El ocio: el lugar de la Pregunta

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En general valoramos más los logros cuando nos han costado. Nuestra cultura lo refuerza desde que estamos en el Colegio, porque “si quieres ser alguien debes estudiar” y porque “las cosas cuestan”.

Y efectivamente, el logro es muchas veces el resultado de un proceso de trabajo, abordado con persistencia, esfuerzo y sacrificio.

Los grandes deportistas, los músicos maestros, le han dedicado más de 10.000 horas a sus oficios, es decir aproximadamente 3 años y medio, 8 horas a diario; aproximadamente 7 años, 4 horas diarias y; 27 años dedicándole 1 hora.

Sin embargo, pensando en nuestros profesores que hacen mucho sobretiempo laboral y que declaran poco espacio para el ocio y el esparcimiento, me pregunto cómo aprenden ellos, cuándo se detienen a pensar sobre sí mismos, cuándo y cómo disfrutan.

Hay importantes descubrimientos que están relacionados con momentos de ocio: las ideas de Alquímides para determinar el volumen de un objeto las obtiene según la leyenda, durante sus prolongados baños de tina o las reflexiones sobre la gravedad de Isaac Newton que surgen cuando una manzana cae sobre el pasto durante una siesta bajo el árbol.

Estos ejemplos son una metáfora de lo que nos pasa a las personas. Nuestros grandes descubrimientos, son producto de un tiempo en que me he permitido detenerme a pensar y explorar.

Quiero expresar de alguna manera la importancia del ocio en nuestras vidas, desde que somos sin conciencia de ser: el tiempo para reírme, para conectarme con el otro, para mirar cómo mis hijos resuelven sus necesidades, para hacer “locuras” y romper la rutina.

Una valorable cantidad de profesores tienen la percepción de que tienen menos de 2 horas semanales para el esparcimiento u ocio. Esto es, pueden ver una película pero no la alcanzan a comentar, mientras que la película tiene sus frutos cuando la comparto, cuando me abre reflexiones, cuando me conecta con mis emociones, con la alegría, el amor, la tristeza, la rabia y con el aprendizaje personal, para nuestro crecimiento espiritual y psicológico.

El esparcimiento y el ocio regalan flexibilidad, soltura, liviandad, incluso si eligiera estudiar física en ese tiempo, porque hay algo que te dice que se puede distinto y si dejas entrar esa pequeña duda hay una posibilidad, de alivio, de contacto contigo mismo.

Es que el ocio es el lugar de la pregunta y el esparcimiento el lugar del juego, de expandir las posibilidades.

Si necesito 10.000 horas para ser experto en mi autoconocimiento ¿a que distancia estoy?

Mercedes.

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