Creatividad y la Mentira de los Objetivos Transversales en la Educación Chilena

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Tras una extensa investigación comenzada en 2010 y repetida en cada año venidero hasta 2012, he llegado a ciertas conclusiones con respecto a la creatividad, el teatro y su rol en la educación chilena.

Para enmarcar estas breves reflexiones, cabe decir, que el Taller de Juegos Dramáticos se realizó durante todo un año en cada establecimiento y durante 2011 se replicó el trabajo en otros colegios de la ciudad, a cargo de otros pedagogos teatrales que fueron entrevistados para esta investigación.

A continuación un breve resumen de las ideas principales surgidas escritas en 2010:

El teatro como herramienta pedagógica, es un apoyo indispensable si se quiere ayudar al cumplimiento de los objetivos transversales que propone el MINEDUC para la educación básica, como son el formar a un ser íntegro, con valores compartidos por toda nuestra sociedad.

Por esto es que veo la importancia de implementar en la educación básica un sub-sector de aprendizaje que se dedique a la adquisición de contenidos dramáticos tanto como de valores sustanciales, donde se exploren las capacidades emocionales expresivas del niño, no tan sólo a nivel plástico como se propone con la educación artística, sino que también a nivel corporal, a través de juegos dramáticos que inciten al niño a explorar las capacidades expresivas de su propio cuerpo y voz.

En este taller hubo una comprensión implícita de las propias capacidades físico-emocionales de los niños que los ayuda a expresarse más auténticamente, favoreciendo distintos ámbitos valóricos, como lo son las relaciones interpersonales dentro de un grupo, el respeto por el otro, la integración, el trabajo en equipo. Características que se observaron, iban apareciendo a medida que el taller tomaba curso.

Si aplicando este taller a los niños, sumada a otras 5 experiencias similares, mostraron un gran avance a nivel creativo y social, me atrevo a decir que debiera funcionar como método de apoyo al currículo de la educación básica general. Un método necesario para lograr la integración del niño en un nivel que va más allá del aprendizaje de contenidos verticales, y que apunta a la formación de un ser dotado de valores, que se sepa relacionar con otros seres con los que comparte el medio en el que está inserto.

Considero que el trabajo que puede hacer el teatro con los niños de nuestro país tiene un valor inmenso y debiera ser considerado por las autoridades dedicadas a legislar sobre la educación, como una herramienta base para el desarrollo de los estudiantes.

Por otra parte, pero en este mismo ámbito de la educación, puedo asegurar, que no es posible realizar todas las actividades planificadas con cantidad tal de alumnos. Al verme frente a un grupo heterogéneo de más de 40 cabezas, de los cuales ni la mitad hacía esfuerzos por seguir una instrucción, corroboré lo que tanto se ha mencionado en las discusiones educacionales: hay una falla profunda arraigada en el currículo para educación básica.

Al menos yo, me hago cargo de mis palabras cuando digo que las personas que deciden qué es fundamental, qué contenidos se deben ver por año en cada nivel escolar no tienen idea de qué es lo que realmente ocurre en las aulas.

Esta investigación, el hecho de asistir a la realidad concreta, a intentar ayudar a cumplir los objetivos que el Ministerio de Educación de mi país propone, me ayudó a darme cuenta de la mentira con la que vivimos: Se estima que ciertos contenidos deben pasarse, hay un límite de tiempo para ello, una estimación, pero que finalmente el Ministerio ordena cumplir… me surgen estas preguntas: ¿saben estas personas que es IMPOSIBLE pasar todos esos contenidos cuando las salas están llenas de estudiantes, que apenas caben en ellas? ¿saben que si no se alcanzan a pasar estos contenidos para cumplir los objetivos verticales, es aún más difícil cumplir los objetivos transversales? ¿Saben que no son tan sólo esos factores los que influyen en el no cumplimiento de estos objetivos?

Para mí, hay sólo una respuesta: NO. No saben, o talvez no les importa, me ha quedado la impresión de que las leyes son hermosas en el papel, que es muy lindo todo lo que se promete sucederá (algún día) con TODOS los niños de nuestro país, pero me quedó clarísimo, que en la realidad, en las escuelas públicas, donde se promete educación a todos los niños de Chile, dista mucho de ser realidad.

Por más esfuerzos que hagan los directores o los docentes, que muchos entregan su vida a educar, o a intentar hacerlo, poco pueden hacer por los niños cuando se les entrega la responsabilidad de educar a más de 35 niños por clase.

Compruebo mi hipótesis personal, que expuse anteriormente, y le refuto al Ministerio: para cumplir los objetivos transversales, NO “pueden ser operacionalizados por los establecimientos a través de acciones de muy diversa índole” . La realidad dista de ser así. Los ideales sirven en papeles pero no son concretos. Repito, dista de ser así, así como propone nuestra tan cuestionada educación chilena para “todos”.

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