Cruch v/s Mineduc: pelea inútil y equivocada. Blog de Ernesto Treviño

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En el corto plazo es necesario integrar otros indicadores que tengan el mismo peso o mayor peso que la PSU en la admisión. El ranking de notas aparece como una buena opción. Sin embargo, en el proceso reciente de admisión éste tuvo una ponderación insignificante…

El Ministerio de Educación y el CRUCH se han trenzado en una pugna absurda por el uso de la PSU y el ranking de notas de la educación media en el proceso de admisión a la educación superior. Los argumentos esgrimidos pierden de vista los problemas de la desigualdad en la admisión a la educación superior.

El debate entre el CRUCH y MINEDUC es muy similar a la situación de dos médicos en la UCI ante un paciente delirante de fiebre por una infección, que se enfrentan porque piensan que la enfermedad se cura usando un termómetro distinto.

La desigualdad en la admisión a la educación superior empieza antes de nacer. Así es, y depende fundamentalmente del nivel socioeconómico y cultural de la familia que espera un nuevo miembro. Las desigualdades económicas en Chile marcan a los niños desde la cuna.

La educación puede paliar las desigualdades de origen, si se estructura de forma adecuada para financiar con más recursos a los que menos tienen y eliminar la segregación social.

En nuestro país sucede todo lo contrario, desde la educación inicial favorecemos la segregación escolar y su esquema de financiamiento favorece, en vez de corregir, las desigualdades.

Cuando los jóvenes terminan la educación media su destino está marcado por su origen social, el que está vinculado también con la calidad de la educación que reciben. Para cambiar su ruta de vida requerirán mucho esfuerzo, apoyo y suerte.

Al postular a la educación superior, nuestro sistema agrega barreras para asegurarse que quienes provienen de hogares modestos sigan sin tener oportunidades educativas. Esos obstáculos están en el sistema de admisión y financiamiento de la educación superior. Corregir dichas trabas es una solución de parche de corto plazo, pero necesaria mientras no resolvamos las desigualdades que se manifiestan desde la más temprana infancia.

Para mejorar el sistema de admisión no se requiere cambiar la PSU por otra prueba. Todas, tal como lo hace el SIMCE o las pruebas internacionales, mostrarán que los resultados del sistema escolar son desiguales.

En el corto plazo es necesario integrar otros indicadores que tengan el mismo peso o mayor peso que la PSU en la admisión. El ranking de notas aparece como una buena opción. Sin embargo, en el proceso reciente de admisión éste tuvo una ponderación insignificante, que no logró mejorar las oportunidades para que estudiantes talentosos de sectores vulnerables pudieran ingresar a instituciones y carreras selectivas.

La otra medida inmediata consiste en cambiar el sistema de financiamiento. Actualmente todas las becas al mérito otorgadas por el Estado, a excepción de la Beca de Excelencia Académica, se asignan de acuerdo a los resultados de los alumnos en la PSU, que reflejan esencialmente el origen social de los estudiantes.

La tarea que tenemos por delante es larga, pesada y estará llena de tropiezos. No se logrará en un gobierno, sino que será producto de una seguidilla de administraciones que corrijan consistentemente las fallas del sistema escolar.

Fuente.

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