Cómo ser un COACH para nuestros hijos

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Uno de los temas que más me ha cautivado sobre la educación son las enormes diferencias que hay  entre los estilos que podemos seguir para educar a nuestros hijos.

El estilo tradicional es aquel que coloca al profesor o educador como protagonista de la sala. Este fue el sistema que yo viví durante toda mi vida de estudiante. Un sistema estricto, donde el profesor tiene “siempre” la razón. Bajo este estilo los estudiantes éramos actores de reparto, nos manteníamos en silencio y en nuestras mentes decidíamos si nos interesaba realmente participar o no.

En Singapur conocí un sistema distinto de enseñanza, un estilo no tradicional, pero tremendamente efectivo, el “coaching”. Coach en español significa “entrenador” y bajo este sistema siempre se busca empoderar a través de la participación, no está centrado en el contenido, si no en entregar herramientas y desarrollar habilidades. Al igual que un entrenador de fútbol, un coach no es el protagonista de la sala, su rol es mirar desde afuera y darles las herramientas a los jugadores para que ellos descubran y utilicen todo su potencial.

Me imagino que muchos ya están relacionando esto con los profesores pero quiero ir más allá, estos mismos estilos pueden ser llevados a nosotros mismos, LOS PADRES…

¿Qué estilo utilizamos para educar a nuestros hijos?

Estilo tradicional de padres: Es el estilo más común, en esta forma de educar somos los protagonistas. Basamos nuestras enseñanzas en “largos discursos” acerca de cómo deben hacerse la cosas. Damos poco espacio para la discusión y bajo nuestro enfoque lógico adulto creemos que tenemos la razón. Al igual que en el colegio este es un sistema obsoleto y destinado al fracaso.

Estilo de padres COACH: Bajo este enfoque los padres “acompañan” a sus hijos en sus experiencias y los ayudan a descubrir su potencial. Es un enfoque centrado en guiar para empoderar, entendiendo que son nuestros hijos los que aprenden en base a su experiencia y no a la nuestra.

Estas son algunas estrategias para “empoderar“ a nuestros hijos:

1.- Hablar menos y escuchar más: no entremos a objetar inmediatamente con nuestra “infalible lógica”. ¿Resultado? Se corta la comunicación. Por favor, ESCUCHAR, aunque sepamos de que están en un error, no saltemos con la solución, simplemente “mordámonos la lengua” y dejemos que hablen y que compartan sus sentimientos.

2.- Guiar y no obligar: el objetivo final es empoderar. Tenemos que guiar para que aprendan a encontrar sus propias soluciones. ¿Cómo? Preguntándoles por ejemplo ¿cómo piensas que podrías haber conseguido un mejor resultado? Proponiendo ideas pero no imponiendo.

3.- Entregarles estrategias académicas ganadoras: El objetivo es entregarles “herramientas probadas” que les ayuden a creer en ellos y a descubrir todo el potencial que tienen. No es necesario que sufran al igual que nosotros intentando “descubrir cómo hacerlo”, hoy ya sabemos que hay que hacer para estudiar en forma más fácil y eficiente.

4.- Enseñarles a aprender de sus errores para mejorar: es fundamental que recalquemos a nuestros hijos que los errores no tienen nada de malo, es simplemente la única forma de aprender. ¡Si los grandes personajes se equivocaron miles de veces antes de obtener los resultados deseados! ¿Por qué a nosotros debería molestarnos?  No hay que reaccionar de manera negativa, sino que preguntarse ¿En qué puedo mejorar la próxima vez?

Estas son sólo algunas de muchas estrategias, ¿Tienes alguna otra estrategia para empoderar a tus hijos? ¡Compártela con nosotros!

Por último, si quieres ver en vivo y en directo como yo utilizo el COACHING con los estudiantes lleva a tu hijo a uno de mis talleres educacionales y personalmente te mostraré como guiarlos. Para inscribirte haz CLICK aquí

¡VAMOS QUE SE PUEDE!

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