Educando para preguntar

0
5

Para la mayoría de nosotros es normal pensar que la escuela es el lugar en el que se obtienen respuestas, y esperamos que los profesores transmitan a nuestros estudiantes el abultado cúmulo de conocimientos que la humanidad ha desarrollado desde los comienzos de su historia.

Sin embargo, si este conocimiento se enseña desprovisto del contexto en el cual surgió, puede volverse completamente irrelevante, innecesario y desmotivante. En efecto, el conocimiento ha surgido en respuesta a preguntas que hombres y mujeres se hicieron años atrás, y a los problemas que ellos enfrentaron. La tarea de la escuela, entonces, es clavar en ellos la espina de la curiosidad, porque allí se anidan y crecen las preguntas, ensayando luego caminos para responderlas. 

La capacidad de hacer “grandes” preguntas, como las llama David Perkins en su libro Future Wise, es fruto de dos actitudes que los profesores deberíamos poder modelar a nuestros  estudiantes.

La primera de ellas, “wondering at”, consiste en ser capaz de sentir admiración y maravillarse por el entorno. Un  profesor puede transmitir a sus estudiantes cómo lo conmueve la lectura de los “Sonetos de la Muerte” de Gabriela Mistral, o la magnífica simplicidad del Teorema de Pitágoras. Según Perkins, la capacidad de maravillarse es el primer paso para despertar la curiosidad. 

La segunda actitud, “wondering about”, consiste en hacerse preguntas en torno a aquello que despertó nuestra admiración. Siguiendo los ejemplos anteriores, el mismo profesor puede ayudar a sus estudiantes a formular preguntas en torno a la elección de palabras de Mistral: ¿Cómo cambiaría el poema si dijera “tirando tierra”, en lugar de “espolvoreando tierra”?, o acerca de ¿cómo fue el proceso mediante el cual Pitágoras estableció su teorema?

Perkins asegura que el currículum escolar debiera plantearse en torno a grandes preguntas, aquellas que tocan ideas y valores profundamente humanos. Como criterio para elaborar las interrogantes, el autor establece cuatro ideas: visión, acción, ética, y oportunidad.

En primer lugar, la respuesta a la pregunta debe aportar una visión relevante acerca de un tema, debe aumentar nuestro conocimiento. También, la respuesta debe poder ser aplicada en acciones concretas, y en específico, debe contribuir a mejorar nuestra sociedad y el mundo en el que vivimos. Por último, la respuesta a la pregunta debe ser relevante para los estudiantes, porque presenta frecuentes ocasiones para aplicarla.

Perkins sugiere que los objetivos de cada unidad se planteen en forma de preguntas, y asegura que todas las preguntas se pueden elaborar de modo de despertar la curiosidad de los estudiantes.

Por ejemplo, en lugar de preguntar por tres causas de la Revolución Industrial, Perkins propone preguntar, “¿qué condujo a que la Revolución Industrial ocurriera cuándo y dónde sucedió, en circunstancias que por siglos habían existido civilizaciones altamente tecnológicas y sofisticadas?”.

En un mundo en el que el conocimiento está cada vez más al alcance de todos, la capacidad de hacer preguntas acerca de nosotros mismos y del mundo que nos rodea es una habilidad crucial que hace justicia, por lo demás, a la capacidad de razonar, que es profundamente humana.

Las vacaciones, con momentos de descanso compartidos por niños y adultos, ofrecen un espacio privilegiado para ejercitarnos en el arte de hacer buenas preguntas.

Acá dejo algunas que pueden inspirar exploraciones y conversaciones interesantes.

¿Cómo toman agua dulce los peces, si están en medio del mar?

¿Por qué algunas personas se casan, y otras no?

¿Por qué flotan los barcos, si son tan pesados?

¿Cómo se escribe una canción? y ¿por qué el río Mapocho no es como el Bío-Bío?

Josefina Santa Cruz

17-Josefina-Santa-Cruz-Nov-2014Profesora de Educación General Básica, Licenciada en Ciencias de la Educación y Magíster en Educación de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC).

Actualmente, es decana de la Facultad de Educación de la Universidad del Desarrollo (UDD), donde también se desempeñó como coordinadora, directora y fundadora de la Oficina de Educación Médica de la Facultad de Medicina.

En el año 2009, recibió el Premio a la Innovación en Educación, otorgado por la Fundación País Digital, y en el año 2011 recibió el Premio de Reconocimiento a la Excelencia Docente (PRED), otorgado por la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Durante sus más de 20 años de trayectoria desempeñando diversos roles como profesora de pre y postgrado en la PUC, ha desarrollado un gran interés de investigación y publicaciones relacionadas con las áreas de la Enseñanza para la Comprensión, Enseñanza del pensamiento en la escuela, Aprendizaje profundo, cambio conceptual y autorregulación.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here