Educación 2020: Análisis Resultados Simce 2018

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Existe un estancamiento alarmante en los resultados de la última década en los aprendizajes. Estos datos deben ser un alerta sobre dónde poner realmente el foco de la política pública.

Fuente: Educación 2020.

Fotografía de 24 horas.

“Nuestros estudiantes lograron mejoras nunca antes vistas en el SIMCE”. Es así como, cada año, nos gustaría titular esta nota. Pero no. Ayer se publicaron los resultados de la prueba Simce 2018 y, tal como si se tratara de un gran deja vu, la realidad ha cambiado prácticamente nada. A modo de análisis, esto revela que los y las estudiantes no están mejorando sus aprendizajes en las salas de clases.

El 2013 los estudiantes de sexto básico obtuvieron un promedio de 250 puntos en la prueba de Lectura. Este resultado no varió en ningún punto cinco años después. De modo consistente con este resultado, los niños que se encuentran en el nivel adecuado de los estándares de aprendizaje se mantienen prácticamente iguales.

Algo incluso peor ocurre en segundo medio, donde el 2008 el promedio de los jóvenes fue de 255 puntos en Lenguaje. Son seis puntos más de lo que obtuvieron en la prueba actual: 249.

Pero no sólo estos resultados son preocupantes. También lo es la brecha socioeconómica, que se mantiene casi intacta. En todos los cursos evaluados la diferencia entre los estudiantes más pobres y más ricos supera los 50 puntos. Lo más grave es que, a medida que pasan los años, esto se profundiza. En el caso de la prueba de Matemática aplicada a los segundos medios, la brecha llega a ser de 102 puntos.

Mejoras en calidad y equidad

¿A qué nos está llamando esto? Alejandra Arratia, directora Ejecutiva de Educación 2020, es enfática al respecto. “Estos resultados están pidiendo a gritos que la política educativa se centre en mejorar las experiencias formativas y el aprendizaje de los estudiantes en la sala de clases, sobre todo de aquellos que obtienen bajos resultados», comentó.

Agrega que «nos parece un contrasentido que los esfuerzos de las autoridades se centren en impulsar políticas que apuntan a la segregación. Lo que realmente urge es lograr que todos nuestros estudiantes logren aprender y desarrollarse en el sistema escolar. Más allá de las diferencias ideológicas, necesitamos lograr acuerdos que pongan la calidad y equidad como prioridades. Estos resultados no nos pueden dejar indiferentes y tenemos que focalizar nuestros esfuerzos en cambiar esta realidad”.

En este mismo sentido, la directora afirma que en los últimos años el país ha avanzado en importantes reformas estructurales del sistema educativo, como Carrera Docente, Ley de Inclusión y Nueva Educación Pública. “Hoy, por lo tanto, el foco debe estar puesto en la implementación adecuada de estas políticas, que son claves para mejorar la calidad educativa, y también en la generación de programas y apoyos para impulsar la transformación y la innovación educativa, tanto en la formación de formadores como en la sala de clases”, manifiesta Arratia.

Agrega que, “también favorecer el desarrollo de capacidades de los equipos docentes y directivos para que se enfoquen en lo más importante: lograr experiencias de aprendizaje que resulten desafiantes y significativas para un estudiantado diverso”.

Sobre formación ciudadana

También valoramos que, a través de un nuevo estudio muestral, se mida la formación ciudadana, sobre todo en el marco de la implementación de los Planes de Formación Ciudadana y la pronta entrada en vigencia de la nueva asignatura de Educación Ciudadana para tercero y cuarto medio. Respecto a los resultados en este ámbito, creemos que es una buena señal que el 74% de los estudiantes de octavo básico señale disposición a votar en las elecciones presidenciales y que un 73% declare disposición a generar acciones para cuidar el medioambiente.

También nos parece positivo que alrededor de un 90% se declare de acuerdo con la equidad en términos de género, migración y diversidad sexual. “Esto refleja que los niños, niñas y jóvenes tienen mucha mejor disposición a aceptar y valorar la diversidad que algunos grupos en el mundo adulto, desde donde muchas veces se reproducen los estereotipos y prejuicios que impiden avanzar en equidad”, dice Arratia.

Sin embargo, creemos que es importante poner especial atención en un dato que es realmente preocupante: 1 de cada 3 estudiantes no considera que la democracia sea la mejor forma de gobierno y cree que la violencia o la fuerza física son medios para lograr lo que se quiere. “Debemos pensar en la sociedad que queremos y, a partir de eso, promover políticas educativas que nos permitan construir un país más justo, respetuoso, equitativo, donde prime la colaboración y el diálogo”, manifiesta la directora.

Sobre SIMCE

Con la deuda que tenemos en la calidad educativa, saber cuánto están aprendiendo en la escuela es imprescindible. En este sentido, el SIMCE es un termómetro de la calidad de los aprendizajes y una herramienta clave para la toma de decisiones de política educativa. Sin embargo, creemos que esta prueba también tiene un contrapunto que es necesario abordar: la presión que ejerce en las escuelas, generando incentivos de “zanahoria y garrote”.

“Es crucial que los resultados no tengan consecuencias extremas para las escuelas, que se traducen en castigos, presiones, incertidumbre e incluso cierres. Lo que arroja el SIMCE debe ser un insumo para fortalecer mecanismos de apoyo para los establecimientos, sobre todo para aquellos que se encuentran en la categoría de desempeño insuficiente”, concluye la directora de Educación 2020.

Resumen de los resultados Simce 2018

Resultados 4° Básico

Tal como ha sido la tendencia en los últimos años, no se observan grandes cambios en los resultados de Lectura. El promedio SIMCE 2018 sigue siendo el mismo que en 2010 (271 ptos). Sin embargo, es valorable que haya aumentado el porcentaje de estudiantes que alcanza un nivel adecuado (desde 41,7% en 2017 a 44,7% en 2018, alcanzando un progreso de casi 8 puntos entre 2014 y 2018).

En cuanto a las brechas por GSE, el nivel presenta una diferencia de más de 50 puntos entre los resultados del nivel alto v/s el bajo, lo que pese a tener un leve descenso en los últimos 10 años, se mantiene más bien estable.

En cuanto a Matemática, el promedio es de 260 ptos. Es preocupante que solo 1 de cada 4 estudiantes logre resultados adecuados para su nivel. En cuanto a brecha de género, no se observan diferencias significativas en los resultados de hombres y mujeres, lo que ciertamente es un resultado que valoramos, especialmente en el caso de sexto básico, donde sí había diferencias en años anteriores.

En resultados por GSE, sin embargo, hay una brecha de 60 puntos entre el nivel alto vs el bajo, la que si bien ha bajado 20 puntos en los últimos 10 años, nos sigue pareciendo una realidad que no podemos naturalizar como país.

Resultados 2° medio

Tampoco se observan grandes cambios en los resultados en segundo medio. El promedio SIMCE en Lectura es de 249. Se observa una brecha de 15 puntos en favor de las mujeres, en comparación a los hombres.

En cuanto a brechas por GSE, el nivel presenta una diferencia en Lectura de 51 puntos entre los resultados del nivel alto v/s el bajo. Estos resultados se explican porque el nivel alto ha venido bajando sistemáticamente en los últimos años, lo que nos parece altamente preocupante, si bien queremos reducir la brecha, esta no es la forma en que quisiéramos lograrlo.

En Matemática, el promedio es de 264 puntos. A pesar de que no se observan brechas de género, esto aún no se refleja en el interés de las mujeres por seguir carreras ligadas a las matemáticas, ciencias e ingeniería, que siguen siendo cursadas principalmente por hombres.

Por grupo socioeconómico, hay una vergonzosa brecha de 102 puntos entre el nivel alto versus el bajo. Esta realidad no nos puede dejar tranquilos, tenemos el imperativo ético como país de hacernos cargo de cambiar esta tremenda inequidad.

Fuente: Educación 2020.

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