Congreso Futuro: Expositores hacen un llamado a crear un cambio en la educación de los niños

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cf_816x428Dos chilenas, un hombre desde la India y otro desde Países Bajos analizaron las prácticas educativas del hoy y por qué urge un cambio para adaptarse a una nueva generación de niños, hambrientos de descubrir el mundo a través de las innovaciones que la sociedad presenta ante sus ojos. ¿Cómo pueden ellos prepararse para los desafíos del mañana? Por DEBORAH SEPÚLVEDA POZO en El Mostrador El Congreso del Futuro, lugar que alberga a 130 expositores en siete días para discutir los desafíos del mañana. Expositores y expositoras de la talla de Scilla Elworthy, Diana Maffía, Claudio Naranjo, entre otros han pasado de discusiones relacionadas con la paz hasta aquellas relacionadas intrínsecamente con la tecnología de hoy. Pero el tópico de las 11:15 a.m. de este viernes 19 de enero, fue dedicado a la charla “Cambiar para educar”, lugar en el que Sugata Mitra, Mirentxu Anaya, Eriz Mazur y Amanda Céspedes discutieron sobre cómo preparar a los niños para los desafíos del mañana a través de la educación. ¿Cómo se están preparado? ¿Urge un cambio dentro de las aulas de clases para preparar mejor a los estudiantes? El hoyo en el muro Sugata Mitra es un experto de la India, PhD en Física y profesor de Tecnología Educacional en el Colegio de Educación, Comunicación y Ciencias del lenguaje de la Universidad de NewCastle, Reino Unido. Además es el promotor del llamado experimento “El hoyo en el muro”, el que procura probar que los niños pueden aprender de las computadoras con mucha facilidad sin ningún entrenamiento formal. Hace aproximadamente 20 años atrás, se comenzó un experimento que se llevó a cabo en 1999 en Nueva Delhi, en India. En aquellos días, muchos niños jamás habían visto un computador, además de que muchos niños nunca habían oído sobre el internet, entonces pensaron “¿Qué ocurriría si yo les entregara un computador en la calle? La prensa le dio un nombre: “El hoyo en el muro” y lo que descubrimos fue algo bastante extraño”, comentó el experto. Las personas cuestionaron el experimento, pues ¿qué van a aprender ellos? Pues, en aquel entonces, no se sabía de la facilidad de los niños para interactuar con la tecnología. Sugata Mitra dijo “bueno, veamos”. “Pero lo que ocurrió fue muy diferente, 8 horas después de haber instalado el computador vimos que los niños estaban metidos en el internet, estaban navegando y se estaban enseñando entre ellos cómo navegar. Y lo estaban haciendo en inglés, que es un idioma que ellos no hablaban. Nos estábamos rascando la cabeza, ¿quién les estaba enseñando?”, relató Sugata. “Luego centenares de niños se reunían alrededor del computador y el gobierno de Nueva Deli instaló 30 de estos computados en muchas favelas, digamos, y descubrimos cosas muy interesantes. ¿Quién les estaba enseñando? Me preguntaban y yo decía ‘No lo sé’”, prosiguió relatando, comentando que esto no es de sorprenderse hoy en día, pero en aquel entonces lo fue. Los niños con los días exploraron, jugaron y luego comenzaron a hacer sus tareas escolares en estos computadores. Los profesores comenzaron a notar buenas respuestas en los trabajos, pero se preocuparon de que si los niños realmente comprendían lo que escribían. Pero Mitra les expuso que, de no entender, escribirían respuestas erróneas, cosa que no fue así. “Grupos de niños no supervisados accediendo a internet de manera o en un lugar seguro y público, pueden aprender cualquier cosa ellos solos.”, afirmó el PhD. Y no es algo que solo se probó en India, también lo hizo en otros países, con otras culturas, y el resultado fue el mismo. Lo llamaron Entorno de Aprendizaje Auto-organizado (SOLE, en inglés). Actualmente este tipo de trabajo, en que reúnen grupos de niños alrededor de computadores para que exploren y amplíen conocimiento desde allí, se ha trasladado a Latinoamérica y lo llaman Escuelas en las Nubes, espacio interactivo digital dentro de las escuelas a modo de innovar con las nuevas maneras de educar, comprendiendo que el niño es un activo protagonista de su aprendizaje. ¿Cómo despertamos a los niños? “Han pasado décadas y décadas y las salas de clases siguen igual”, comentó Mirentxu Anaya, la chilena magíster en Sociología del Instituto de Ciencias Políticas de París, Francia. Además es la Presidenta Ejecutiva de la Fundación “Educación 2020”, espacio sin fines de lucro que busca la calidad y la equidad en la educación chilena. “¿Nos estarán preparando bien? Yo creo que quizás para lo que mejor nos prepara hoy día es para conocer muy bien, y con mucha precisión, la nuca del compañero que te tocó en el puesto del frente”, continuó la chilena, donde aclaró que existe una desigualdad de conocimiento entre los alumnos de más bajos estratos económicos. Que no están aprendiendo bien, que no les motiva el colegio. “Tenemos que un 92% de los estudiantes no tienen los conocimientos adecuados para entender lo que el profesor de lenguaje leyó en el cuento. Y esto mismo ocurre con el 93% de estudiantes en matemáticas. Y esto sucede durante las 1.200 horas sentados durante la sala de clases. ¿De qué sirve?”, planteó firme la socióloga. En las actividades en terreno de la fundación, donde asisten en terreno a los colegios, les preguntan primero que todo cómo es que se sienten ante el desafío del aprendizaje. Les hacen escoger entre muchas láminas de colores cómo se sienten frente a aquello y la elección es desalentadora, pues escogen mayoritariamente una lámina de un barco hundiéndose, mientras unas grandes olas se le vienen encima. “¿Ustedes realmente creen que así queremos nuestro futuro de chile?”, interpeló Mirentxu Anaya. Hoy existen nuevas metodologías para inducir el aprendizaje y la curiosas de los niños, todas tienen en común que parten desde el interés de los estudiantes, además de que tratan de reconocer cómo es que los niños aprender. Siendo de esta manera, los protagonistas activos del aprendizaje, conectando a los estudiantes con su entorno. Dentro de estas metodologías, “Educación 2020” trabaja con la llamada “Redes de Tutorías entre Pares”. “La idea es que cada niño trate resolver el desafío de aprendizaje por sí mismo. Que yo no tenga que darle la discusión y las respuestas dada”, comentó Anaya. Consiste que, en una sala de 30 niños, 15 de ellos escojan un tema de su interés para estudiarlo y que lo enseñe a otra persona de los 15 restantes sin tema. Que salgan del aula de clases a enseñar lo investigado, para luego volver a clases y dar una charla pública del tema que le tocó. “Entonces presentaríamos qué aprendimos, cómo lo aprendimos y cómo nos sentimos, porque el sentimiento es tremendamente importante en el aprendizaje y es importante también conocerlo”, afirmó la magíster en sociología. Recalcando la importancia de que esto activa la curiosidad de los niños por aprender. “Estos estudiantes después de dar tutorías, se entusiasman, se empoderan, se sienten fascinados por aprender y sobre todo por enseñar”, relató. “Somos muchos quienes desde la sociedad civil estamos impulsando la transformación y el cambio educativo, porque esto es calidad. Pero, ¿Cuánto vamos a alcanzar nosotros desde la sociedad civil, desde el sector privado? 20 colegios por acá, 30 por allá, 10 por acá. Tenemos 12.000 colegios en Chile y estudiar así es un derecho para todos los estudiantes, no importa cuál sea su clase social, no importa cuál sea su origen. Todos los niños deberían tener derecho a despertar, a asombrarse y a gozar y disfrutar con el conocimiento”, finalizó la expositora chilena, donde además aprovechó para interpelar al próximo gobierno para hacer un cambio importante, para educar. Sabemos que todos nacemos científicos Eric Mazur es un PhD en Física, además de Físico y Astrónomo de la Universidad de Leiden. En algún punto de su carrera comentó que “La educación ya no se trata de información, la clave no es memorizar recetas y fórmulas para obtener buenos resultados en una prueba, sino desarrollar y demostrar la capacidad de usar la información para resolver problemas”. Siendo la charla más corta de “Cambiar para educar”, el experto aplicó con la misma audiencia del Congreso del Futuro lo que sus propios colegas fueron planteando antes de su turno de hablar. Les enseñó sobre la termo dinámica, les entregó la información necesaria y luego le realizó una pregunta, los hizo hablarse entre ellos y discutir la respuesta. De alguna manera, Eric Mazur recreó una óptima sala de clases en el ex congreso, donde asistentes de todas las edades rieron y buscaron una respuesta. “¡Qué increíble cómo podemos volver a despertar la curiosidad de la mente humana!”, afirmó entre risas, los espectadores rieron de vuelta. “Sabemos que todos nacemos científicos”, agregó recordando las insistentes preguntas que hacen los niños al ir conociendo el mundo. ¿Qué es esto? ¿Para qué sirve?, las preguntas son infinitas y solo afirman nuestra genética científica, exploradora de conocer lo que nos rodea. Finalizando su pequeño experimento con “Es muy desafortunado que la educación, si es que algo hace, extingue este deseo innato por aprender”, haciendo un llamado a ejercer un cambio en la educación para mantener curiosos a los estudiantes, el futuro de la sociedad. Cerebros digitales Amanda Céspedes es otra chilena con un postgrado en neuropsicología y neuropsiquiatría infantil, además de ser Médico Cirujano de la Universidad de Chile. Dentro de su carrera plantea firmemente que “es un error culpas del fracaso escolar al niño”. Comenzó invitando a reflexionar sobre los niños de hoy, las nuevas generaciones fuertemente ligadas a la tecnología. Reconociendo que existe una ferviente ansiedad por parte de los padres por entregarle a los niños pequeños el acceso a aquellos dispositivos que hacen sincronía con este “nuevo cerebro”, el que se supone que poseen estos “nuevos niños”. Amanda afirma que los niños de hoy y la educación que se les imparte, ha conseguido un progresivo aburrimiento y una progresiva desmotivación de los estudiantes. “Porque en esta aula no cabe su cerebro…su nuevo cerebro”, afirma Céspedes. Y esta innovación que nos urge no tiene que ver con la llegada de este nuevo cerebro o nuevo niño, sino que los desafíos de este siglo son diferentes. Además de que actualmente existe una pobre preparación académica para los desafíos futuros, nos alejamos de los estándares OCDE en educación y bueno, los niños han ido cambiando. Entonces ¿por qué la aula de clases sigue siendo la misma que hace siglos atrás? “Dicen que es tan curioso (el niño o niña) que necesita observar y que indaga y se pregunta. Es un niño que explora nuevos formatos de experiencia con su cerebro digital. Es un niño que necesita el color y el movimiento idealmente representados en una pantalla y un software. Es un niño que investiga, que no depende del adulto”, planteó la médico cirujano. Entonces, ¿efectivamente los niños poseen un cerebro nuevo, uno digital? “Es el cerebro de siempre. Hay algo que ha cambiado, sin duda alguna, pero no ha cambiado todo su cerebro. ¿Qué es lo que está cambiando? Aquello que se presenta frente al mundo dispuesto al cambio”, afirmó la profesional. Y es que es la corteza del cerebro el que se encuentra en proceso de cambio, pero aún no lo ha hecho. “Yo quisiera a invitarles a que este cambio sea gradual y no sea desde la ansiedad de los padres de sumergir a los niños en la tecnología porque ‘es un cerebro nuevo’ “, planteó comentando que en américa, 1 de cada 2 niños menores de dos años tienen acceso a pantallas y pasa que en países desarrollados los niños ya no conversan con los padres, sino que interactúan con la tecnología. Y en el mundo existe una inequidad en esta oportunidad de acceder a lo digital, pues nos encontramos en un 60% de la población mundial aún no participara de la cultura digital. Y esta brecha de diferencia entre quienes sí tienen ese acercamiento es cada vez mayor. “¿Vamos a trabajar cada vez más por la inequidad?”, se preguntó Amanda Céspedes. “Antes de los 7 de años de edad evitemos las pantallas ¿Por qué razón? Porque los niños tienen que tener la experiencia directa con el mundo”, expuso la expositora, recalcando la facilidad enorme de los pequeños de aprender de las tecnologías, por lo que no existe una necesidad de apresurarlos en este proceso. “Para que los chicos, en un mañana, sigan trabajando por la vida sustentable, por proteger la naturaleza, a los animales, por salvar la destrucción de óceanos y bosques, tienen que tener la vivencia de conocer”, dijo Céspedes, o sino de lo contrario van a creer que el mundo no es más que plástico, una pantalla. Entonces finalizó haciendo un llamado a tomar conciencia respecto a esto, abogando de que los niños necesitan imperiosamente conocer la vida real desde su propia experiencia, y no de manera ficticia a través de lo digital. “Naturalicemos la vida, no digitalicemos la vida para ellos”, puntualizó la chilena. Por DEBORAH SEPÚLVEDA POZO en El Mostrador

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