Educación 2020 y Aula Segura: “El proyecto aborda sólo el síntoma y no la enfermedad”

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Si bien rechazamos categóricamente los actos de violencia ocurridos en algunos establecimientos, creemos que el proyecto se hace cargo sólo de la punta del iceberg y no aborda las causas más profundas de estos hechos. ¿Qué proponemos? Soluciones integrales a un problema que es complejo y multifactorial.

Por Educación 2020

Hace algunas semanas el Gobierno presentó Aula Segura, iniciativa que busca sancionar con expulsión a los estudiantes que se vean involucrados en hechos de violencia al interior de sus comunidades educativas, en un plazo de cinco días para la investigación. Se trata de un proyecto que, si bien aborda una problemática de la que tenemos que hacernos cargo, no lo hace con profundidad que el tema exige.

Así lo destacó Alejandra Arratia, directora Ejecutiva de Educación 2020, en la presentación que realizó en la Comisión de Educación y Cultura del Senado, donde enfatizó que “rechazamos categóricamente los actos de violencia que han ocurrido en los colegios. Lo que sucede afecta gravemente a las comunidades educativas, es inaceptable y refleja un síntoma aún más profundo de la sociedad en la que estamos viviendo. Sin embargo, el proyecto aborda sólo el síntoma y no la enfermedad”.

Diferentes datos revelan que la violencia escolar es un problema que tenemos que abordar. La Encuesta Nacional de Violencia en el Ámbito Escolar (2014) da cuenta de que un 22,3% de estudiantes declara haber sido agredidos por alguien del establecimiento en dos o tres ocasiones en el año, y del total de denuncias por discriminación en la Superintendencia de Educación, en los años 2014 y 2015, un 54% corresponde a maltrato a estudiantes. A esto se suma que casi un tercio de nuestros niños, niñas y jóvenes abusados física y/o sexualmente sufren problema psiquiátricos, adicciones y discapacidad psicosocial.

¿Es, por tanto, la expulsión el camino para avanzar en el tratamiento de la violencia? No sólo creemos que no es una buena medida, sino que además puede ser contraproducente. La evidencia indica que la expulsión es uno de los factores de riesgo de deserción escolar. “Hay precursores de la violencia que están a la base, como la frustración por no aprender, y tenemos que ver eso. Si no, estamos renunciando a nuestra labor formativa como país, para evitar que más niños salgan del sistema”, dijo Arratia.

La directora también que este proyecto transforma la facultad de las escuelas. “Con esto será obligatorio expulsar a estudiantes, lo que impide que un establecimiento tome una decisión pedagógica, que es nuestro deber como sistema educativo”, precisó.

Además Arratia destacó que la actual legislación ya contempla herramientas para sancionar ataques a miembros de las comunidades escolares. “Debemos resguardar la coherencia de nuestra política educativa, en la que se ha avanzado sobre los principios de participación y gestión democrática de la institución escolar” agregó la directora Ejecutiva.

Como Educación 2020 proponemos abordar el problema de fondo, desde una mirada integral y formativa, y no desde la lógica punitiva de “sacar la manzana podrida” que, a la larga, podría marginar y fraccionar aún más a la sociedad en la que vivimos. Para ello hacemos una serie de propuestas a los principales cinco problemas que visualizamos en el proyecto, para transitar de un aula segura a un sistema educacional seguro:

tabla1 ed.2020

tabla2 ed.2020

tabla3 ed.2020

tabla4 ed.2020

tabla5 ed.2020

 

Para ver la presentación completa, haz click aquí: Proyecto Aula Segura.

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