Delpiano es la ministra de Educación que ha durado más desde el inicio de las movilizaciones

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file_20170510165545La jefa de la cartera se ha mantenido por un año y medio en el complejo cargo, que desde 2010 ha sido ocupado por seis personas distintas, siendo uno de los con mayor rotación del gabinete.

Por Natacha Ramírez, Emol

Con todo, Delpiano, militante PPD y cercana a Bachelet, ha completado un año y medio a cargo de la cartera, que asumió en junio de 2015 en reemplazo de Nicolás Eyzaguirre, superando así la marca de Joaquín Lavín, quien alcanzó a estar un año cuatro meses, antes de que ser trasladado al Ministerio de Planificación, en julio de 2011, en pleno auge del movimiento estudiantil.

En su reemplazo asumió Felipe Bulnes, quien estuvo apenas cinco meses, teniendo el paso más fugaz.

En tanto, Nicolás Eyzaguirre y Harald Beyer (que reemplazó a Bulnes) estuvieron un año tres meses cada uno, aunque su paso por el ministerio terminó de formas distintas: el primero fue trasladado a la Segpres, mientras que el segundo fue destituido luego que prosperara una acusación constitucional, por no fiscalizar las denuncias de lucro en la educación superior.

Finalmente, Carolina Schmidt estuvo los últimos diez meses del Gobierno de Piñera.

Diálogo y falta de dogmatismo

Junto con permanecer por más tiempo al frente del Ministerio de Educación, Delpiano ha logrado salir del último lugar de las encuestas, que tradicionalmente han ocupado los ministros de Educación.

De hecho, en la última Adimark figura en el antepenúltimo lugar, superando a los titulares de Interior y de Justicia, con un 33% de aprobación. Durante estos 18 meses ha debido sortear las difíciles negociaciones por el proyecto de educación superior –que estuvo diez meses estancado en la Comisión de Educación, antes que se aprobara la idea de legislar–, a lo que se suma la disputa que mantuvo con la rectora de la U. de Aysén tras removerla del cargo, y los cuestionamientos por frases poco afortunadas, como que “la Universidad Autónoma se coló en la gratuidad”, y anunciar el cierre de Arcis antes que se definiera oficialmente.

Aunque también suma una serie de logros a su favor, como el comienzo de la gratuidad, la implementación de las dos nuevas universidades estatales y del nuevo sistema de admisión escolar –sin selección–, que comenzó con éxito en la Región de Magallanes.

¿Qué ha permitido entonces que Delpiano se mantenga tanto tiempo al mando de la cartera, más allá de los conflictos?

Sergio Martinic, académico de Educación de la U. Católica, afirma que un factor importante es que cuando se hacen reformas profundas, como las que se están llevando a cabo en Educación, políticamente es preferible mantener a los ministros.

“Toda reforma implica un escenario de conflicto y eso requiere un conductor que ojalá se mantenga el máximo tiempo posible. No se puede cambiar a la persona cuando se está a la mitad de un proceso tan complejo de negociaciones, de construir acuerdos, porque hay que construir confianzas, relaciones, y todo eso se demora. Ése es un factor bien relevante para mantener a un ministro y yo me imagino que la autoridad presidencial tiene un apoyo especial hacia aquellos ministerios y eso implica mantener a las personas y apoyarlas a enfrentar el proceso”, afirma.

Dice que eso no ocurría en el Gobierno de Piñera, donde sólo hubo “intentos de cambio parciales, no un proyecto de reforma muy profundo, entonces eso hacía más factible cambiar ministros”.

De hecho, en ese periodo éstos duraron, en promedio, un año cada uno. Pero junto con este escenario de reformas, Martinic menciona algunas características de Delpiano que contribuirían a su permanencia en el ministerio.

“Da la impresión que es una ministra que escucha, que es una persona dialogante y que no es dogmática, desde el punto de vista ideológico, entonces no se ve como muy intransigente. Tiene habilidades comunicativas de escuchar, de ceder, de construir acuerdos. Igual tiene una línea política, pero no queda la sensación que no escucha a nadie. A diferencia de Eyzaguirre, que la imagen que tenía era que escuchaba menos”, señala.

¿Por qué los ministros de Educación duran tan poco?

Sergio Martinic indica que, en general, en todos los países los ministros de Educación tienen alta rotación. En América Latina, duran, en promedio, dos años, aunque en algunos casos cambian todos los años. Explica que esto se debe a que, junto con ser una cartera social –que son más “conflictivas”–, tiene al frente a actores sociales que están muy bien organizados, como los profesores y los estudiantes, que tienen “más capacidad de presión y protesta”. “Es un ministerio que, además de manejar todo el tema de las escuelas, tiene actores sociales muy vivos, entonces hay que estar dialogando permanentemente con ellos”, señala. 

Fuente: Emol.com 

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