El primer mes de clases es clave para delinear el clima escolar de todo el año

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A_UNO_028257Marzo es la época para moldear las actitudes que se espera fomentar en los meses siguientes. Interrumpir malas prácticas a mitad de semestre es complicado, porque se arraigan.

Por M. Cordano. El Mercurio

En Estados Unidos, a principios de agosto -cuando todavía quedan tres semanas para que los alumnos vuelvan a clases después de sus vacaciones de verano-, los profesores de la red de colegios Uncommon se reúnen a hablar sobre las estrategias pedagógicas que van a usar en el año.

Durante estos 21 días, los docentes no solo conversan sobre el currículum o los métodos de enseñanza, sino que también se refuerza la idea de transmitir confianza a los jóvenes, de tal manera que estos crean más en sus capacidades.

La idea de fomentar la autoestima de sus alumnos es parte de lo que caracteriza a este modelo escolar estadounidense, que cuenta con 49 colegios en barrios marginados del país.

“Una parte fundamental de nuestras reuniones a principios del año escolar consiste en delinear el camino que vamos a seguir para que los niños crean en su potencial. En zonas donde siempre se escucha que las oportunidades de surgir son bajas, el solo hecho de recordarles que todos tienen talentos es importante”, comenta Jesse Corburn, director que supervisa siete de los establecimientos que Uncommon tiene en Nueva York.

En la imagen Jesse Corburn quien visita la próxima semana Chile, invitado por la Fundación Belén Educa
En la imagen Corburn está de visita en el país invitado por la Fundación Belén Educa

Esta semana -y a propósito del comienzo del año escolar chileno-, Corburn está de visita en el país invitado por la Fundación Belén Educa. Aquí conversará con líderes escolares acerca de la importancia de los primeros meses de clases.

“Los primeros treinta días de colegio son los más importantes. Es el momento para establecer lo que se espera de la comunidad escolar, cuando se moldea el tipo de actitudes que se busca potenciar en el año, el momento para hablar sobre lo que fue bueno o malo en períodos anteriores, y para entregar sugerencias para mejorar. Más adelante, interrumpir malas prácticas se vuelve más complicado, porque estas empiezan a estar arraigadas”, plantea el director.

Corburn agrega que, durante este primer mes de clases, “una buena idea es que directores y líderes educativos se paseen todos los días por las salas. Más adelante es importante seguir haciéndolo, pero pueden ser visitas más espaciadas en el tiempo. Que al principio se vuelva una constante, permite averiguar con profesores y alumnos qué cosas están sucediendo dentro del aula”.

No sirve que los directores entren, miren y se dediquen a tomar nota desde una esquina. “Es necesario que se metan en la dinámica, participen y que incluso muestren a los maestros algunas de las técnicas que ellos ocupan para fomentar el entusiasmo de los niños”.

FUENTE: EL MERCURIO

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