Cómo fomentar la lectura infantil

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La red lectora Leyendo en red, creada por la Fundación Luksic, aunó las mejores practicas de fomento a la lectura en el sur de Chile. Diferentes tácticas que motivan la lectura infantil. 

Fuente: El Mercurio    Editado por Marcelo Pizarro

En su aniversario número 10, la Fundación Luksic en conjunto de la fundación Había una Vez, reunieron las mejores practicas de fomento a la lectura adeptas a la red de establecimientos con los cuales trabajan.

Escuela Padre Enrique Römer  de Coñaripe

En este establecimiento comenzaron de solicitar 2 libros de lectura obligatoria y ahora se estiman 17 libros anuales en promedio. Desde que surgió el sistema de apadrinamiento entre estudiantes, lograron fomentar la lectura escolar de forma satisfactoria. Su formato de motivación, fueron sus mismos alumnos.

La iniciativa del centro educativo fue pedir, a alumnos de 5º a 8º básico, que apadrinaran a los alumnos de pre-básica. Los estudiantes mayores pueden escoger cualquier temática literaria para luego, leérselas a los niños. Obviamente, los estudiantes que quieran participar en este plan de fomento, será orientado por su profesora de lenguaje y así, poder trabajar las temáticas en las obras de interés que tenga en mente recomendar.

Escuela rural Huellahue de Panguipulli

Con el fin de fomentar la lectura, se implementaron dos biblioteca públicas en Panguipulli. Lo anterior con el objetivo de que, los alumnos, puedan obtener diversidad en las obras que lean. Con una oportunidad de capacitación y pasantías a los bibliotecarios, intentan incentivar la lectura y el acceso más oportuno al mundo de la lectura.

Colegio Epu Klei de Licanray

En este centro educacional, se hicieron cambios en sus sistema de evaluación de los textos solicitados. Aquí, se implementó un proceso de evaluación literario el cual dejó extinto el formato evaluativo escrito y pasó a ser

 Escuela rural La Rinconada de Panguipulli

Entendiendo que a veces el acceso a la literatura puede ser una problemática, la escuela rural La Rinconada instaló puntos de lectura en centros de salud, Carabineros, Jardines infantiles y restaurante para así, poder acercarse a los niños que puedan adquirir algún problema de acceso a las obras.

Complejo educacional Tierra de Esperanza de Panguipulli

El método que implementó aquel establecimiento fue denominado “Mochila viajera”. Cada día y cada uno de los niveles, se escogía a un alumno el cual llevaba su mochila con libros seleccionados por su grupo familiar. Esto facilitó el acceso a las obras tanto al alumno, como a sus parientes.

Según cifras que entregó la red, desde el 2012 a 2017, los planes de fomento permitieron que los indicen de solicitud bibliotecaria crecieran de 3 libros, en su inicio, llegando a 20 libros anuales por persona.

 

 

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