El decálogo de la prevención del abuso (I)

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El sentido de Fundación Para la Confianza es generar contextos más protectores para niños, niñas y adolescentes.

Una de las vulneraciones más frecuentes y silenciadas, y que además tiene, por lo general, consecuencias a largo plazo muy profundas, es el abuso sexual infantil.

Queremos acabar con el abuso. Al menos con la indiferencia, la falta de acción, la complicidad con que la sociedad se ha movido durante tanto tiempo ante el abuso.

Es así que nació el proyecto de nuestra Revista #PorUnMundoSinAbuso. Cambiar una cultura del abuso en un mundo sin abusos es una tarea constante y sin tregua. En los últimos 10 años hemos ganado en experiencia compartiendo y aprendiendo de miles de personas que, durante su infancia, sufrieron abuso sexual. Hemos entendido que no basta con enseñarle a los niños y niñas que digan que no, que aprendan a distinguir secretos o toques malos. La responsabilidad no es de ellos ni de ellas. Tampoco bastan los protocolos, ni las leyes. Son necesarias, pero insuficientes. Aquí hay que crear una cultura queproteja a los niños, niñas y adolescentes. Un sistema de prevención, detección, intervención y acompañamiento en casos de abuso sexual infantil. Estos 10 años de trabajo en la fundación los hemos querido traducir en 10 consejos para la prevención del abuso sexual infantil. En estas editoriales iré desarrollando cada uno de estos consejos. En Fundación Para la Confianza los llamamos el Decálogo de la prevención del abuso sexual infantil para comunidades educativas. Claro que no son leyes de verdad, sino consejos para discutir en las mismas comunidades. Las llamamos leyes del Decálogo solo para no olvidarlas.

La primera ley es: “Transforma tu organización en un contexto protector”. Es decir, un contexto humano sano, que protege y defiende los derechos de los niños, niñas y adolescentes. Pero que además fomenta la confianza lúcida entre los distintos miembros de la comunidad, protege a las personas ante posibles agresiones, abusos de poder, acosos, para que sean capaces de detectar e intervenir situaciones tóxicas en las relaciones humanas. En un contexto sano el abuso sexual tiene mucho menos lugar que en un “contexto patológico”, es decir, donde lo abusivo entre las personas ha sido normalizado. De hecho, el abuso sexual se instala cómodamente en contextos abusivos. En cambio, en contextos no abusivos, contextos protectores, el abuso está “incómodo” se lo percibe, se detecta y es más fácil denunciarlo y buscar justicia.

Cualquier intervención para prevenir el abuso sexual infantil debe comenzar con un profundo cuestionamiento al tipo de comunidad con que se cuenta, para fortalecerla como un contexto sano, protector y lúcido. Solo sobre este piso se puede construir.