Educadora apuesta por cambiar los espacios educativos

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Heike Freire apuesta por ampliar los espacios educativos para que la infancia pueda buscar sus propios intereses. También, aconseja que las familias se preocupen menos de la normalidad y mejoren sus relaciones con niñas y niños.

Editado por Eileen San Martín.

La educadora Heike Freire tiene una gran preocupación por los entornos en los que se educan los niños y niñas. Defiende una educación más humana, que salga a la calle y en la que se valoren las cualidades de cada niño como algo único. Autora de un centenar de artículos sobre infancia y aprendizaje, acaba de reeditar y actualizar el segundo libro que escribió, Estate quito y atiende.

Tal como ella lo menciona, su nuevo libro es una apuesta por una transformación de los entornos para que sean más saludables para la infancia.

¿Hablamos de los entornos físicos o en general?

Para una criatura, el primer entorno es su padre o su madre. Pero además, están los ambientes naturales, familiares, escolares o urbanos. El ser humano es igual que una planta: se desarrolla en interacción con un entorno que satisface o no sus necesidades.

En mis conferencias, a veces pongo la imagen de una plántula que acaba de brotar de la semilla. ¿Por qué brota esa plántula? ¿Cómo brota? Por las condiciones de humedad, los nutrientes de la tierra, la luz del sol. Todo ello hace que se desarrolle de una forma u otra.

Del TDAH ha habido mucho sobrediagnóstico. Que haya generado tanta controversia, no significa que no haya problemas. A mí no me interesa tanto, de qué se trata sino cómo lo resolvemos. Desde mi punto de vista tiene que ver con los entornos.

Ha mencionado el TDAH. ¿Qué otros trastornos se dan entre niños y niñas?

Trastornos del aprendizaje, del comportamiento, autismo, asperger y toda una gama que suele mencionarse bajo una rúbrica curiosa.

¿Son trastornos modernos, que antes no existían?

Sí. Una persona que se dedica a estos temas en Canadá comentaba que hace 30 años la mayor parte de los niños y niñas que tenía en terapia presentaban problemas físicos. Ahora la mayoría tiene trastornos del comportamiento o el aprendizaje.

El TDAH, como la depresión en el mundo adulto, son trastornos del estilo de vida. Ahora, muchos orientadores se niegan a clasificar a los niños y niñas en cajitas y ven las cosas de otra manera. También hay que dejar de situar el problema en el niño o la niña.

La mayoría se molesta cuando el psicoterapeuta o psiquiatra habla de la forma de criar, relacionarse y entender a los niños(as). Liberarnos de la culpa y empezar a asumir nuestras responsabilidades es una forma de madurez. Y lo que necesitan los niños, niñas y jóvenes de hoy, son adultos maduros.

Cambiando de tema. ¿Qué habría que cambiar en los centros educativos?

Hay tres aspectos de la escuela de hoy que es necesario transformar. Uno, es acompañar a las personas para que entren en conexión con su vitalidad. Cada ser humano es milagroso, único y eso debería apoyar la educación.

Por otro lado, la conexión con el otro. Ahora mismo, al darle tanta importancia al aspecto cognitivo, competencia y evaluación, se pierde la capacidad de entrar en relación. Las escuelas tendrían que ser lugares donde se hacen los mejores amigos. Donde se aprende a tomar decisiones democráticamente.

Esta conexión con uno mismo, con los demás a través del diálogo y la relación con la comunidad, son tres aspectos básicos en la escuela de hoy en día.

Comentaba antes que hay orientadores que están dejando de etiquetar tanto a los niños, que ahora las escuelas cambian su perspectiva. ¿Cree que hay un pequeño cambio de mentalidad en la escuela?

Hay muchos cambios. Hace 18 años no me hubiera imaginado que pudiera haber escuelas públicas donde los niños no se pasan 7 horas atados a una silla. Ahora pueden circular entre el espacio interior y exterior, elegir las actividades que quieren desarrollar, juntarse en pequeños grupos o trabajar individualmente.

Están acompañados en todos sus procesos, no solo los cognitivos sino también emocionales y sociales. Cada vez pasa más en las escuelas. Los orientadores se están dando cuenta de que los problemas no son de los niños.

En vez de etiquetar a las personas con un trastorno, vamos a ver de qué manera su historia puede brillar. De todo se puede sacar brillo. Incluso de los errores y los problemas. Lo que podríamos llamar «su estilo», tiene que ver precisamente con los errores que comete. Vivimos en una escuela en la que se persigue el error….

Se persigue y se castiga.

Se persigue y se castiga en general lo diferente. Tenemos que ser todos normales, los padres están obsesionados con eso. Entras en cualquier foro y todos preguntan si sus hijos son normales.

En lugar de preocuparnos tanto de la normalidad, deberíamos mirar a las personas. A ese milagro que es cada uno y ver cuáles son sus cualidades, qué hace latir a esa persona, qué aporta esa persona de único.

Fuente: El Diario de la Educación.

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