Cómo prevenir el suicidio en estudiantes

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El Ministerio de Salud presentó una guía para las comunidades escolares que incluye pautas para que profesores y padres detecten factores de riesgo y conozcan métodos para abordarlos. 

Editado por Eileen San Martín.

Fotografía de La Tercera.

Hace casi un año, la estudiante del Colegio Nido de Águilas, Katherine Winter (16), decidió terminar con su vida. El hecho, generó conmoción en el país y abrió una serie de interrogantes en su entorno y comunidad escolar. ¿Hubo señales? ¿Advertencias? ¿Se pudo haber evitado?

El caso de esta adolescente no es el único. En Chile, el suicidio es la segunda causa de muerte en jóvenes entre 10 y 19 años. Por cada joven que pone fin a su vida, hay 20 que lo intentaron y 50 que lo han pensado.

La nueva guía del Minsal

Frente a estos antecedentes, el Ministerio de Salud elaboró la primera guía para la prevención de suicidio en espacios escolares. Entrega a la comunidad pautas y estrategias para detectar factores de riesgo en los jóvenes.

«Uno de los mejores lugares para percibir estos factores son los colegios. Además, todas las personas que están en contacto con un adolescente pueden levantar una alerta y protegerlos. El objetivo es educar a quienes tienen relación con ellos”, explicó la subsecretaria de Salud Pública, Paula Daza.

La guía está dirigida a profesores, directivos, escolares, familiares y a la comunidad de los colegios. Para su elaboración se contó con expertos y padres de adolescentes víctimas de esta conducta.

De acuerdo a la guía, el acoso escolar es un factor de riesgo que puede propiciar el suicidio. A esto, se añaden trastornos mentales, conductas autolesivas o consumo de alcohol y drogas. Según Daza, dos de cada 10 estudiantes chilenos presenta algún trastorno mental.

Aplicación del documento

El documento aconseja crear el cargo de «facilitador comunitario». Sugiere que esta persona tenga cercanía con los estudiantes, para poder pesquisar a los jóvenes en riesgo. También se incorpora un cuestionario, que permitiría evaluar el riesgo real de una conducta suicida.

Por ejemplo, si tras aplicarse sobre conducta suicida, se determina que el estudiante enfrenta un riesgo medio, se aconseja una semana de plazo para que los padres consulten a un especialista en salud mental. Pero en caso de que el riesgo sea alto, el plazo se acota a un día.

Vania Martínez, psiquiatra infanto-adolescente de la U. de Chile, explicó que dicho cuestionario replica la Escala de Columbia para evaluar la severidad de los casos. «Te dice qué acciones se deben tomar ante mayor riesgo. Está hecho para que cualquiera lo pueda aplicar”, indicó.

Jorge Escudero, psicólogo de World Vision, valoró la utilidad de la guía para identificar señales que se pueden escapar de los patrones normales de los estudiantes. «En la adolescencia, se suele tener esta creencia negativa que relaciona normal que estén bajo de ánimo. El pensamiento frente a eso es que «se le va a pasar», explicó.

No obstante, Escudero sostiene que se trata de un primer paso y que toda la sociedad se debiera involucrar en la prevención. Tras la presentación de la guía, Salud apoyará su implementación, ofreciendo a distintos profesionales de educación, la asesoría para capacitarse y aplicarla correctamente en sus comunidades.

Poblaciones más vulnerables

El análisis plantea que a los estudiantes provenientes de pueblos indígenas, migrantes o que se identifican como lesbianas, gays, bisexuales, trans o intersex (LGBTI) se les debe prestar especial atención. Son ellos quienes presentan una mayor vulnerabilidad asociada a factores de riesgo, dados por la exposición a discriminación.

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