bien limpiar la pieza los mayores”, dice Alejandra Cheyre.

Del mismo modo, las especialistas aconsejan separar espacios: los ambientes de juego y los de estudio para crear entornos definidos.

“No hay que agobiarlos”

Muchos colegios han habilitado plataformas online o enviaron materiales físicos para estudiar desde casa. Las especialistas sugieren que los padres revisen el material. “Sería recomendable tomarse el tiempo para ver qué les están mandando a los niños y en qué puedo ayudar”, dice Alejandra Cheyre. Esto da la oportunidad de que participen otros miembros de la familia, dependiendo de sus habilidades e intereses. “Unos serán mejores en matemáticas y a otros puede gustarles la ciencia. Así, pueden repartirse las tareas y eso propicia que todos nos involucremos”, destaca.

Un aspecto relevante es el de la concentración en las tareas. “Los niños, sobre todo los más pequeños, funcionan con ciclos de concentración cortos. Los padres deben regular sus expectativas”, observa Valeria Cabello. “Los niños no tienen con los padres la misma relación que con los profesores, por lo cual es muy importante educarlos en el contexto de lo cotidiano”, insiste.

En el caso de niños entre seis y ocho años, recomiendan actividades que no tomen más de 30 minutos. “Si una tarea exige más tiempo, tal vez lo mejor sería fragmentarla”, sugiere Cheyre.

Además, es importante cambiar de actividades. Hacer pausas, salir al patio, moverse. Y en ese sentido, es muy relevante incorporar la actividad física. “Tenemos que favorecer las actividades físicas, inventar pequeños circuitos, hacer ejercicios de equilibrio, coordinación, estiramientos, moverse de un lado a otro”, dice Valeria Cabello. Se puede incorporar saltar la cuerda o bailar con Jazz Dance, acota Alejandra Cheyre.

El juego puede ser también una oportunidad para activar las capacidades cognitivas. “Es bueno proponer a los niños que ellos inventen juegos, que inventen las reglas, las expliquen y las escriban. Con eso estamos trabajando varias habilidades”, dice Valeria Cabello.

En este escenario, coinciden las especialistas, “no hay que agobiarlos”. Alejandra Cheyre recuerda que “los niños estaban recién partiendo el año escolar, y lo importante ahora es compartir un período en familia”. La crisis puede ser también una oportunidad de aprendizaje y de diálogo, sin exponerlos a la sobreinformación: “Podemos hablar con ellos sobre ciencia ciudadana, la diferencia entre virus y bacterias, qué es una cuarentena, y hablar de otros temas de carácter ético: ¿Es bueno acaparar?, ¿por qué suben los precios? Todo esto favorece el pensamiento crítico y el pensamiento sistémico. Nuestro rol es el de mediadores, de acompañarlos y escucharlos”, concluye Valeria Cabello.

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