El desafío de la integración en las aulas

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educacion_620-610x259Con 67% de la matrícula inmigrante en establecimientos públicos, los municipios empiezan a trabajar fuertemente en impulsar el desarrollo de salas de clases multiculturales, espacio en que agrupaciones ciudadanas también tienen algo que decir.

Escrito por: Paula Núñez López en hubsustentabilidad.com

El Liceo Miguel de Cervantes y Saavedra, ubicado en la comuna de Santiago es uno de los establecimientos educacionales más cosmopolitas del país. En un aula de 36 alumnos hay 17 estudiantes peruanos, dos argentinos, un dominicano, un colombiano, un haitiano y uno de origen chino. La multiculturalidad se está convirtiendo en un fenómeno cada vez más habitual en las salas de clases. Es, precisamente, esta realidad la que plantea nuevos desafíos a los docentes para que, sin importar de dónde vengan, todos los niños aprendan.

Durante 2016 el sistema escolar concentró una matrícula de 61.085 estudiantes migrantes, que equivale al 1,7% de la matricula total de los establecimientos de enseñanza pre básica, básica y media con reconocimiento oficial. Esta cifra representa un incremento de prácticamente un 100% respecto al año anterior, según datos del ministerio de Educación.

“Se ha avanzado en integración, pero aún falta mucho por hacer. La gestión del aprendizaje debe ir mutando de acuerdo a las realidades que se viven en las salas de clases. Eso en Chile no ha pasado mucho”, dice Nicole Cisternas, directora de Política Educativa de Educación 2020. Ella señala que los profesores hoy son una herramienta de transformación profunda. “A nivel escolar hay comunidades que tienen iniciativas muy bonitas. Sobre todo a nivel de inclusión de idioma como ocurre en comunas como Quilicura o La Granja”, añade Cisternas. En esta última, la cifra de extranjeros oscila entre 300 y 400, siendo mayoritariamente haitianos, seguidos por colombianos, peruanos y ecuatorianos. Luego de detectar que había problemas en la inserción escolar de los niños producto de la discriminación, la baja participación de los apoderados inmigrantes y la falta de mecanismos para la nivelación y el reconocimiento de aprendizaje previos a niños migrantes, el municipio trabajó en su integración con toda la comunidad educativa.

“Nos preocupamos de capacitar a los miembros de la comunidad escolar en temas de mediación intercultural, inducción al lenguaje y cultura local para los niños, políticas de acercamiento para padres y apoderados migrantes y trabajos de sensibilización respecto a la temática migratoria. En otras palabras, trabajamos en conjunto con la familia migrante. Incluso, en el liceo Malaquías Concha, se realizan clases nocturnas a padres y apoderados que desee regularizar sus estudios secundarios”, dice Felipe Delpin, alcalde de La Granja. Este tipo de iniciativa se empieza a replicar en comunas como Santiago, Renca, Quilicura e independencia.

“Los inmigrantes están viviendo un proceso de cambio, para ello se hace necesario un proceso de acompañamiento. Sobre todo en el caso de los niños, que muchas veces tienen que hacer lo posible para nivelar los conocimientos de los cursos a los que llegan”, cuenta Marco Antonio Álvarez, fundador de la organización comunitaria Escuelas Libres, que hoy trabaja para tener una Escuela Libre para niños migrantes. “Queremos mejorar las condiciones para que tengan un mejor proceso de adaptación, y no sólo enseñarles, sino que ellos nos enseñen a nosotros”, enfatiza.

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