Compartir las experiencias de otros países enriquece la capacitación docente

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acoso escolarDurante un año, una treintena de organizaciones dedicadas a la capacitación de profesores compartieron sus experiencias, resolvieron dudas y mejoraron sus programas.

Lorena Guzmán H. El Mercurio

“Cada semana nos juntamos con los profesores para ver cómo les ha ido y qué cosas concretas pueden implementar”, dice Isabel Valdivia, subdirectora de desarrollo profesional del Colegio Ayelén, a un entusiasta público que viene de todos los rincones del mundo. Lo que miden cada semana en el establecimiento rancagüino es el avance en la enseñanza, tanto de conocimientos duros como de habilidades blandas. Ambos tienen la misma importancia dentro del proyecto educativo.

Además de las reuniones, continúa explicando Isabel, han buscado herramientas para cuantificar el avance. “Si miramos los números de 2015 y 2016, en la parte académica avanzamos de 47% a 56%, pero en habilidades blandas mantuvimos el 65%. Ahí tenemos que mejorar”, dice.

Esta es justamente la premisa que convoca a todos los presentes: cómo mejorar las prácticas de desarrollo docente que sus organizaciones están implementando en todo el mundo. Tras un año de trabajo que comenzó en Pune, India, durante la semana que acaba de terminar, los 30 instructores finalizaron en Santiago la primera versión de las Comunidades de Práctica para el Desarrollo Docente. Una iniciativa impulsada por Teach for All y financiada por la Fundación Melinda Gates.

En Pune, el grupo planeó cómo sería el trabajo del año al mismo tiempo que cada uno presentó las actividades de sus respectivas organizaciones. Luego se dividieron en subgrupos, los que tuvieron contactos virtuales periódicos para compartir dudas y encontrar soluciones a las dificultades que iban surgiendo en sus programas. “Nos dimos cuenta de que, a pesar de venir de contextos distintos y de que trabajamos en realidades diferentes, enfrentamos problemas muy parecidos”, cuenta Florencia Mingo, directora ejecutiva de Impulso Docente, la organización anfitriona del cierre de la iniciativa.

Florencia dice que el principal tema en el que trabajaron durante el año como fundación fue volverse autosustentables parcialmente, y lo lograron en un 50%. “Pero también nos sirvió para reafirmar algunas cosas como, por ejemplo, la utilidad de introducir un lenguaje común entre profesores y directivos en los colegios con los cuales trabajamos”, explica. “El que la directiva entienda qué se está haciendo así como lo que hacen todos los profesores es fundamental”, agrega.

Impulso Docente realiza un taller inicial a los profesores en el cual no solo les enseña las herramientas para mejorar la docencia, sino que también se les hace practicar antes de volver a clases. Complementa la formación con videos y con un seguimiento periódico de la evolución de cada docente.

Recetas moldeables

“Es muy difícil cambiar por completo la cultura de un colegio y que todos reciban feedback por igual”, dice Ekatarina Gramenova, directora de la Academia Steps de Bulgaria, tras la visita al Colegio Sagrado Corazón de La Reina, uno de los establecimientos con el que Impulso Docente ha estado trabajando. “Todos hacemos lo mismo en diferentes contextos, pero es muy inspirador cuando hay soluciones distintas que te obligan a repensar e ir más allá en lo que tú estás haciendo”, asegura. Su organización recién comienza y tiene poco más de un año de vida, pero con la ayuda de la red ya logró armar 35 programas cortos de enseñanza a docentes.

La compleja inequidad

Michael Slavinsky, director de aprendizaje de The Brilliant Club, en Reino Unido, concuerda. En este tiempo, el grupo compartió “recetas” que no necesariamente eran desconocidas para todos, pero conocer los ejemplos de aplicación de primera mano hace la diferencia. “Por ejemplo, el que Impulso Docente tenga retroalimentaciones con los profesores más breves, pero más seguidas, parece tener más efecto que intercambios extensos y espaciados”, cuenta.

Su organización moviliza a estudiantes de doctorado, PhD y posdoctorados para hacer clases durante 10 semanas a niños de colegio. La idea es enseñarles una materia tal cual como si ya estuvieran en la universidad, para ayudar a equiparar las opciones de ser admitido en las instituciones de educación superior más prestigiosas.

Chaitra Murlidhar, gerente de la Fundación Thermax en Pune, India, cuenta que la mayor enseñanza que se lleva de este año es una nueva visión del origen de la inequidad en la educación. “No solo se trata de un tema de recursos económicos, sino que también de las diferencias religiosas, el idioma o los contrastes entre lo urbano y lo rural, como sucede en China por ejemplo”, explica.

“Los profesores no saben lidiar con las minorías, del tipo que sean, porque no están entrenados para verlas. Más bien lo están para desconocerlas”, agrega Ekatarina Gramenova. Para ella esta es una de las grandes enseñanzas de esta comunidad de práctica.

“El tener que explicar lo que hacemos a otros que están trabajando para llegar al mismo fin permite clarificar las ideas y entender bien por qué hacemos lo que hacemos”, dice Michael Slavinsky. Otra enseñanza.

Aunque el proyecto terminó oficialmente esta semana, los participantes acordaron seguir con la comunidad. El objetivo es reunirse una vez al año -el próximo encuentro será en Colombia- y mantener el contacto virtual en forma permanente. “Queremos seguir cuestionándonos para revisar lo que hacemos. Vamos a compartir todo tipo de recursos -lecturas, videos y otros- para continuar mejorando nuestros programas”, dice Florencia Mingo.

Los profesores no saben lidiar con las minorías, del tipo que sean, porque no están entrenados para verlas. Más bien lo están para desconocerlas.

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