El Golpe

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Sabemos que cuando uno ejercita un músculo éste termina por hacerse más fuerte y resistente al impacto. Ya no duele. Tal vez el segundo día, cuando movemos nuestro cuerpo, reconocemos que existen en él lugares inexplorados.

Pero un golpe llega, no se espera ni ejercita, no se escoge, no nos preparamos para recibirlo, simplemente llega. Al igual que en un músculo, el golpe reiterado puede insensibilizar y provocar una tolerancia extrema que convierta a la persona en un ser impertubable.

Nuestro corazón fue golpeado aquel 11, ese que aún nos cuesta perdonar. Desde entonces recibimos el golpe de la aniquilación de la educación pública, el golpe de una economía donde la competencia exilió a la cooperación, el golpe de autopistas que dividen en guetos, en ricos y pobres a nuestra ciudad; el golpe de universidades que parecen supermercados más que templos del saber; el golpe de autoridades que abrazaron el poder y abusaron de su autoridad; el golpe de sistemas de salud enfermantes; el golpe de pensiones que nuestros albaceas ya se las gastaron, el golpe, el golpe, el golpe…

¿Hasta cuándo nos dejaremos golpear? ¿Qué necesitamos para despertar de la ilusión que no hay nada que hacer? Despertar, blindar el corazón con nuestros propósitos, protegerlo rodeándolo de experiencias amorosas, defenderlo de los malos augurios y pronósticos de tiempos mejores… ¿para quién?.

Despertar, tocarse cada espacio no explorado y saludarlo agradecido. Abrigar por la mañana nuestros sueños y compartirlos con quienes llegaron a mi camino. Despertar las voces acalladas, que nuestros testimonios sean el noticiero diario, que nuestras obras rompan el silencio y la inercia del tiempo corrido.

Despertar, no importa que ellos sigan dormidos, creyendo en su mundo de poder y grandeza. Al final, ahí, sí, ahí, llegaremos todos, nos abrazaremos y sabremos que somos los mismos.

1 Comentario

  1. DESPERTAR, sí , con mayúscula , porque así nuestra dormida capacidad de ASOMBRO , volverá a brotar y nos dará fuerza para seguir avanzando confiados en que en el encuentro agradecido con otros podemos continuar.
    Se agradece la mirada positiva , los ejemplos gráficos y la oportunidad que Mónica Celedón nos invita a experimentar.

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