El eslabón clave para derribar el bullying estaría en los alumnos más grandes

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2018-03-05-7041OGN8175Conversamos con Andrea Henríquez, ex víctima de bullying y fundadora de Volando en V, quien nos compartió las claves de intervención que están llevando a cabo de forma exitosa en 13 colegios de Chile; y la importancia de convertir a los propios alumnos en protagonistas de esta batalla contra la violencia. Por Macarena Fernández en El Definido Se acabaron las vacaciones, llegó marzo y la entrada de los niños y jóvenes a los colegios. Con el propósito de empezar un nuevo año escolar con el pie derecho, varias instituciones educacionales y campañas mediáticas están enfocados en promover la sana convivencia como prioridad para este 2018. ¿Por qué? El año pasado las denuncias de bullying subieron y, según el informe del Injuv, el 61% de los jóvenes declara haber sido víctima de bullying y el 84% reconoce haber sido testigo en una o más oportunidades. #ElijoSerTestigo es la campaña que está difundiendo Ripley y que tiene como fin concientizar respecto al bullying y de paso, convencernos de que la clave para evitar y derribar la violencia escolar depende de los testigos. Detrás de esta campaña está la fundación Volando en V, de la que hablamos hace un tiempo cuando aún no era fundación, y hoy está a cargo de intervenir colegios de Chile; y precisamente para convertir a los propios alumnos en protagonistas de esta batalla y en protectores de sus compañeros. En El Definido conversamos con su fundadora y directora, Andrea Henríquez (20 años), estudiante de Ciencias Políticas en la UC y ex víctima de bullying; quien nos compartió el método de intervención y las razones de por qué es tan importante que la protección y concientización nazca de los alumnos más grandes.

Andrea Henríquez

Siendo víctima descubrió el eslabón perdido 

Andrea nos cuenta que su etapa como víctima de bullying comenzó cuando su familia se trasladó a vivir a Ecuador (Guayaquil) el 2008. Tenía 11 años y al principio eran miradas, empujones, frases agresivas en las redes sociales, rechazo y aislamiento. Luego, la mitad de su generación llegó a estar en su contra y un día en el recreo vio cómo varias compañeras vestían una polera con burlas impresas hacia ella. La gota que rebalsó el vaso. Aquí las alumnas de cuarto medio quisieron intervenir. ” Mi propia historia de bullying se solucionó al involucrar a las alumnas mayores. Al explotar mi caso en pleno recreo, las alumnas de cuarto medio se sintieron responsables y decidieron ayudar. Nos juntaron a toda mi generación y nos hicieron una intervención. Y ninguna intervención anterior tuvo el éxito de ésta. Fue increíble. Ahí mismo todas mis compañeras me pidieron perdón y el bullying se detuvo”, nos cuenta Andrea.

Tiempo después, vio a una alumna menor llorando, precisamente por bullying: “Esta vez fui yo la que me sentí responsable. Recordé mi historia y noté lo que podía producir el testimonio de las alumnas mayores para ayudar a las víctimas y frenar de una los abusos. Entonces me acerqué a la directora del colegio y le propuse armar una intervención a nivel colegio, donde yo diera mi testimonio frente a todas y donde se seleccionara a alumnas más grandes para dar charlas a las más chicas. Y eso hicimos y fue un éxito”, recuerda Andrea. Así fue como nació Volando en V, proyecto que siguió desarrollando en su colegio de Ecuador y que decidió replicar a su vuelta, en Chile, en 2015. Otro éxito rotundo. Una vez egresada, varios colegios empezaron a llamar a Andrea y el proyecto comenzó a aplicarse en otros 13 colegios y pasó a convertirse en fundación. En la siguiente charla TED pueden escuchar su historia, en primera persona.

¿Por qué funcionan mejor las intervenciones de los propios alumnos que de los adultos? 

Como evidencia la historia de Andrea y al metodología de Volando en V, el impacto que tiene la intervención de los alumnos mayores es mucho mayor a la de los adultos. Andrea nos dice que han comprobado que esto funciona, porque los mismos alumnos mayores están en una etapa especial en sus vidas: “Ya pasaron la etapa más dura de bullying que es entre 5° y 8vo básico, y están en una etapa en la que lo acaban de vivir, por lo que conocen los problemas reales de la actualidad y al mismo tiempo tienen la madurez suficiente para que puedan enseñarles a los menores con el ejemplo y el testimonio. Y porque son un grupo que es fácil de motivar, porque quieren cumplir roles de liderazgo y quieren irse del colegio dejando una huella positiva”. Agrega que por lo general, los alumnos menores admiran a los mayores y la idea del proyecto es aprovechar este rol y convertirlo en positivo y poner esta connotación específica que diga “lo cool hoy es ser buena onda y el resto es dañino. Entre alumnos se comparte también un lenguaje común que no es manejado por los adultos, entonces la cercanía y la complicidad que existe entre menores, es más efectiva”.

Así están interviniendo los colegios en Chile

A nivel nacional se está tomando mayor conciencia de la gravedad del bullying y de la necesidad de erradicarlo, porque hace muy poco se han ido instalando leyes que han hecho que el bullying tenga una connotación distinta, cuenta Henríquez. “Hoy, a los colegios chilenos se les exige tener un encargado de convivencia escolar, un programa preventivo de acoso escolar e incluso tienen la posibilidad de demandar a la justicia ante un caso de bullying. Entonces el tema pasa a ser legal y de derecho, lo que conlleva a tratar el tema con la urgencia y seriedad que corresponde, tanto en los colegios como en la sociedad en general”, señala Andrea. Por esto mismo da la sensación de que hoy hay más casos de bullying que antes, pero que ella cree que la razón es que hoy esa violencia escolar tiene un nombre y porque las víctimas están denunciando más. ¿Cómo entra Volando en V a los colegios? Hoy la fundación trabaja con un directorio de siete personas, que trabaja de forma voluntaria, conformado por sociólogos, pedagogos y psicólogos; y ofrece un programa de intervención anual a los colegios que consiste en lo siguiente: – Se escoge a 10 alumnos por colegio, de tercero y cuarto medio; a quienes Volando en V acompaña e induce en la capacitación y les entrega las pautas concretas para intervenir en sus colegios, siendo líderes de sana convivencia. – La intervención consiste en jornadas de sana convivencia, con charlas de los propios alumnos a cargo de Volando en V, actividades con todos los niños del colegio, acompañamiento de casos de víctima de una manera afectiva, intervenciones sorpresas mensuales que incentiven valores de sana convivencia, entre otras cosas. – Con los apoderados se realiza una charla por colegio, donde Andrea cuenta su testimonio, junto a los testimonios de sus papás, y luego explican la forma de intervención de Volando en V. – Este año también se empezará a involucrar a los profesores con una capacitación piloto que entregue las herramientas de intervención y alerta necesarias en la sala de clases. De esta forma los alumnos mayores se transforman en protagonistas y en el puente necesario para que las víctimas y los agresores se acerquen también a los psicólogos y encargados de convivencia escolar de los colegios y comiencen sus tratamientos de reparación personal. Respecto a medidas rápidas que cualquier colegio puede aplicar ya, Andrea nos dice que la forma más directa es a través de la sensibilización: ” Un gran porcentaje del bullying tiene que ver con la inconsciencia. Porque una cosa es la víctima que está metida en el círculo de violencia por ‘x’ motivo y otra es el agresor que está llamando la atención, que tiene un problema que lo hizo llegar a eso. Pero está el tercer factor que es el espectador que siente que no está involucrado, que no le ve la gravedad a la situación. Y cuando tú los despiertas a ellos, empiezas a generar altiro una solución dentro del curso y la generación. Entonces la manera más directa es ponerle nombre al tema, hablarlo a nivel colegio y hacerle entender a los espectadores cuál es su rol dentro de este círculo”.

6 reglas de oro para combatir el bullying

La idea concreta de la campaña #ElijoSerTestigo es instaurar un “emoji social”, que consiste en un “ojo testigo” para que los jóvenes puedan usarlo públicamente cada vez que vean comentarios violentos, burlas o conductas de bullying en sus redes sociales. Así evidenciar el bullying público, dejar de ser cómplices y tomar un rol activo, pues el tercero es “el verdadero gestor de la solución y que si no hace nada, se convierte en cómplice y en parte del problema”, explica Andrea. La campaña busca transmitir 6 reglas de oro (detectadas por Volando en V) 1. Si eres víctima de bullying, NO es tu culpa: si alguien se burla de ti, es él quien ha elegido hacer daño. Tú no tienes nada que ver. 2. Si eres víctima de bullying, cuéntale a alguien: conversar es una de las maneras de procesar lo que estás sintiendo. Elige a alguien que sea bueno escuchando y cuéntale lo que te pasa. 3. Denuncia lo que ves: no te quedes callado. Recurre a las autoridades del colegio y pide ayuda a otros adultos. 4. La violencia no se combate con violencia: recuerda que todos los involucrados están pasando por un momento difícil y siempre hay formas de intervenir sin causar daño. 5. En caso de maltrato, tolerancia CERO: no dejes pasar ninguna burla o comentario que pueda ser dañino, aunque parezca insignificante. 6. Si no eres parte de la solución, eres parte del problema: si ves bullying, de ti depende que tenga una buena solución. Defiende, denuncia y ayuda.

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