Construyendo el Poder del Aprendizaje: aulas más allá de la memorización y las notas

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GuyClaxtonEl académico Guy Claxton, creador de Construyendo el Poder del Aprendizaje, propone que las aulas vayan más allá de la memorización y las calificaciones, que también se celebre el esfuerzo y las ganas de aprender. Por M. Cordano, El Mercurio La calidad de la educación poco tiene que ver con el número de alumnos que aprueban la materia de un curso. Tampoco se define según los niños que logran un buen puntaje en la PSU. Aunque importante dentro de un contexto más grande, estas cifras solo reflejan una parte de lo que implica un buen establecimiento educacional. “Los niños a los que no les va bien en este examen tienen el derecho a salir de su colegio sintiendo que obtuvieron otras cosas de valor. No se pueden quedar con la idea de haber fracasado por culpa de una prueba de memoria, que difícilmente logra resumir más de 10 años de educación”, plantea el inglés Guy Claxton. Doctor en Ciencias Cognitivas de la Universidad de Oxford, el académico también es el creador de Construyendo el Poder del Aprendizaje (BLP, por sus siglas en inglés). Se trata de un enfoque que pretende cultivar la habilidad de los jóvenes para organizarse, resolver conflictos y evaluar su propio aprendizaje, con la idea de que no solo se capaciten para entrar a la educación superior, sino que logren desarrollarse al máximo dentro de este ambiente. Bajo esta mirada, importa que los niños también aprendan sobre resiliencia, autocontrol y a aceptar desafíos. El programa ya se ha instalado en países como Australia, Singapur y Suecia sin cambios drásticos en el día a día de la sala de clases. Así, por ejemplo, una iniciativa que se promueve en estos establecimientos es que los profesores estén constantemente reforzando a sus alumnos la idea de que todos tienen potencial para aprender y continuar haciéndolo por el resto de su vida, sin que exista un tope. “Es importante que sepan que la inteligencia es algo que se puede expandir, no algo con lo que se nace y que se mantiene fijo. Hay que enseñarles que el cerebro es un músculo que puedes estirar y reforzar con ejercicio constante, no un balde que a unos les toca grande y a otros chico, y que tiene un límite de llenado”, explica Claxton. Sentido de aventura El método propuesto por Claxton supone otros “pequeños trucos” fáciles de aplicar en la casa o en la sala de clases. Uno de ellos es que en vez de impartir materia dictando, los profesores propongan desafíos de investigación que obliguen a los niños a involucrarse en los temas por su cuenta, fomentando su curiosidad y atención. “Genera un sentido de aventura, una actitud donde el alumno dice que le gustan los desafíos porque entiende que estiran su cerebro más allá de la simple memorización”. Durante el proceso, una tarea divertida es cambiar lo que se pega a los muros del aula. “En vez de solo mostrar el producto final, la propuesta es colgar aquellas cosas que representen el viaje de ideas por el que pasaron los niños. Si queremos tener personas que quieran estar constantemente aprendiendo, no podemos hacerlos sentir que lo único que vale es la prueba final. Colgando los borradores de su trabajo se les muestra que el trayecto que hacen importa, lo que para ellos es altamente motivante”. FUENTE

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