”Enseñar informática básica es clave en los currículos escolares que apuntan al futuro”

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generalSi Chile quiere adelantarse a los desafíos de la revolución tecnológica y la automatización, depender del aprendizaje basado en la memoria no puede seguir siendo el estándar. Por Margherita Cordano F., El Mercurio Los resultados de la prueba PISA muestran que los escolares chilenos son menos creativos que los alumnos de naciones asiáticas: mientras que el 20% de los jóvenes de Corea del Sur sobresalen en las evaluaciones relacionadas con la solución creativa de problemas, en el país la cifra solo llega al 1,4%. Graficándolo de otra manera, si los estudiantes con los mejores resultados tuvieran que acomodarse en un medio de transporte, Chile requeriría de 25 buses. Corea necesitaría 165 aviones. El hecho es preocupante porque evidencia que nuestro sistema educativo sigue enseñando habilidades más bien rutinarias -estudiar de memoria, recitar contenido y más tarde aprobar un examen- en comparación con aquellas que demanda el mercado actual. Entre estas últimas se encuentran el pensamiento elaborado y la comunicación compleja. Los ejemplos los entrega Alfonso Swett, presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) y quien lidera el Comité de Estrategia Digital que la entidad dio a conocer en abril. Se trata de una iniciativa que reúne a especialistas nacionales e internacionales (ver recuadro) y que busca generar propuestas de políticas públicas en materia de transformación digital; todo con el objetivo de que Chile logre adelantarse a los desafíos que imponen la revolución tecnológica y la automatización. Una de sus áreas prioritarias es la educación. “El Foro Económico Mundial prevé que la cuarta revolución industrial, que es la de la economía digital, implicará una pérdida neta de cinco millones de empleos en las 15 naciones más desarrolladas y emergentes”, indica Swett. Y agrega: “Naciones Unidas estima que los robots van a reemplazar dos tercios de todos los trabajos en las naciones en vías de desarrollo”. Un claro ejemplo de esto último es la línea 6 del metro de Santiago, cuyos carros funcionan sin necesidad de un conductor. De ahí que la necesidad de reinventar la forma en que se enseña y aprende sea altamente necesaria, comenta. Más que conducir un carro, hoy es necesario saber programar su funcionamiento, o ser capaz de idear nuevas soluciones ante problemas como la alta afluencia de público en horas punta. Una nueva pirámide Actualizar el currículum de colegios y centros de educación superior, integrando el pensamiento computacional, la creatividad y la innovación de manera más evidente fue el principal tema que se abordó en el más reciente encuentro del Comité de Estrategia Digital de la CPC, que se realizó en las oficinas de Cisco. “Solíamos tener un esquema de pirámide, donde la base, que representa la mayor parte de la sociedad, eran obreros trabajando en una fábrica. Al medio estaban quienes procesaban información, mientras que arriba, en la pequeña punta, estaban los investigadores, los exploradores, los científicos”, explicó -vía teleconferencia- Salman Khan, fundador y director ejecutivo de Khan Academy, organización que ofrece clases gratuitas en línea. “Esta pirámide hoy está colapsando, y el rol de la educación debe ser proporcionar más oportunidades para que la gente logre llegar a la cima”. Entre sus sugerencias está invertir más en programas del área STEM -ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas-, sin que esto signifique dejar de lado las comunicaciones: en un mundo interconectado, saber expresarse será crucial, aseguró. La necesidad de aprender a programar también fue destacada. “La tecnología está teniendo un impacto enorme en todas las industrias. Por eso enseñar sobre informática básica a los estudiantes es clave en los currículos escolares que apuntan al futuro. Enseñar cómo funciona la tecnología ayudará a un futuro doctor a personalizar el tratamiento de un paciente, a un granjero a entender cómo puede un camión autónomo (sin conductor) o un dron ayudarlo a mantener y supervisar sus cosechas, o a abogados y políticos a regular sobre aplicaciones relacionadas con esta área”, comentó Hadi Partovi, cofundador de Code.org, también vía teleconferencia. El lado humano “Para avanzar es necesario que la educación sea mucho más multidisciplinaria. También alejarse de la idea de que lo único que importa son las notas. Se debe empezar a prestar atención al concepto del estudiante como ciudadano, preguntarse cómo es que estas personas están contribuyendo a la sociedad”, comentó Marco Muñoz, director senior de Global Initiatives MIT. “La tecnología puede ser de gran ayuda, siempre que recordemos el lado humano de las personas: no dejemos de fomentar el cuestionamiento, las conversaciones, la argumentación consciente”. Max Ventilla, director ejecutivo de Alt School, pidió que la incorporación de mayor innovación en el currículum no sea una tarea que cada establecimiento educativo vea por su propia cuenta. Si bien es bueno que cada uno pueda adaptar propuestas a su realidad, “mucha flexibilidad termina siendo mala. Si cada uno define sus propios estándares, sin que exista cierto consenso, se forman enredos. Por eso el Gobierno debería definir áreas prioritarias, explicando por qué lo son”. Para avanzar, el equipo de especialistas coincidió en la necesidad de fomentar las alianzas público-privadas. Por Margherita Cordano F., El Mercurio

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