“En Magallanes tenemos una ausencia absoluta de una educación sexual respetuosa e inclusiva en los colegios”

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Screen Shot 2017-12-01 at 3.04.31 PMEl profesional Andrés Rivera Duarte, expresó su molestia ante la falta de políticas públicas e iniciativas de programas destinadas a personas trans en la región, enfatizando que la raíz de esta problemática nace en la educación escolar y universitaria.

Roberto Martínez Arriaza

rmartinez@laprensaaustral.cl

Mientras algunos parlamentarios instan al Ejecutivo a poner urgencia en el proyecto de ley de Identidad de Género, la realidad de la Región de Magallanes es sustancialmente adversa a los esfuerzos que múltiples agrupaciones y hasta servicios públicos y privados del país se han encargado de ir cimentando para el reconocimiento de los derechos de la población transgénero, un conjunto de personas que durante décadas ha sido invisibilizado y estigmatizado, y donde los sectores más conservadores se han ido oponiendo progresivamente a aceptar esta condición.

Bajo este polarizado contexto, el consultor internacional en derechos humanos e identidad de género, e integrante del consejo consultivo del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), Andrés Rivera Duarte, expuso en la jornada organizada por el Poder Judicial su visión en torno a las deudas pendientes que tiene la sociedad en estas temáticas, enfatizando de igual forma en cómo impacta la carencia de educación, la falta de políticas públicas e iniciativas de programas que acudan en la protección de estas personas.

“La realidad trans ha existido desde siempre y a mí me parece que hay una deuda pendiente frente a cómo reconocemos esa dignidad y de qué manera nuestros niños y niñas son sujetos y sujetas de derecho y no necesariamente pasan a ser objetos de derecho sobre todo del adulto”, acotó.

– ¿Cuál es su visión respecto a la mentalidad y a la visión de la comunidad y las autoridades magallánicas en torno al reconocimiento de las personas trans?

– “Hace poco, yo tuve una reunión en la seremi de Salud, donde mi idea era poder ampliar la conversación en razón a crear algún programa acá en Punta Arenas, que pueda brindar una atención digna y respetuosa a las personas trans, sobre todo porque yo ya había vivido una mala experiencia en la atención en salud, pero no hay un mayor compromiso con esta realidad. Me dijeron que no hay tantos casos, que había uno o dos, lo que para ellos puede que no sea preocupante como para tomarlo como una política pública o como una iniciativa de programa, y a mí eso me parece tremendamente violento, porque se puede tener un solo caso y es un ser humano, una persona que necesita toda la atención, la contención y la protección del mundo. Siento que hay autoridades comprometidas, pero hay otras que no. Hay algunos que reconocen la dignidad de quienes somos trans como yo, que nací biológicamente mujer, y por otro lado hay autoridades que no tienen ningún compromiso y ni siquiera valoran la existencia de un ser humano trans”.

– Y ante esta falta de preocupación local en el reconocimiento de la identidad de género, ¿cree usted que pueda construirse a corto plazo una mirada en base a la niñez y a la adolescencia trans?

– “Menos aún, porque la mentalidad que hay por parte del adulto es que el niño no sabe qué es lo que es a los 3 ó 4 años. Acá todavía existe la mirada de que si tiene pene es un niño, y no puede ser niña, porque además nos han enseñado que existen cuerpos normales y otros que son anormales. Un niño o una niña no tiene ni siquiera la posibilidad de decir lo que piensa o lo que es. Por parte del adulto es dirigido absolutamente, tenemos estructuras educativas en los cuales ya los están dirigiendo, existen los uniformes de hombres y de mujeres, o sea que para ir a aprender al colegio les exigen que deben ir vestidos de una forma u otra y tienen que actuar en razón del rol que les asignan con ese uniforme”.

– ¿Cuál es el rol preponderante que debe asumir la sociedad para ir subsanando la ignorancia y la invisibilidad con la que se aborda esta realidad?

– “Esencialmente debe surgir en las universidades, porque me parece que existe una ausencia de formación profesional en las mallas curriculares en derechos humanos, porque éstos no solamente son los que se nombran cuando se habla de la dictadura que tuvo este país, sino que es el derecho máximo que tiene una persona como ser humano, y no hay una educación enfocada en estos asuntos ni en los colegios, ni en la formación profesional del área de salud y educación de los universitarios sobre temáticas de derechos humanos y diversidad sexual. En Chile como en Magallanes tenemos una ausencia absoluta de una educación sexual respetuosa e inclusiva en los colegios, y mientras no tengamos este recurso vamos a seguir en la senda del desconocimiento, la ignorancia y la discriminación”.

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